Aspecto del interior de Santa Maria; Antes de 1983

viernes, 28 de agosto de 2009

Úbeda Monumental. EL CLAUSTRO DE SANTA MARÍA DE LOS REALES ALCÁZARES…

Crónicas Ocurridas Durante El Pasado 14 De Enero De 2.006 En Úbeda.


La primera crónica o efeméride es; el 75 Aniversario de la muerte del Cronista de Jaén, Alfredo Cazaban Laguna.


Por Aurelio Valladares sabemos que Cazaban Laguna, Alfredo, nació en Úbeda, el 13 de abril de 1870, y murió en Jaén, el 14 de enero de 1931. Su funeral se celebró un día después en la parroquia de San Isidoro de nuestra ciudad, el templo se quedó pequeño para despedir a tan insigne personaje. Sus restos mortales descansan desde entonces en el Cementerio Municipal de San Ginés de Úbeda. Fue poeta periodista e investigador. Comenzó su carrera literaria desde muy joven y no cesó hasta las vísperas de su muerte. Por lo demás, fue miembro de las Reales Academias de Bellas Artes. Colaboró en numerosos periódicos y revistas, destacando su labor en Don Lope de Sosa, de la que fue alma y soporte durante los dieciocho años de vida. Este ilustre ubetense fue además autor del libro “Apuntes para la Historia de Úbeda”

Antes de su muerte, en 1927, el Alcalde de Úbeda, Baltasar Lara Navarrete, de acuerdo con el Pleno, le hace Hijo Ilustre de Úbeda y a una placita cercana a San Isidoro se le pone su nombre. Úbeda tiene la suerte de contar con un monumento a este singular Cronista. Lo podemos ver en el centro de un jardín situado en la calle Corredera de San Fernando. Este monumento está formado por un monolito de cantería y un bajorrelieve con la efigie del Cronista Cazaban, realizado por Juan Luis Vassallo. Bajo la placa una bella inscripción en letras de hierro de forja en relieve que dice: “A Alfredo Cazaban. Su pueblo y sus amigos”. Parece ser que a los 75 años de su muerte, los organismos Culturales y Políticos del pueblo que le vio nacer y de la provincia de Jaén, se han olvidado de una de las figuras más célebres que hemos tenido en el campo de la cultura.

Solo me conviene en recordarlo, con un artículo recopilado de su admirable Revista Don Lope de Sosa: …El Articulo publicado En Abril de 1922; se titula; Úbeda monumental. EL CLAUSTRO DE SANTA MARÍA DE LOS REALES ALCÁZARES…

“…El severo claustro de la antigua Colegiata de Santa Maria de los Reales Alcázares de la Ciudad de Úbeda, ha sido reproducido de una manera admirable… que hoy honra las páginas de Don Lope de Sosa. Lasso de la Vega pasó breves horas en aquella ciudad y bañando su alma en aquel ambiente, donde flotan, augustos y grandiosos, los recuerdos de su historia esplendida y la mágica influencia de sus tesoros monumentales, no solo arrancó con su máquina fotográfica las maravillosas plásticas, sino que, sintiendo en su espíritu la evocación de lo pasado, escribió al dorso de la fotografía estas dos bellas estrofas:

Es el oscuro claustro de la vieja Abadía…
El silencio romántico de la gótica nave
, turba tan solo, a veces, la vaga melodía
, que un marfileño monge, arranca al viejo clave.

…Y buscan nuestros ojos y no contemplan nada
, ni en la gótica nave, ni en el jardín desierto.
Solo percibe el alma esa voz encantada
, de todo lo que vive, después de haberse muerto.

Poeta de alta inspiración, Lasso de la Vega, ha juntado en la fotografía y en las estrofas lo que admiraron sus ojos y lo conmovió su ser. Poesía y arte que son sus páginas excelsas, que ofrendó, en prenda de amistad, al ilustre Cronista de Úbeda, Manuel Muro García, como recuerdo de su visita a la gloriosa ciudad, que duerme en la altura de la Loma al arrullo de los romances que cantan sus tradiciones y sus leyendas…”

Hablando de visitas y situándonos otra vez en el claustro gótico de la clausurada Iglesia de Santa María, podemos ver en el interior de dicho portillo árabe, o puerta de San Fernando; (bautizada así por Juanito Barranco) una bella placa conmemorativa muy deteriorada por las actuales obras que dice:


PARA ADMIRAR EL ARCO POR DONDE HIZO SU ENTRADA SAN FERNANDO, AL RECONQUISTAR LA CIUDAD, EL 29 DE SEPTIEMBRE DE 1234, VISITO ESTE LUGAR SU MAJESTAD EL REY ALFONSO XIII EL DIA 14 DE ENERO DE 1926 SIENDO ARCIPESTRE DE ÚBEDA Y PÁRROCO DE SANTA MARÍA D. JUAN SÁNCHEZ MEDINA.


Esta es la segunda efeméride, que he querido traer a este blog. De la Crónica de la cuál tratamos, es en el Ochenta Aniversario de la Visita del Rey S.M. Alfonso XIII a nuestra ciudad.

lunes, 24 de agosto de 2009

Santa María de Úbeda. ¿Iglesia Reinventada?

En mi modesta opinión, acerca de Santa María, que se recupere el arte mudéjar, (Con la construcción de su monumental Artesonado) lo apruebo ornamentalmente. Lo que suspendo, es que no se maticen, otra vez de blanco, los muros del templo, e incluso del claustro, para resaltar, las portadas de las capillas del templo.


La historia de la antigua Colegiata de Santa María es extensa, y durante muchos años se han sucedido distintas fases constructivas que han ido modificando su aspecto original, superponiéndose en estilos, como el románico, gótico–mudéjar, tardo gótico, tardo renacimiento, barroco, neo renacimiento,…


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Aspecto del antes y después de 1983; de las capillas de San José (Molina) y Becerra (San Antonio). Fotos Almansa Moreno.


En la segunda foto, vemos un aspecto del antes y después de 1983; de dos capillas en particular (Capilla de San José y Becerra); en la que podemos comprobar que su aspecto exterior no se han desvirtuado, en la larga y criticada restauración que sufre la iglesia.

En estas largas obras, que soporta Santa María, desde 1986, se ha recobrado en parte, la pureza y modestia de un templo gótico-mudéjar sevillano, o mejor dicho, su aspecto original.

Ya que de sus naves, muros y pilares se eliminaron todos los pastiches barrocos, que adulteraban la diafanidad y armonía del interior. Aspecto destartalado que ostentaba Santa María hasta 1987.

En mi modesta opinión, acerca de Santa María, que se recupere el arte mudéjar, (Con la construcción de su monumental Artesonado) lo apruebo ornamentalmente. Lo que suspendo, es que no se maticen, otra vez de blanco, los muros del templo, e incluso del claustro, para resaltar, las portadas de las capillas del templo. También suspendo, que se haya perdido la decoración barroca de la Capilla de Los Molina (San José),...

domingo, 23 de agosto de 2009

Úbeda, En Santa María De Los Reales Alcázares.

El desmontaje del coro y reja lo llevaron a cabo los sacerdotes García Hidalgo, a partir de 1950. Del coro se aprovechó las cuatro portadas de sus capillas, una de ellas se instaló en el acceso al Salón Parroquial de la Iglesia de San Pablo de Úbeda, y las otras se aprovechan para el templo de Santa María (Capillas del Yacente; Magaña; y Retablo del Altar Mayor). Detalle del testero Sur y Capillas del Desaparecido Coro. Foto Baras.

Artículo Publicado en la Revista LOPE DE SOSA, XVI (Año 1928) núm. 183, p. 78.


De la venerable Iglesia, antigua Colegiata –Santa María de los Reales Alcázares, de Úbeda es el fotograbado, reproducción de un lado de la nave de la Epístola, mirada desde la cabecera del templo. Ocupa el centro de la nave, el coro; y la parte que en el fotograbado se ve, es el testero del coro aludido. En él hay dos altares con lindas decoraciones góticas, que muchos años, muchos, estuvieron tapados y los que mandó descubrir el párroco D. Alejandro Monteagudo. Descubiertos que fueron, se colocaron en uno de ellos, llamado de San Ramón, un retablo, de bastante antigüedad, y en otro, llamado de San Gregorio, la estupenda pintura en tabla “La Misa de San Gregorio” obra del gran artista Pedro Machuca. La tabla estaba antes en la Capilla de San Francisco Javier, al lado de la Sacristía, capilla que era llamada de San Juan de Letrán y San Gregorio y fue fundada por el Chantre de la Colegiata, Jorge de Ventaja, en 1589.

El fragmento de la nave que reproducimos, da idea de la grandiosidad de Santa María de los Reales Alcázares, joya de la riqueza histórica monumental ubetense.

Las bóvedas de esta parte del templo, por movimiento de los pilares en que aquellas se apoyan, motivan pronta y urgente reparación, la cual seguramente será hecha en breve.[1]

Por seguridad de la obra y porque allí se guardan verdaderas joyas de arte, hay que acudir a esta necesidad.[2]


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Notas:
[1] Setenta años después, todos los pilares, arcos y arcadas se han salvado de su total ruina, como todos sabemos en las actuales obras de restauración. Las mencionadas bóvedas de yesería han sido sustituidas por un original artesonado de madera, recientemente.
[2] Desgraciadamente y como todos sabemos la barbarie humana arrasó con estas joyas, en la pasada Guerra Civil de 1936.

jueves, 20 de agosto de 2009

Santa María de los Reales Alcázares. El Desaparecido Coro y Sillería...

Detalle de la reja que cerraba el antiguo coro. Foto de José Luis Latorre Bonachera.
De su estado y composición antes del desmantelamiento, nos habla Molina Hipólito: “Esta reja sin puerta y mutilados algunos de su elementos decorativos se levanta sobre dos sencillas banquetas. Los cuatro paños laterales, de barrotes retorcidos, separados por frisos decorados con delfines y terminados en dos cabezas de guerreros. El paño central lleva como tema principal, dos escudas en círculo con dos ángeles tenantes, del obispo D. Francisco Mendoza, que rigió la diócesis de Jaén de 1536 a 1543 y por cuyo mandado se hizo la reja en la primera fecha mencionada. El friso superior está decorado con aves estilizadas, y la coronación con tema de zarcillos y flores. Todos los elementos descritos se conservan modificados en su disposición. Para completar la descripción, basta decir que la coronación se articulaba con balaustres y eses simétricas adosadas a éstos en riguroso verticalismo, salvo en la parte central en la que aparecía una cruz; que los motivos repujados de los frisos iban dorados y que abundaban las rosetas”. Situada en la nave central, fue desmantelada en la década de los sesenta por mandato del párroco de aquel entonces de la iglesia Diego García Hidalgo; para cerrar diversas capillas de la iglesia, (entre ellas la Capilla de los Magaña). En cuanto a la autoría, hay general acuerdo en que se debe al maestro Bartolomé.

De todo el rico patrimonio cultural perdido en Santa María a lo largo del siglo XX, en su contesto histórico, el coro fue el elemento patrimonial, más importante que la iglesia perdió…

En la nave central del templo se encontraba este espacio ocupado por la reja, sillería y coro.

Este ocupaba dos tramos de la nave central, era de planta rectangular. Se rodeaba de cuatro capillas con portadas góticas y trascoro. Los muros laterales del coro presentaban pinturas al fresco de estilo renaciente.

El trascoro situado frente a la capilla de la Yedra presentaba un altar retablo con la Misa de San Gregorio obra de Pedro Machuca.

La reja que cerraba el coro, la mandó hacer el obispo de Jaén Francisco de Mendoza. Hay que decir al respecto que la autoría de la reja se atribuye al maestro Bartolomé. Añadir que restos de la reja se encuentran esparcidos en la actualidad, en capillas y claustro del templo.

Ruiz Prieto dice: “El magnífico y espacioso coro que ocupa el centro de la Iglesia se construyó por los años de 1538 a 1550, bajo los auspicios y el piadoso celo de los obispos de la Diócesis D. Francisco de Mendoza y D. Pedro Pacheco. El primero costeó la grandiosa reja que lo cierra por su frente, obra bien acabada y de especial mérito; el escudo de armas del prelado se ve en el centro de la verja. No hemos hallado el nombre del artífice que labró esta notable obra”. El segundo prelado ayudó con limosnas a construir la sillería que tallaron los maestros Juan de Reolid y Luis del Aguila; la labor en conjunto es grandiosa, pero en sus detalles no se observa la delicadeza y corrección de otras obras de este género que existen en Úbeda, exceptuando la Silla Episcopal y su coronación, que son de superior mérito”.

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La sillería desaparecida en la Guerra Civil de 1936, fue costeada (según Ruiz Prieto), por D. Pedro Pacheco, y los artífices fueron Juan de Reolid y Luis de Aguilar .
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En la fotografía gentileza de José Luis Latorre Bonachera,, se muestra el frontal con la silla episcopal con un relieve de la Anunciación bajo un dosel de mucho vuelo y dos sillas a cada lado con San Pedro y San Juan.



La sillería desaparecida en la Guerra Civil de 1936, fue costeada (según Ruiz Prieto), por D. Pedro Pacheco, y los artífices fueron Juan de Reolid y Luis de Aguilar y en 1550 fue tasada de la siguiente manera: “Treinta cuatro sillas altas y bajas en doscientos sesenta y cuatro mil novecientos cuarenta y seis maravedíes. Los escaños en veinte mil cuatrocientos cuatro. La talla de los pilares de las sillas bajas con sus veneras en siete mil diecisiete; otras sillas altas y la episcopal en trescientos siete mil seiscientos cuarenta y uno y la altura de las sillas y demás obra, como el ancho, en veinticuatro mil ciento cincuenta y cuatro. Estaba hecha en nogal”. Mención cabe que la desaparecida silla episcopal era obra del maestro Gutierre Gierero. Fue donada al Colegial de Santa María en 1549, por el Cabildo de la Catedral de Jaén.

El desmontaje del coro y reja lo llevaron a cabo los sacerdotes García Hidalgo, a partir de 1950. Del coro se aprovechó las cuatro portadas de sus capillas, una de ellas se instaló en el acceso al Salón Parroquial de la Iglesia de San Pablo de Úbeda, y las otras se aprovechan para el templo de Santa María (Capillas del Yacente; Magaña; y Retablo del Altar Mayor). En cuanto a la sillería, una gran parte se perdió en la guerra civil, algo se conserva en el archivo municipal y puede que alguna tabla, (está aún por estudiar este tema) se encuentre en el retablo del Hospital de Santiago.



Acceso al Salón Parroquial de la Iglesia de San Pablo de Úbeda.




Capilla del Cristo Yacente. Portada y Reja, procedente del antiguo coro.

El desmontaje del coro y reja lo llevaron a cabo los sacerdotes García Hidalgo, a partir de 1950. Del coro se aprovechó las cuatro portadas de sus capillas, una de ellas se instaló en el acceso al Salón Parroquial de la Iglesia de San Pablo de Úbeda, y las otras se aprovechan para el templo de Santa María (Capillas del Yacente; Magaña; y Retablo del Altar Mayor).

martes, 18 de agosto de 2009

Recordando LA IGLESIA COLEGIAL DE SANTA MARÍA DE LOS REALES ALCÁZARES, un emblemático lugar para la cultura y el culto.


Publicado en IBIUT –Año XXII Núm. 123.
Juan Ángel López Barrionuevo.

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Las Catedrales o Colegiales no son, como los templos actuales, un solo y único edificio. Si bajo cada Catedral o Colegial se pudiera hacer un corte, como hacen los geólogos para estudiar un terreno, hallaríamos casi siempre un santuario antiguo y uno, dos y tres y hasta cuatro pisos de templos superpuestos y sucesivos. Sobre el mismo emplazamiento y profundos cimientos se ha ido mejorando, ampliando y embelleciendo el actual templo. Como es el caso de Santa María.



Cada catedral o iglesia colegial es un conjunto arquitectónico monumental que se fue construyendo, normalmente, a lo largo de muchos años. Tampoco es fácil encontrar un templo con un único estilo puro. Construir una Catedral, una iglesia Colegial o Parroquial era obra de verdaderos titanes y sin los recursos de hoy día. Muchas de ellas tienen cimientos de más de diez metros de profundidad y sus torres superan, en muchos casos, los cien metros de altura.

En este presente trabajo quiero hacer un recordatorio explicativo de la colegiata de Santa María para mis paisanos, ya que tras su 19 años de clausura por obras de restauración, poco son los ubetenses que han podido entrar a este emblemático lugar y no la recuerdan y que los jóvenes de mi quinta (finales de los años 70 y principios de los 80), solo conocen sus fachadas principales, como los turistas que visitan nuestra ciudad. Por suerte he podido entrar en muchas ocasiones al desmantelado interior del templo. Cuando se cerró al culto en 1983, yo solo contaba con cuatro años de edad, y solamente tengo recuerdos borrosos de cuando estaba abierta y su interior estaba sin desmantelar.

Santa María de los Reales Alcázares, iglesia principal de Úbeda y antigua Colegial, el tercer templo en dignidad –después de las catedrales de Jaén y Baeza- de la Diócesis del Santo Reino, testimonia la memoria cristiana y cultural de la ciudad y de la Loma desde los inicios de la restauración cristiana de .Andalucía

En Úbeda todo converge hacía la iglesia Colegial, contemplada la ciudad desde el Sureste, el conjunto colegial se convierte en el eje vertical del caserío, uniendo cielo y tierra. Como la iglesia que más culto tuvo, es ; desde ella se aplaca la ira de Dios. Ubicada en una de las plazas más bellas del mundo, que es la renacentista plaza Vázquez de Molina. Su contemplación nos aproxima a lo que hemos sido, como parte sustancial de lo que somos: una bella ciudad antigua con espléndidas registros de fuerza plástica y espiritual.

Cerrada la Iglesia al culto el 18 de julio de 1983, por amenazar ruina toda la estructura del templo, las obras de restauración de la fábrica no empezaron hasta 1986, por desgracia en estas obras el templo sufre un gran deterioro en toda su cimentación. Desde 1992, la Consejería de Cultura del Gobierno Andaluz ha realizado en esta emblemática iglesia con lentitud, cuantiosas inversiones. Siendo esta la única que se ha comprometido con este bello emplazamiento. Desgraciadamente, ni el actual obispado del Santo Reino, ni el actual gobierno central, se han involucrado en la reconstrucción del templo.

Diez años son ya de obras serias y de gran envergadura realizadas en la Colegial, siendo el arquitecto encargado de su restauración Enrique Venegas.

Santa María, como edificio- monumento es lugar de acogida, de culto y de cultura. Para eso se hizo. Y para rezar y alabar a Dios. Pero este templo es lugar extraordinario para la reflexión y contemplación. Eran muchos los ubetenses que en el silencio de una tarde entraba en Santa María, se sentaban en la penumbra de uno de sus bancos y, en silencio, han sentido ese temor sagrado que produce la aproximación del hombre a lo divino, a la vez que han experimentado la cercanía del Dios, Padre y Amigo. Un Dios cercano, presente no sólo en el Sagrario sino en el clima y la serenidad de este lugar santo, a los que nuestros antepasados, generación tras generación, acudieron a rezar, a cantar... y a meditar.

Santa María de los Reales Alcázares, es testigo de nuestra historia, de nuestra cultura, jueza del pasado y reclamo de una nueva fe y una moderna evangelización, necesaria hoy, tal vez más que ayer.

Una vez terminada la actual fase de restauración, se acometerá una última fase, la del artesonado, pero que incluso antes de acometerla ya se podrá disfrutar de este edificio para la cultura. Estando previsto su apertura al público para la primavera del año 2003. E incluso se podrá abrir al culto, aunque esto solamente depende de la Unión de Cofradías, la Asociación de Amigos de Santa María, de la Vicaría Parroquial de Úbeda y del Obispado Jienense.
Como ya he comentado, se volverán ha desarrollar actos culturales en este espacio, y quiero expresar que en este lugar desde siempre se han realizado actos de cultura y folklore.

Claros ejemplos son los desfiles procesionales de Semana Santa, que iniciaban su recorrido penitencial desde el interior de esta iglesia. Otro buen ejemplo es cuando el templo se convertía en una permanente exposición de arte durante los días de la Semana Mayor. E incluso en otros templos o catedrales abiertas al culto se han celebrado en su interior conciertos de música sacra o exposiciones de arte. Buen ejemplo es la interpretación del Miserere de Eslava de la Catedral de Baeza en la Almudena de Madrid.




Los actos culturales previstos en la antigua colegial de Úbeda, son una exposición gráfica-visual de la restauración del templo, y un concierto de Misa Cantada, cuyo dinero recaudado será para la adquisición de todo el mobiliario y objetos de culto que necesite la iglesia mayor para cuando esté abierta al culto.

¿Se interpretará el Miserere de la Catedral de Baeza en nuestra iglesia de Santa María?

sábado, 15 de agosto de 2009

SANTA MARÍA DE ÚBEDA, IMAGINERÍA RELIGIOSA PARTE II

Capilla e Imagen del Cristo de los Toreros En Santa María de los Reales Alcázares (Fotos de José Manuel Almansa). Ecce Homo bajo el título del Cristo de los Toreros, realizada en piedra policromada, obra del siglo XVIII, procedente del desaparecido Convento de San Juan de Dios.

Ecce Homo (frase latina que se traduce: este es el hombre o he aquí el hombre).


San Mateo señala en su Evangelio este momento de la Pasión cuando los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la muchedumbre que pidieran a Barrabás e hicieran perecer a Jesús. San Lucas insiste en la presentación de Jesús ante el pueblo: “Y el pueblo a grandes voces, instaba pidiendo que fuese crucificado”. San Juan y San Marcos traen a colación el mismo pasaje, repitiendo prácticamente los mismos términos de los otros dos evangelistas.

El título de Ecce Homo se aplica casi siempre a la imagen de Jesús, a menudo en relieve o de busto (José de Mora y Pedro de Mena, en Granada, crean un tipo de Ecce Homo de busto completo, de excelente originalidad), con manto de púrpura y caña entre los brazos cruzando el pecho. Igualmente este pasaje pasionista se le denomina en diversos lugares de Andalucía “Jesús de la Sentencia”, por la que pronunció Pilatos tras el simulacro de juicio a Cristo.

Sin embargo, son escasas las tallas antiguas que con esta denominación se veneran en España. Así, por ejemplo, en Castilla la Vieja existe en Valladolid con el nombre de Ecce Homo una talla vestida con túnica blanca, manto púrpura y caña entre los brazos cruzando el pecho y sentada con corona de espinas. La imagen que se debe a Gregorio Fernández, se venera en la Penitencial de la Vera Cruz, popularmente conocida como “El Cristo de la Caña” o “de los Artilleros”. En Andalucía, en cambio, casi todas las esculturas de esta devoción se encuentran en su sector oriental, concretamente en Granada, como ocurre con los Ecce Homos ya citados de José de Mora y Pedro de Mena, a los que hay que añadir los relieves o bustos ejecutados por los hermanos García o José Risueño, cubriendo así dos siglos de escultura, el XVII y el XVIII. Habría que resaltar entre todos ellos al Cristo de la Sentencia, de José de Mora, que se venera en la iglesia parroquial de San Pedro de Granada; y el Ecce Homo, atribuido a Alonso Cano, en la parroquia de la villa aragonesa de Longares. Otra escultura digna de mencionar es el Ecce Homo en piedra del siglo XVI, atribuida a Andrés de Vandelvira y que se conserva en la Santa Iglesia Catedral de Jaén.

En la vecina Baeza hallamos varias imágenes con este título: dos bustos (de propiedad particular; uno de escayola y otro de barro) y una imagen de talla completa, en la iglesia de El Salvador, en su altar Mayor, con el título de “La Humildad” Este Cristo pertenece desde el siglo XVII a una cofradía de penitencia que tuvo sede, con capilla propia, en el desaparecido convento de San Francisco. Tras la ruina completa del templo en el XIX, la hermandad con su imagen pasan a la parroquial de El Salvador. Efectivamente, la hermandad tenía por título hasta el siglo XVIII, el de “Humildad de Jesús”. Se trata, el Cristo de la Humildad, de una hermosa talla que puede encajar dentro de los cánones manieristas de la segunda mitad del siglo XVI. El conjunto es muy armonioso, pero denota claros recursos efectistas como la inclinación del busto hacia el lado derecho y el avance de la pierna izquierda. Ese manierismo se manifiesta también en la estrechez de la cintura que contrasta con una anatomía muscular en exceso desarrollada, sobre todo en las piernas, los brazos y los músculos deltoides y gran dorsal. La policromía es excelente y el paño de pureza anuncia, dentro de su estructura clásica, un paso hacia el Barroco, como sucede con el nudo. La imagen se halla en pie, con las manos cruzadas sobre el lado izquierdo, el rostro inclinado hacia la derecha. Humillación y humildad al mismo tiempo; de rostro muy expresivo.

También este Ecce Homo lleva manto de púrpura, pero sólo en la estación de penitencia; pieza, ésta, de gran valor artístico, de terciopelo de Lyon, bordado en hilo de oro, del siglo XIX. Poseyó otros varios.

Este Cristo de la Humildad posee cierto parecido con Nuestro Padre Jesús de la Paciencia, de la iglesia de San Matías, en Granada, atribuido a Pablo de Rojas, puesto que la composición de las extremidades inferiores y del torso, la policromía, el paño de pureza y la expresión del rostro recuerdan a la obra baezana. Igualmente, y sólo por su valor anecdótico, cabe la mención de un Ecce Homo, en capilla de reducidas dimensiones, a espaldas de la iglesia de Santa María Abacial de Alcalá la Real.

En Úbeda citaremos varías: en primer lugar un busto de Ecce Homo atribuido a Miguel Ángel. Regalo del Emperador Carlos V a don Francisco de los Cobos. Terracota policromada del siglo XVI, depositada en la Sacra Capilla del Salvador, fue destruida en 1936. En la misma iglesia se hallaba otro Ecce Homo, bajo el título del Cristo de la Caña, realizada en el XVIII fue destruida en 1936. La misma suerte tuvo la imagen del Señor de la Humildad, imagen de larga cabellera realizada en el siglo XVI y de autor desconocido. Esta talla pertenecía a la Real Cofradía de la Humildad, desde el siglo XVI se veneraba en la iglesia de San Millán y en 1913 tras la fundación de la Hermandad pasó a ser venerada a la iglesia de San Pablo. En la sacristía del Hospital de Santiago hay un Ecce Homo realizada en el XVI, con pintura mural al fresco por Rosales y Rajéis. En Santa María de los Reales Alcázares, hallamos otro Ecce Homo bajo el título del Cristo de los Toreros. Esta imagen en piedra policromada del siglo XVIII, procede del desaparecido Convento de San Juan de Dios.

SANTA MARÍA DE ÚBEDA, IMAGINERÍA RELIGIOSA PARTE I

Camino al Monte Calvario.

El Nazareno, así se denomina en Andalucía a la imagen procesional de Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario. Los evangelistas han dejado dos versiones diferentes de este tema iconográfico. Según san Juan (19, 17), Cristo cargó con la cruz y, sin ayuda de nadie; la subió hasta el calvario. Para el resto de los canónicos (Mateo 27, 32; Marcos, 15, 21, y Lucas, 23, 26) un hombre que regresaba del campo y pasaba por aquel momento por la calle de la Amargura, llamado Simón de Cirene, fue obligado por los soldados romanos para que ayudase a Jesús a llevar la cruz hasta el lugar del suplicio.


Este momento pasionista se concentra en tres aspectos escultóricos: el Nazareno solo (en pie y con la cruz a cuestas); el de Cristo caído bajo el peso de la cruz; y el de Jesús con la cruz a cuestas, pero ayudado por el Cirineo.


A estas representaciones habría que añadir otras dos figuras (algunas de ellas con reflejo en castilla, Región murciana y Andalucía Occidental). Tanto los Evangelios apócrifos, como la puesta en escena del teatro de los Misterios han sugerido numerosas adiciones al tema inicial. La más popular y en Jaén además la más significativa –no en balde es la ciudad del Santo Rostro- es el “Encuentro de Jesús con la Verónica”, una santa imaginaria que, compadecida con los sufrimientos de Cristo, seca con un velo el sudor de su frente. Como recompensa a este gesto piadoso, el Santo Rostro quedaría grabado en el paño de esta mujer. Y de este “verdadero rostro” (vera icona) se derivó el nombre Verónica. A esta mujer se le identifica con Marcela.


Mujeres y el relativo a la Verónica. Así tenemos: el paso procesional de Cristo Caído, del escultor Pedro de la Cuadra, acompañado por sayones y las magníficas tallas de la Verónica y Cirineo obra de Gregorio Fernández. Las mencionadas tallas se encuentran en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Mencionamos también la magnifica imagen de Jesús Caído de Salcillo que se encuentra en la iglesia de Jesús de Murcia. Por último, sin olvidar el grupo procesional de Cristo y las santas Mujeres de Jerusalén, tallas de autor anónimo, pero excelentes, de la iglesia de la antigua Universidad de Sevilla.


Sería excesivamente aburrido enumerar las imágenes más destacadas en Andalucía sobre este tema en sus más significativas representaciones. Sin embargo, en un estudio relativo a la Pasión de Cristo es imprescindible citar algunas de ellas; las obras cumbres de Montañés y Juan de Mesa: Jesús de la Pasión y Jesús del Gran Poder (en las iglesias sevillanas del Salvador y el Gran Poder); el Señor de las Penas, en San Vicente de Sevilla, el Señor de la Tercera Caída de Ruiz Gijón en San Isidoro de Sevilla, el Nazareno de la amargura en la Catedral granadina, de José de Mora. Sin olvidar en nuestra provincia el Jesús Caído de las Agustinas Recoletas de la Magdalena de Baeza. Esta monumental talla se atribuye su paternidad desde José de Mora hasta José Risueño; y a Nuestro Padre Jesús el Abuelo de Jaén, atribuido a Sebastián de Solís.

Salida de Jesús Nazareno "El Paso", De la Puerta Virgen de la Consolada. Foto Lechuga.



En Santa María de los Reales Alcázares se guarda la imagen titular de la cofradía de Jesús Nazareno fundada en 1577; sustituye a la primitiva talla conocida como El Señor de las Aguas. La actual imagen es ejecutada en 1940, por nuestro comprovinciano Jacinto Higueras, en madera policromada y a tamaño natural. Se estrecha a la iconografía más tradicional, aunque alejado en su resolución de todo dramatismo. Siendo talla completa procesiona vestido, dotado de un aire clásico y sereno[1]. Esta cofradía posee dos pasos más, la Dolorosa y San Juan Evangelista y Santa Marcela o Verónica con el Santo Vero.

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Jesús de la Caída. La actual imagen sustituye a la monumental talla que fue destruida en la pasada guerra civil. Es realizada en 1942 por el escultor valenciano Mariano Gil de Benlliure. Foto Diego Godoy Cejudo.





También en Santa María de los Reales Alcázares[2] se guarda la imagen titular de la cofradía de Jesús de la Caída. La actual imagen sustituye a la monumental talla que fue destruida en la pasada guerra civil. Es realizada en 1942 por el escultor valenciano Mariano Gil de Benlliure[3]. No de la satisfacción de los ubetenses, se aleja de las usuales representaciones doloridas de Cristo, casi desmayado, el artista realizó una imagen vigorosa y muy realista, representando el momento en que Jesús intenta levantarse del suelo.





En el Museo de San Juan de la Cruz se guarda una diminuta imagen de Cristo Caído, atribuida a José de Mora. Y por último en la parroquia de San Nicolás de Bari, se guarda un devocional Cristo Caído[4]. También existió en la iglesia de las Carmelitas Descalzas, otra imagen de Jesús Caído, con la advocación de Dulce Jesús, Nazareno o Señor de la Espina, al cual se le hacia novena y fiesta final pagada por el Ayuntamiento...


Notas:
[1] En el Museo de Jacinto Higueras de Santisteban del Puerto, se guarda un boceto en barro de la cabeza de la imagen de Jesús Nazareno de Úbeda.
[2] Tanto las imágenes de Jesús Nazareno como la del Cristo Caído; se veneran desde 1983 en templos diferentes con motivo de las interminables obras de Santa María.
[3] Ramón Martos afirma sobre esta imagen: <>
[4] El 11 de Abril de 1970, la parroquia de San Nicolás de Bari, hace donación a la Cofradía del Cristo de la Clemencia, de un San Juan Evangelista que se veneraba en la iglesia, a cambio de un Cristo Caído. Esta imagen de San Juan, se vestía de Ángel, para la procesión de los Domingo de Resurrección.

miércoles, 12 de agosto de 2009

SANTA MARÍA DE ÚBEDA… EN EL RECUERDO

Atravesando el largo y bello claustro gótico, mientras se deleitaba con el florido y enrejado jardín, de verdes y enhiestos árboles, y acariciaba sus tímpanos con el dulce trinar de los pájaros y el bullicioso revolotear de la golondrina en aquella temprana y azulada mañana estival. Foto Antigua de José Luis Latorre Bonachera.


Publicado en IBIUT –Año XVI Núm. 91.
Antonio del Castillo Vico.
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En un atardecer, sereno y sosegado, cuando el crepúsculo va diluyendo las pálidas tonalidades doradas de nuestras piedras venerables, me hallaba paseando por la incomparable Plaza Vázquez de Molina de mi amada ciudad ubetense.

Me detuve ante la regia fachada de la enmudecida y desolada Iglesia Mayor Parroquial de Santa María de los Reales Alcázares.

Mi vista fue recreándose por la majestuosa y antigua colegiata, desde la basa de sus columnas apenadas hasta las estilizadas y afligidas espadañas, por las que se escapaban suspiros de nostalgia y de melancolía.

De repente, todo mi ser se convulsionó al tiempo que mis pupilas se dilataban contemplando cómo se abría, lentamente, una de las vetustas puertas del apesadumbrado templo.

Un hombre de edad avanzada, de andar pausado y mirada bondadosa… aquel hombre sacristán de por vida en la Iglesia de sus amores, levantó la mano e hizo el ademán preciso invitándome a que pasara al interior del recinto sagrado.

Un tanto desconcertado, casi como un autómata, traspasé el cancel y me topé con la imagen en piedra de la Virgen, y a sus pies aquella inveterada plegaría: “Si quieres que tu dolor / se convierta en alegría / no te pases pecador / sin decir Ave María”.

Al término de leer tan preciosa estrofa, un hecho sorprendente acaeció en mi trémula anatomía.

Un niño, de apenas ocho años, era el que se encontraba atravesando el largo y bello claustro gótico, mientras se deleitaba con el florido y enrejado jardín, de verdes y enhiestos árboles, y acariciaba sus tímpanos con el dulce trinar de los pájaros y el bullicioso revolotear de la golondrina en aquella temprana y azulada mañana estival.

Un silencio imponente reinaba dentro de las hermosas y nobles naves, solamente alterado por el chisporreteo de algunas velas en las capillas y el susurrar de prolongados rezos en aquellas mujeres y ancianas enlutadas.

En la grata y luminosa sacristía, me aguardaba sonriente, recreándose en las volutas de su primer cigarro matutino, mi tío Marcos. Ese Sacerdote sencillo y erudito, pleno de corrección y cordialidad, querido por todos, Don Marcos Hidalgo Sierra, el que gustaba aposentarse en los escaños de la Plaza de Santa María y dialogar con personas de variada índole social que a él se llegasen, comenzaba a revertirse con empaque y parsimonia para celebrar la Eucaristía, la primera Misa de aquel esplendoroso día, a la que yo tenía el honor y placer de ayudarle, recreándome en la solemnidad y perfecta vocalización con que adornaba sus bien timbradas frases y oraciones en latín.

Continúo en la Iglesia Mayor, mas esta vez todo de blanco, recibiendo al Señor, por vez primera, y bajo la divina protección de nuestra Patrona del alma, perfumando su estancia, su capilla recoleta, con el refulgente destello de su dulce mirar.

El tiempo transcurre y aquel niño va creciendo en edad y estatura, a medida que van sucediéndose toda clase de religiosos eventos y celebraciones litúrgicas: Misioneros abnegados… Rosarios de la aurora… Festividad de las espigas… La Candelaria… Novenas… Triduos… Fiestas de Cofradías… Procesiones… Corpus… Octava… Cristo de Medinaceli… Desfile interminable de gentes en su visita diaria y entrañable a la Patrona…

Y luego… la llegada y entrega total a su Ministerio y a su Parroquia de los hermanos García Hidalgo, siempre pendientes de su feligresía, atentos, humildes, simpáticos conversadores, Don Diego y Don Manuel, Presbíteros ejemplares que supieron grangearse la infinita amistad de cuantos ubetenses se acercaban al amparo y calor de sus impolutas sotanas.

Y la fervorosa novena a nuestra Virgen de Guadalupe, salpicada de melódicos acentos, con aromas de incienso y cera…

Y aquellos sermones inolvidables y magistrales que dedicara a nuestra “Chiquitilla del Gavellar” un predicador excepcional, Don Jerónimo Bernabeu Oset, de oratoria clarividente, de elegante apostura, manteniendo la permanente atención de los numerosos fieles, desde aquel secular púlpito, lugar preferente que, lamentablemente, fue quedando en el olvido…

Y tantos… y tantos oradores sagrados que supieron cantar las excelencias de Nuestra Señora, de Nuestro Padre Jesús Nazareno, del Santísimo Cristo de la Caída, del Santo Entierro de Cristo y Santo Sepulcro.

Y la Misa dominical de doce y media… Y las Misas vespertinas… Y el semblante patético del “Cristo de los Toreros”… Y la antiquísima portada románica, por donde apareciese, victorioso y triunfal, el Monarca Fernando III…

Una palmada en mi hombro hízome volver de la abstracción en que me hallaba inmerso.

Aquel amigo, con voz entrecortada, me musitó al oído: ¡Que pena! ¿Cuándo volveremos a entrar por esas puertas?

Yo esboce una leve sonrisa, impregnado de tristeza, y continué paseando, con Santa María en el recuerdo.

jueves, 6 de agosto de 2009

La Capilla De Nuestra Señora De La Yedra De Santa María De Úbeda.

El abrazo de San Joaquín y Santa Ana. (foto Vbeda.com.)

La Capilla de la Yedra. Construida a principios del siglo XVI. En ella lo fundamental es la reja del siglo XVI, realizada por el Maestro Bartolomé, y sin duda una de las joyas de la iglesia. Fue fundada en 1505, por el canónigo de Santa María, Rodrigo de Sagredo.

Dicha Capilla, está emplazada a los pies del templo, frontera al altar mayor, en la nave central.

Su portada está formada por un arco ojival con arquivoltas y columnas espirales adosadas. Su planta cuadrada, se cubre con bóveda de terceletes, con nervios torsos y heráldica del canónigo fundador en la clave (desaparecido hace unos años) y capiteles de la bóveda.

Cerrada por una magnífica reja de hierro forjado, estofado y sobredorado en oro, obra del maestro Bartolomé Ruí, autor, entre otros, de la reja de la Capilla Real de Granada. Es de incipiente estilo renacentista con detalles y calados que son verdaderos encajes. En el centro de la reja se halla figurado el misterio de la Inmaculada Concepción con el abrazo de San Joaquín y Santa Ana, unidos por un ángel, ante la puerta áurea de Jerusalén. En la parte alta figura la profética venida de Jesucristo.



Se cierra con una monumental reja, obra del maestro Bartolomé Ruí, excelente rejero jiennense del siglo XVI.

Esta, bien conservada en su policromía, de ella sobresale la escena del abrazo de Santa Ana y San Joaquín delante de la Puerta Dorada.; Este es el mensaje que encierra la reja que labró el maestro jienense Bartolomé, para la capilla del canónigo Rodrigo Sagredo. Muy popular fue el Abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada del templo de Jerusalén. Este abrazo representa el regocijo por la concepción de María. Todos los datos referentes a ellos proceden de los Evangelios Apócrifos –utilizados por los pintores dada su riqueza anecdótica, aunque no aceptados por la Iglesia como Palabra Revelada–, pero eran los únicos datos escritos que llevaban al nacimiento de la Virgen, y por ello fue un asunto querido y contratado. Varias obras del XV y XVI recrean este tema. Sobresale el relieve dorado de Juan de Juni, de una intensa contorsión manierista, que manifiesta el abrazo entusiasmado y expresivo. El Concilio de Trento, sin embargo, recomendó no tratar este asunto no incluido en los Evangelios canónicos.
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(Vista general de la Capilla de los Sagredo en la Nave Central. Foto Almansa Moreno). Construida a principios del siglo XVI. En ella lo fundamental es la reja del siglo XVI, realizada por el Maestro Bartolomé, y sin duda una de las joyas de la iglesia. Fue fundada en 1505, por el canónigo de Santa María, Rodrigo de Sagredo.



Apoyándonos en Joaquín Montes Bardo:

“…el primer acontecimiento se escenifica ante la puerta dorada. La fuente inmediata de la composición está en la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine, cuando glosa la Natividad……el relieve de la Natividad resulta tan descriptivo cuando simbólico y complejo..."
"...También sabemos por el antes citado Montes Bardo, que en la citada reja de la Capilla del Canónigo Sagredo o de la Yedra; podemos encontrar en la Crestería de dicha reja, la representación del árbol de Jesé, simbolizando la profética venida de Jesucristo..."

martes, 4 de agosto de 2009

Patrimonio Perdido en Santa María de Úbeda.

La Reja del Coro situada en la nave central, fue desmantelada en la década de los sesenta por mandato del párroco de aquel entonces de la iglesia Diego García Hidalgo; para cerrar diversas capillas de la iglesia,… En la foto, fragmento de la reja del coro, que cierra la capilla de los Magaña, desde su acceso al claustro.
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Detalle de la desaparecida reja plateresca, que cerraba el antiguo coro de Santa María.

UNA EVAPORADA REJA DE MADERA DEL SIGLO XVII EN SANTA MARÍA.



Como todos sabemos Santa María de los Reales Alcázares es la iglesia principal de Úbeda y la de más antigua fundación. Construida sobre la mezquita aljama de la ciudad hispanomusulmana, fue titulada desde 1259 Iglesia Mayor Colegial. Su tipología es el resultado de la suma de cuerpos y volúmenes incorporados a lo largo de un prolongado proceso de construcción que abarca desde el siglo XIV al XIX. El aspecto del exterior está condicionado por el hecho de que hasta el siglo XVII

Éste estuvo configurado por la muralla del alcázar, al cual se adosaba el templo. A partir de este momento, sobre el lienzo defensivo, se construye la fachada principal a modo de gran pantalla arquitectónica y se incorporan las dos portadas conforme a modelos netamente renacentistas. El acceso se realiza a través de un claustro gótico de finales del siglo XV, que ocupa el espacio en el que se localizaba el patio de abluciones de la mezquita. En la organización del interior, de planta cuadrada, con cinco naves y cinco tramos de igual longitud, se trasluce la disposición de las naves del iwan de la antigua mezquita. Las capillas, construidas a finales del siglo XV y principios del XVI, conservan excelentes ejemplos de rejería renacentista del XVI y XVII. Lo más destacable son las rejas de las capillas de la Yedra y los Becerra.

A lo largo de los últimos cincuenta años, la iglesia ha perdido dos bellos ejemplos de rejería.

La primera reja perdida fue la que cerraba el antiguo coro. De su estado y composición antes del desmantelamiento, nos habla Molina Hipólito: “Esta reja sin puerta y mutilados algunos de su elementos decorativos se levanta sobre dos sencillas banquetas. Los cuatro paños laterales, de barrotes retorcidos, separados por frisos decorados con delfines y terminados en dos cabezas de guerreros. El paño central lleva como tema principal, dos escudas en círculo con dos ángeles tenantes, del obispo D. Francisco Mendoza, que rigió la diócesis de Jaén de 1536 a 1543 y por cuyo mandado se hizo la reja en la primera fecha mencionada. El friso superior está decorado con aves estilizadas, y la coronación con tema de zarcillos y flores. Todos los elementos descritos se conservan modificados en su disposición. Para completar la descripción, basta decir que la coronación se articulaba con balaustres y eses simétricas adosadas a éstos en riguroso verticalismo, salvo en la parte central en la que aparecía una cruz; que los motivos repujados de los frisos iban dorados y que abundaban las rosetas”. Situada en la nave central, fue desmantelada en la década de los sesenta por mandato del párroco de aquel entonces de la iglesia Diego García Hidalgo; para cerrar diversas capillas de la iglesia, (entre ellas la Capilla de los Magaña). En cuanto a la autoría, hay general acuerdo en que se debe al maestro Bartolomé.


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En el lado izquierdo, la primera a partir de los pies, es la capilla de los Magaña, que abre tanto a la nave como al claustro, mediante sencillos arcos apuntados y se cubre con bóveda de crucería simple. En su interior se aloja una pila bautismal gótica, de piedra, de pie corto y cuerpo amplio, que dibuja trama avenerada, con las aristas dispuestas a modo de nervios helicoidales, rematándose en friso con caracteres góticos. En el año 2003, desaparece de este lugar, para su posterior restauración, su renacentista reja de madera. Lo cierto es que seis años después, la reja de madera se encuentra en muy malas condiciones.


La otra reja desaparecida, es la que cerraba la antigua capilla Bautismal o de los Magaña; la primera de la nave izquierda (o del Evangelio),… En el año 2003, desaparece de este lugar, para su posterior restauración. Lo cierto es que seis años después, la reja de madera se encontraba en muy malas condiciones, en la capilla de Jesús, a la espera de su restauración,… Dar tiempo al tiempo, que una vez que concluyan las imperecederas obras de rehabilitación de la iglesia de Santa María, vuelva a su origen la reja, ya restaurada.

Por el historiador, Antonio Almagro, sabemos que esta reja madera, “…fechada en 1600, de tres calles y dos cuerpos. En el bajo, las calles, compuestas de balaustres, se separan con pilastras coronadas de ménsulas muy sobresalientes, que articulan el friso de separación con el segundo cuerpo, en el que las calles laterales son dos grandes aletones, y la central, de balaustres, se corona con un frontón triangular partido de cuyo tímpano surge un pináculo piramidal. En toda predomina una labor decorativa geométrica de carácter abstraizante cercano al manierismo arquitectónico de obras tan cercanas como la puerta de la Consolada…”.

lunes, 3 de agosto de 2009

El Inminente Estado De Ruina De Santa María De Úbeda…; Noticias De Antaño.

Inclinación de los pilares de la nave sur o de la epístola. Vista desde la cabecera del templo en dirección a las Capillas e ingreso a la Sacristía. Foto realizada en Junio de 1930.
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Inclinación de los pilares de la nave sur o de la epístola ya corregidos en la actuación de emergencia de consolidación, realizada entre los años 1997-1998 (donde se actuó en las arcadas, cubiertas y capillas del ala sur). Vista desde la cabecera del templo en dirección a las Capillas e ingreso a la Sacristía. Foto realizada en el año 2002 por Ideal Jaén.
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Informe del Arquitecto Don Luis Berges Martínez , sobre el estado ruinoso de Santa María en 1930. Publicado en la revista “DON LOPE DE SOSA”. Junio 1930; número 210; página 187:

“… requerido por el Excmo. Sr. Gobernador Civil de esta Provincia, he practicado el reconocimiento de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, de Úbeda (Monumento Arquitéctonico-artístico) y como resultado del cual, expongo lo que sigue: Existen en el mencionado templo, grandes desplomes en sus elementos sustentantes, principalmente en sus pilares y señales de ruina en sus muros y bóvedas, que desde hace varios años, han sido observados por el que suscribe en distintas inspecciones oculares; estudiadas las causas de las primeras, hemos observado que obedecen a los asientos del terreno de acarreo sobre que están cimentados, cuyos asientos debieron tener lugar antes de la construcción de las actuales bóvedas de falsa estructura, ya que dichas bóvedas no acusan quiebra que corresponde a la importancia de los desplomes..."

"...Fue en su tiempo, objeto de detenido estudio, por parte del que suscribe la armadura de cubierta, que por cargar sobre cargaderos apoyados sobre los pilares, de la nave central, prolongados por encima de las bóvedas, podría contribuir con su empuje a aumentar el desplome de dichos elementos sustentales; efecto que fue temido en época anterior, a la actuación del que suscribe, y fue intentada su corrección con tirantes de hierro. En el reconocimiento efectuado el día seis de Junio, ha observado el que sus enlaces con las carreras y pares; extraordinario pandeo de los pilares en la región comprendida entre los arranques de las bóvedas y los apoyos de la armadura; quiebras horizontales profundas en estas mismas regiones, y corrimiento de los pares de la armadura de las naves laterales, en sentido de la longitud de los pares, que alcanzan por término medio, diez centímetros. Todo lo cual hace temer por la estibilidad de la cubierta. Así mismo hemos observado que las señales de ruina de los muros están acentuadas, llegando a denunciar un franco de ruina estado de ruina en el muro y contrafuertes de los pies del templo..."


"...Como consecuencia del mal estado de la cubierta, las aguas pluviales atacan las bóvedas de falsa estructura, pudiendo ser causa de su ruina. Por todo lo cual estima el que suscribe que el estado del edificio es de ruina propiamente dicha. Y para que conste y por orden del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia, expido el presente en Jaén a doce de Junio de mil novecientos treinta…”

domingo, 2 de agosto de 2009

EL SELLO COLEGIAL DE SANTA MARÍA.

El 11 de julio de 1282, el Obispo Pascual le otorga al templo la categoría de Colegiata, con escudo parecido a la de la Catedral jiennense. En la foto escudo de Santa María de los Reales Alcázares en la puerta de la sacristía.
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El 11 de julio de 1282, el Obispo Pascual le otorga al templo de Santa María la categoría de Colegiata, con estatutos parecidos a los de la Catedral jiennense. En la foto, escudo de la Catedral de Jaén.

La aljama o mezquita mayor de Úbeda, fue consagrada en templo cristiano el mismo día que fue reconquistada la ciudad por las tropas del Rey santo; hecho que acaeció el 29 de septiembre de 1233. La consagración fue realizada por el Arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximena de Rada, hallándose en tan solemne acto el Rey Fernando III el Santo, acompañado de su corte. El título que le impuso fue el de Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de los Reales Alcázares y nuestra Señora de la Asunción.

El 11 de julio de 1282, el Obispo Pascual le otorga al templo la categoría de Colegiata, con estatutos parecidos a los de la Catedral jiennense.

Juan Barranco Delgado[1], nos describe el sello Colegial del siguiente modo: “…templo resaltado de imagen, sur montando ambas cosas a un animal. Debajo de lo descrito, una muralla. Bordura con leyenda. El templo representa a la catedral, la imagen a Nuestra Señora de la Asunción, advocación a la que estaba sometida la Catedral jaenera y la Colegial ubetense; el animal que en algunas versiones sostiene busto y patas de águila, cuerpo de serpiente, y en otras, cuarto traseros de león, alas de murciélago y cola terminada en dardo, corresponde a la versión medieval de occidente del dragón; y la muralla representa al recinto defensivo de la ciudad del Santo Rostro…”

Estos escudos con este sello lo hallamos en el claustro, en la portada de la Sacristía y en el palacio del Obispo Canastero. Y antaño en la desaparecida reja del coro del templo.


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Escudo con el sello Colegial, el mismo lo hallamos en el claustro de la Iglesia.


El Escudo de la Catedral de Jaén y de la Colegial de Úbeda, según Joaquín Montes Bardo.

El escudo de la catedral participa de esta simbología militante, integrándose en la función del Arcángel como "Custos Ecclesiae" y vencedor del Dragón: "representa un fuerte castillo, y encima el dragón y después la imagen de nuestra Señora con el Niño en brazos, sedente en una silla".Con la figura del dragón se quiere aludir a la fisonomía de la ciudad: "su figura es irregular, y se representa en la de un dragón, cuya cabeza es el barrio de Santa Ana mirando al sur, en donde está la puerta de Granada y la cola se extiende hasta la puerta de Martos; lo demás del pecho y del vientre es lo más ancho y poblado de la parroquia de san Ildefonso". Pero el análisis del conjunto de los elementos heráldicos encierra una lectura más compleja.

La fortaleza representada sería el castillo de santa Catalina; pero la Virgen no adopta una iconografía asuncionista como correspondería al título de su catedral, y se reviste con atributos característicos de Virgen apocalíptica:"una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol con la luna bajo los pies y una corona de doce estrellas bajo su cabeza...Apareció otra señal en el cielo, una gran serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos" Apoc.12.1,3.La mujer, a quien defiende san Miguel, es a la vez figura de la Iglesia, como lo proclama la Patrística. La iconografía mariana de este escudo implica una adaptación de los textos bíblicos a la realidad histórica giennense, perceptible en los símbolos que la acompañan, el dragón y el castillo. El dragón a los pies de la Virgen o, en su lugar, una filacteria con la leyenda "Ipsa conteret caput tuum" (Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar) es una alusión al llamado Protoevangelio, Gen 3.15, que la exégesis católica interpreta como la intervención de María como corredentora en la historia de la salvación, en figura y realidad, desde el Génesis al Apocalipsis. El símbolo del castillo o una ciudad plaza de armas, como Jaén, se representa también en las composiciones sobre la Inmaculada, así mismo con su leyenda correspondiente: "Civitas Dei", extraída del Salmo 83:"Gloriosa dicta sunt de te, Civitas Dei", donde el salmista exalta la maternidad fecunda de Jerusalén como madre de pueblos y que la mariología aplica a la función maternal de María como figura de la iglesia.

En cuanto al origen de la figura de la Virgen, debe pensarse en la imagen que entronizó san Fernando en la mezquita como símbolo de la nueva identidad cristiana de la ciudad Imagen que Pinero, identifica con la Virgen de la Antigua, conservada en la catedral y con iconografía similar al motivo heráldico: sedente, con el Niño en el regazo; la diferencia estilística es consecuencia del momento de composición del escudo. Su exposición al culto, revestida de ropajes, hizo olvidar su verdadera iconografía como ha sido habitual.




[1] Trabajo de Juan Barranco Delgado publicado en la Revista Gavellar, núm. 205.