lunes, 20 de julio de 2026

El Alcázar y la Mezquita: Desenterrando los Orígenes de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda.

 



Figura. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: un patrimonio de todas las épocas, un legado compartido. Infografía elaborada a partir de una fotografía del interior actual de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares (espacio de culto y patrimonio cultural) y de una recreación del interior de la antigua Mezquita Mayor Aljama realizada por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. La composición sintetiza la evolución histórica del monumento desde su etapa andalusí (siglos IX–XIII), pasando por su transformación en iglesia tras la conquista cristiana (siglos XIII–XV), las reformas renacentistas (siglo XVI), las intervenciones barrocas (siglos XVII–XVIII) y las restauraciones contemporáneas (siglos XIX–XXI), destacando la continuidad patrimonial y la superposición de civilizaciones que conforman su identidad. Asimismo, pone de relieve a Santa María como un espacio abierto a todas las personas, independientemente de su origen, cultura, creencias o ausencia de ellas, subrayando su valor como lugar de encuentro, conocimiento, conservación, investigación y difusión del patrimonio histórico. El mensaje central de la infografía resume esta visión: «La historia une mucho más de lo que separa», presentando a Santa María de los Reales Alcázares como un referente cultural, histórico y turístico de Andalucía, cuya preservación contribuye a mantener viva una memoria compartida de más de un milenio. Fotografía actual: autor. Recreación histórica: Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. Diseño de la infografía: elaboración propia mediante IA a partir de ambas imágenes y documentación histórica.




Juan Ángel López Barrionuevo.


Introducción



La historia de Andalucía no se escribe mediante borrados, sino a través de superposiciones. Frente a los relatos esencialistas que pretenden reducir el pasado a una única identidad homogénea, el patrimonio andaluz constituye un testimonio irrefutable de una realidad mucho más compleja y rica. Monumentos como la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda o el Castillo de Burgalimar  en Baños de la Encina (Jaén) revelan que la historia de esta tierra se construyó sobre la continuidad, la adaptación y la transformación de culturas sucesivas, no sobre la destrucción absoluta de las precedentes.

Lejos de las interpretaciones que presentan la conquista castellana como una ruptura total con el pasado andalusí, estos edificios muestran una evidencia difícil de refutar: la Andalucía actual es heredera de múltiples civilizaciones, entre las que Al-Ándalus desempeñó un papel decisivo. La huella andalusí no constituye un episodio marginal de nuestra historia, sino uno de los pilares sobre los que se asentaron el urbanismo, la arquitectura, la agricultura, la lengua, la ciencia y buena parte de la identidad cultural andaluza.

La ciudad de Úbeda es un ejemplo especialmente elocuente de esta continuidad histórica. Fundada en época antigua, alcanzó un extraordinario desarrollo durante el periodo islámico bajo el nombre de Ubbadat al-ʿArab, convirtiéndose en una plaza estratégica de la cora de Jaén. Desde la conquista musulmana de la península en el año 711 hasta su incorporación definitiva a la Corona de Castilla por Fernando III en 1233, la ciudad permaneció durante más de cinco siglos —aproximadamente 522 años— integrada en el mundo andalusí. Durante ese largo periodo se levantaron murallas, alcázares, mezquitas, baños y una compleja trama urbana que aún hoy condiciona la fisonomía de la ciudad.

La Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares constituye una de las pruebas más elocuentes de esa continuidad. Levantada sobre la antigua mezquita mayor de Úbeda e integrada en el recinto del antiguo alcázar islámico, conserva en su propia estructura la memoria material de aquella etapa. Del mismo modo, el Castillo de Burgalimar, erigido por el Califato omeya a finales del siglo X y considerado una de las fortalezas islámicas mejor conservadas de Europa, demuestra que el legado andalusí forma parte inseparable del patrimonio histórico de España y de Andalucía.

Negar, minimizar o pretender borrar este legado no supone una reinterpretación de la historia, sino ignorar la evidencia arqueológica, documental y arquitectónica acumulada durante siglos. La identidad andaluza no nació de una sustitución cultural, sino de un proceso histórico de sedimentación en el que cada época dejó su huella sobre la anterior. Como un auténtico palimpsesto, Andalucía conserva en su piedra la memoria de todas las civilizaciones que la habitaron, y comprender esa complejidad constituye un ejercicio de rigor histórico, no de ideología.




El origen del nombre y la herencia en la piedra

El nombre "Reales Alcázares" no es una atribución cristiana gratuita, sino un reconocimiento directo de su pasado. El templo se asienta sobre lo que fue la alcazaba o alcázar de la ciudad musulmana de Ubbadat al-Arab. La huella andalusí es física: la propia planta del edificio y su claustro conservan la traza y la memoria de aquel complejo palatino musulmán que, en el año 1234, fue transformado en iglesia por Fernando III el Santo y que, posteriormente, alcanzaría el rango de Colegiata.

Esta estructura no fue una página en blanco; fue un edificio preexistente cuya sofisticada disposición espacial fue aprovechada por los nuevos ocupantes. Cada rincón nos susurra la distribución y el sentido del espacio que dictó la arquitectura andalusí, siendo el edificio un testamento vivo de que la historia de nuestra tierra es una continuación, no una ruptura.
1983: El reencuentro con el pasado

Durante el inicio de las obras de restauración en 1983, el subsuelo de la iglesia reveló lo que la historiografía oficial, a menudo centrada en la épica de la "Reconquista", había preferido silenciar. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz restos significativos de la estructura del alcázar islámico y de la mezquita original. Estos hallazgos demostraron que la transición entre culturas no fue una sustitución, sino una superposición: los cimientos y elementos constructivos andalusíes fueron la base técnica sobre la que se levantó la posterior gloria cristiana.

La inversión colectiva en nuestra memoria

Es imperativo reconocer que este edificio es, hoy por hoy, un lugar de cultura y un bien público, ya que su restauración ha sido financiada íntegramente con los impuestos de los andaluces. Esta inversión no ha servido únicamente para preservar un edificio religioso, sino para recuperar un espacio patrimonial que pertenece a la ciudadanía como herencia colectiva. Su estrecha relación con la Fundación El Legado Andalusí —creada por la Junta de Andalucía— reafirma que la "España Cristiana" es, en esencia, un producto heredero y transformado de la civilización andalusí.

Más allá de la cruz: La preeminencia del estrato andalusí

Resulta necesario desplazar el foco: el valor histórico y cultural de este inmueble trasciende su función litúrgica. Quienes intentan reducir la importancia de este edificio a su periodo como Colegiata olvidan que el valor real y fundacional reside en su sustrato andalusí. Mientras que la arquitectura cristiana representa una fase de imposición religiosa, los restos andalusíes representan la génesis urbana y cultural de Úbeda. La capa islámica es la que dotó de sentido, técnica y estructura al edificio; por ello, su valor como testimonio de la civilización andalusí es culturalmente superior al simbolismo cristiano que lo recubre.


Conclusión


En definitiva, conocer los cimientos históricos de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares permite comprender la extraordinaria complejidad del pasado andaluz. La evidencia arqueológica, la arquitectura y las sucesivas intervenciones constructivas muestran que este monumento es el resultado de siglos de transformaciones, donde cada etapa histórica dejó una huella visible sobre la anterior. Lejos de representar una ruptura entre culturas, el edificio constituye un magnífico ejemplo de continuidad patrimonial y de la riqueza que aporta la superposición de civilizaciones.

La antigua mezquita mayor, el alcázar islámico, las reformas cristianas medievales, las aportaciones renacentistas y barrocas y las restauraciones contemporáneas conforman un conjunto excepcional que convierte a Santa María en uno de los espacios patrimoniales más representativos de la historia de Úbeda y de Andalucía. En la difusión y valorización de este legado, instituciones como la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí han contribuido de manera decisiva a proyectar internacionalmente el patrimonio andalusí como parte esencial de la identidad cultural andaluza y del patrimonio histórico español.

En la actualidad, aunque la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares mantiene su función religiosa como templo católico, su significado trasciende ampliamente el ámbito confesional. Es, ante todo, un espacio de encuentro con la historia, el arte y la memoria de Andalucía, abierto a visitantes de cualquier procedencia, cultura o creencia. Su recorrido permite comprender cómo distintas civilizaciones y tradiciones religiosas han contribuido, a lo largo de los siglos, a configurar un patrimonio común que hoy puede ser apreciado tanto por personas creyentes como por quienes se acercan con un interés histórico, artístico o cultural. En este sentido, constituye un lugar privilegiado para el diálogo entre culturas y un destino de especial interés para visitantes de diferentes confesiones religiosas, que encuentran en sus muros el testimonio de una historia compartida.

Las sucesivas restauraciones, financiadas en gran medida con recursos públicos, han permitido conservar un monumento que pertenece al conjunto de la ciudadanía y cuya importancia radica en su capacidad para narrar más de un milenio de historia. Preservar, investigar y difundir este patrimonio supone proteger una memoria colectiva que trasciende cualquier interpretación parcial del pasado.

Santa María de los Reales Alcázares no solo es un símbolo de la historia de Úbeda, sino también un ejemplo de cómo el patrimonio cultural puede convertirse en un espacio de conocimiento, convivencia y entendimiento entre pueblos. Su auténtica riqueza reside en haber sabido integrar las huellas de las distintas civilizaciones que la construyeron y transformaron, convirtiéndose hoy en un referente cultural y turístico de primer orden, donde la historia une mucho más de lo que separa.

Este trabajo se ha elaborado mediante la revisión crítica de bibliografía científica, publicaciones académicas, documentación institucional, estudios arqueológicos y fuentes patrimoniales oficiales. Las recreaciones históricas empleadas tienen un carácter divulgativo y se apoyan en la evidencia arqueológica y arquitectónica publicada por los investigadores citados. 



Figura X. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: el palimpsesto de la identidad andaluza. Infografía de elaboración propia que sintetiza, desde una perspectiva histórico-arqueológica y patrimonial, la evolución de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares como resultado de la superposición de distintas etapas constructivas y culturales. A partir de fotografías del claustro, de los restos conservados de la antigua mezquita aljama, de una recreación hipotética mediante inteligencia artificial del interior de la mezquita mayor andalusí y de una imagen del interior actual del templo, se pone de relieve la continuidad material e histórica del edificio, cuya estructura integra elementos islámicos, cristianos medievales, renacentistas, barrocos y contemporáneos.

La infografía explica cómo el actual conjunto monumental conserva la traza del antiguo patio de la mezquita y del alcázar andalusí de Ubbadat al-ʿArab, así como restos constructivos incorporados al claustro que testimonian la permanencia de la fábrica islámica. Asimismo, recuerda que las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1983 documentaron importantes evidencias del complejo andalusí bajo el edificio actual, confirmando que la transformación posterior no supuso una sustitución completa, sino una reutilización y superposición de estructuras preexistentes.

El trabajo también reflexiona sobre el significado patrimonial del edificio, destacando que la denominación histórica «Reales Alcázares» constituye un reconocimiento de su origen palatino islámico y que el monumento debe entenderse como un bien cultural perteneciente al conjunto de la ciudadanía. En este contexto, se subraya el papel desempeñado por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí en la difusión del patrimonio andalusí y se reivindica la importancia de conservar, investigar y divulgar un legado histórico compartido que trasciende las diferentes etapas religiosas y políticas del monumento.

La elaboración de esta infografía se fundamenta en la revisión de estudios arqueológicos e históricos sobre Santa María de los Reales Alcázares y el patrimonio de Úbeda, entre ellos los trabajos de J. L. Casanova (1984) sobre las excavaciones arqueológicas del templo; la Guía del Legado Andalusí de la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí; Manuel González Jiménez (2000) sobre la conquista castellana del valle del Guadalquivir; Luis Seco de Lucena (1975) acerca de la arquitectura musulmana en la provincia de Jaén; y Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística (VV. AA., 1995), además de la documentación patrimonial y arqueológica consultada para la interpretación del conjunto.

Fotografías del claustro, restos arqueológicos e interior actual: autor. Recreación histórica del interior de la mezquita: elaboración propia mediante inteligencia artificial basada en la evidencia arqueológica, arquitectónica y documental disponible, con finalidad exclusivamente divulgativa. Diseño de la infografía: elaboración propia.


Bibliografía consultada y de referencia

Almagro García, Antonio (2003). Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Arqueología, historia y arte. Úbeda: El Olivo. ISBN: 978-84-932674-3-4.

Bazzana, André (1992). Maisons d'al-Andalus. Habitat médiéval et structures du peuplement dans l'Espagne orientale. Madrid: Casa de Velázquez. ISBN: 978-84-86839-16-5.

Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí (varias ediciones). Guía del Legado Andalusí. Itinerarios culturales de Andalucía. Granada: Fundación El Legado Andalusí. Disponible en:
https://www.legadoandalusi.es/

González Jiménez, Manuel (2000). Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de Andalucía. Sevilla: Fundación José Manuel Lara. ISBN: 978-84-8460-013-4.

Ladero Quesada, Miguel Ángel (1993). La formación medieval de Andalucía. Sevilla: Universidad de Sevilla. ISBN: 978-84-472-0182-8.

Malpica Cuello, Antonio (2002). La ciudad en al-Andalus y el Magreb. Granada: Universidad de Granada. ISBN: 978-84-338-2864-0.

Riu Riu, Manuel (1998). Manual de Arqueología Medieval. Barcelona: Ariel. ISBN: 978-84-344-6620-9.

Seco de Lucena Paredes, Luis (1975). La arquitectura musulmana en la actual provincia de Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

Torres Balbás, Leopoldo (1957). Ciudades hispanomusulmanas. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Reediciones posteriores. ISBN (reed.): 978-84-00-06389-2.

VV. AA. (1995). Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística. Ayuntamiento de Úbeda – Junta de Andalucía.


Recursos institucionales consultados






martes, 14 de julio de 2026

Desmontando el atrezzo decimonónico: Evolución, patologías y lectura material del claustro de la Basílica Menor Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda.

 


Claustro de Santa María de los Reales Alcázares, tal y como lo inmortalizó Pierre-Marie Maeyaert en 1926. Esta imagen, enmarcada en el estilo vintage de una postal de época , captura la ilusión romántica de un recinto inalterable. Sin embargo, como argumentamos en este articulo, la verdadera autenticidad no reside en esta estampa estática, sino en la sinceridad de su piedra y en su evolución constante a través de los siglos, desmintiendo el mito de la 'postal incorrupta'."


El Claustro de Santa María: Entre la Realidad Histórica y la Nostalgia de Redes


Cada vez que en el grupo de Fotos de Úbeda se publica una imagen del claustro de la Basílica de Santa María, se activa el mismo condicionamiento clásico (de la nostalgia: lamentos por los "añorados" cerramientos, suspiros por una supuesta paz ancestral y críticas airadas contra cualquier intervención que ose tocar un solo centímetro de ese paisaje sentimental. El pequeño gran problema de este fervor popular es que se arrodilla ante un fraude histórico de andar por casa.


Porque seamos claros: el rincón devoto y recogido que habita en la memoria de las postales no es ningún remanso medieval incorrupto. Es el resultado de la peor ocurrencia decimonónica, esa plaga de parches historicistas, cartón piedra espiritual y ocurrencias de sacristía que confundió el respeto al patrimonio con el decorado de zarzuela.


Las veneradas rejas y cierres por los que hoy algunos se rasgan las vestiduras no hunden sus raíces en la Edad Media caballeresca, sino en las ocurrencias decimonónicas del prior Monteagudo a finales del siglo XIX. Un hombre que entendió el templo no como un legado que preservar, sino como el lienzo perfecto para sus ocurrencias estéticas: azulejos pegados sin ton ni son en los pilares nobles, enlosados improvisados y excavaciones tan «rigurosas» que cambiaron de lugar un escudo histórico de Castilla y León para ensanchar la casa parroquial.


Nos han metido tanto el gol de la tradición apócrifa que terminamos adorando las cicatrices del capricho decimonónico como si fueran reliquias góticas. Antes de incendiar el muro de Facebook exigiendo que devuelvan el claustro a su falsa y entrañable estampa de tómbola romántica, convendría asumir la cruda realidad: la nostalgia ubetense lleva décadas defendiendo con pasión de forofo un pastiche de atrezzo que a los canteros medievales les habría dado la risa floja.



Claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares en 2019, capturado en un momento de su evolución histórica. Lejos de la imagen inalterable que la nostalgia popular a menudo imagina —y que habría horrorizado a los canteros medievales—, esta fotografía de Guillermo Soria muestra el recinto tal como fue intervenido y 'reescrito' a lo largo de los siglos, especialmente tras las cruciales labores de recuperación de bóvedas y capillas llevadas a cabo en el siglo XX y principios del XXI. Es, por tanto, un testimonio de su 'esplendor original' en el sentido más honesto: la sinceridad de su piedra viva, mutando y sobreviviendo a través del tiempo


La evolución histórica del claustro: Las reformas de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda en el siglo XX


Lejos de constituir un conjunto estático o inalterable, el claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda ha sido objeto de profundas y constantes modificaciones a lo largo del tiempo. El análisis de estas intervenciones —especialmente las impulsadas a partir de los años sesenta del siglo XX por el párroco don Diego García Hidalgo y el arquitecto Francisco Prieto-Moreno Pardo— demuestra que el debate en torno a una supuesta "autenticidad" inamovible pierde sentido frente a la propia dinámica evolutiva del monumento.


Principales intervenciones arquitectónicas y recuperaciones patrimoniales


Las actuaciones documentadas en el claustro y sus espacios anejos combinaron la recuperación de elementos singulares, la revalorización arquitectónica y la reutilización creativa de elementos preexistentes:


  • Revalorización general del claustro: Constituyó una de las últimas intervenciones dirigidas por el arquitecto Francisco Prieto-Moreno Pardo en el templo, enfocada en poner en valor los elementos arquitectónicos ya existentes.


  • Apertura y cierre de espacios: Se abrieron arcadas en el lado oeste que, sin embargo, permanecieron cegadas por muros de mampostería. Asimismo, se mejoraron los accesos al embellecer el claustro mediante la sustitución de los dinteles de yeso de las dos puertas que conducen a las dependencias parroquiales por nuevos dinteles de sillería.


  • Tratamiento de paramentos: Se llevó a cabo el picado sistemático de la cal tanto en los paramentos como en las bóvedas, con el objetivo de dejar la piedra vista y recuperar la textura original de los materiales.


  • Recuperación de la Capilla del Cristo de los Toreros: Esta capilla gótica del siglo XV, fundada por el linaje de los Molina y Aranda, se encontraba cegada y destinada a archivo parroquial. La intervención implicó la demolición del muro de cierre, el picado de la sillería de la bóveda y de los paramentos encalados, y la ejecución de un nuevo pavimento con losas de piedra nivelado a la cota del claustro.


  • Creación del nuevo Baptisterio: Se eliminó el tabique que separaba la Capilla de los Magaña del claustro. En este espacio se instaló una portada gótica recuperada de otra demolición y se ubicó una pila bautismal gótica procedente de la iglesia de San Lorenzo, reconvirtiendo definitivamente el lugar en baptisterio.


Reutilización y reciclaje ornamental

Un aspecto característico de las directrices del párroco Diego García Hidalgo fue el aprovechamiento de elementos desplazados de otras zonas de la iglesia para integrarlos en la nueva fisonomía del claustro:


  • Fragmentación y reutilización de la verja del coro: La antigua reja coral fue desmontada y fraccionada para servir como cierre en la Capilla del Cristo de los Toreros y en la Capilla del Yacente.


  • Nuevos soportes y elementos ornamentales: Los remates ornamentales de la propia reja del coro fueron reaprovechados para fabricar los soportes de los faroles y la cruz ornamental del claustro.


Cronología de las Intervenciones Históricas y Recientes

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, el claustro fue objeto de un programa discontinuo de reparaciones de diversa índole técnica. La documentación histórica y técnica permite estructurar este proceso en fases bien diferenciadas:

  • Década de 1960: Reparaciones puntuales de mantenimiento y saneamiento general. Objetivo: Contener la degradación inicial de los paramentos históricos.

  • 1992 – 1995: Sustitución de cubiertas del claustro con losas de hormigón armado y teja. Objetivo: Recrecimiento en altura y pendientes; evacuación de pluviales hacia el patio.

  • 2001 – 2002: Recuperación y saneamiento de las bóvedas góticas del claustro. Objetivo: Estabilización de nervaduras y eliminación de humedades retenidas.

  • A partir de 2009: Fase final de limpieza general y consolidación profunda de muros y bóvedas. Objetivo: Limpieza superficial de fábricas y consolidación pétrea definitiva.

3. Diagnóstico de Patologías Estructurales (Proyecto de 1990)

Hacia 1990, el estado de conservación del lado este del recinto claustral presentaba un cuadro patológico severo que amenazaba la estabilidad de las crujías. Las inspecciones técnicas evidenciaron:

  • Desplazamiento de sillares: La pérdida de aplomo y el movimiento diferencial en los elementos portantes de las bóvedas orientales creaban líneas de tensión críticas.

  • Fisuración importante: Grietas pasantes en las fábricas de sillería y mampostería asociadas a empujes inadecuados de las cubiertas precedentes y filtraciones crónicas.

  • Colapso de la envolvente superior: Las cubiertas presentaban entradas directas de agua, comprometiendo las claves de las bóvedas góticas.

Criterio operativo de intervención (1990-2009): Las acciones se centraron en el saneamiento integral, refuerzo mediante la técnica de grapeado y llagueado de los muros de mampostería, y la reconfiguración altimétrica de las cubiertas para garantizar un vertido controlado de las aguas pluviales directamente al patio central.


4. Valoración crítica del resultado ambiental y estético


Si bien desde una perspectiva estrictamente ingenieril y conservadora las intervenciones de los siglos XX y XXI salvaron el recinto claustral del colapso estructural y de la acción erosiva de las aguas pluviales,


Consolidar el estado configurado a finales del siglo XX no equivale a salvaguardar la tradición fundacional de Santa María. Más bien, supone fosilizar una fase histórica concreta que, en no pocas ocasiones, priorizó la solución técnica sobre la legibilidad espacial, velando o alterando fábricas precedentes.


Una auténtica puesta en valor del patrimonio arquitectónico exige trascender los juicios apresurados del debate mediático o digital para abrazar la complejidad de un organismo vivo: un edificio reformado, intervenido y transformado de manera ininterrumpida a lo largo de los siglos.


La autenticidad y la lectura histórica del claustro no se descifran en la inmediatez de la opinión superficial, sino en el análisis riguroso de los archivos y en la sinceridad material de la piedra, cuyo devenir reclama una comprensión integral más allá de nostalgias formales o soluciones anacrónicas.



"Infografía analítica de El fin del mito de la postal incorrupta: desmontando de una vez por todas el falso purismo en torno al claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Frente a la morriña colectiva y los lamentos infundados de redes sociales por supuestas 'estampas ancestrales' de la Edad Media, los datos históricos y las intervenciones del siglo XIX —impulsadas por ocurrencias estéticas del prior Monteagudo y añadidos historicistas de atrezzo— demuestran que aquellos rincones 'devotos' no son legados medievales puros, sino parches decimonónicos que habrían horrorizado a los canteros originales. Lejos de fosilizarse en una postal estática, el recinto ha mutado siglo tras siglo, y las intervenciones del siglo XX (como las de Prieto-Moreno) respondieron a urgencias estéticas y a la necesidad imperiosa de frenar el colapso estructural; porque la verdadera autenticidad de un monumento histórico no reside en un disfraz sentimental de época, sino en la compleja y honesta evolución de su piedra viva."




Conclusión: El fin del mito de la postal incorrupta


A la luz de los datos históricos y de las intervenciones analizadas, resulta evidente que la pretensión de congelar el claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda en un estado "original e inalterable" no pasa de ser una ilusión romántica.


Desenmascarando el falso purismo


  • El espejismo del siglo XIX: Aquellos rincones devotos y "ancestrales" que hoy se defienden con fervor en los corrillos locales y redes sociales no son legados puros de la Edad Media, sino el resultado de ocurrencias estéticas decimonónicas, parches historicistas y soluciones de atrezzo que habrían horrorizado a los canteros medievales.


  • La evolución como constante: Lejos de ser un conjunto estático, el recinto ha mutado siglo tras siglo. Las intervenciones del siglo XX —desde la batuta de Prieto-Moreno hasta la labor de recuperación de capillas y reutilización creativa de elementos del coro— respondieron tanto a urgencias estéticas como a la necesidad imperiosa de frenar el colapso estructural.


  • El triunfo de la realidad sobre la nostalgia: Apostar por la conservación del patrimonio exige abandonar los reflejos pavlovianos de la queja vecinal. Fosilizar una fase decorativa concreta del pasado equivale a camuflar la verdad material del edificio bajo un disfraz sentimental.


La verdadera autenticidad de un monumento no reside en la estampa estática de una postal de época, sino en la sinceridad honesta de su piedra y en la complejidad de un organismo vivo que lleva siglos reescribiéndose a sí mismo.



Bibliografía Consultada

  • Almagro García, Antonio (2011). Intervención. Estudios: 28 años haciendo magia (consideraciones sobre la restauración de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda). e-rph: revista semestral.

  • Almansa Moreno, José Manuel (2021). Reconstrucción y restauración monumental en la provincia de Jaén durante el Franquismo. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses. ISBN 978-84-92876-80-8.

  • López Barrionuevo, Juan Ángel (2024). Restauración histórica de la basílica de Santa María de los Reales Alcázares en Úbeda (Siglos XX-XXI). Disponible en: SlideShare.


lunes, 6 de julio de 2026

Las tablas del Desaparecido Coro de Santa María de Úbeda y la falacia de la "ceniza total": Desmontando el mito del patrimonio andaluz en 1936.

 Juan Ángel López Barrionuevo.


Patrimonio recuperado: Infografía detallada que explica el hallazgo e investigación de las tablas de San Juan Evangelista y Santiago el Menor, pertenecientes a la sillería del coro de Santa María de Úbeda, recuperadas gracias a la UCO de la Guardia Civil y la investigación del Dr. José Antonio Mesa Beltrán.

Las tablas de Santa María y la falacia de la "ceniza total": Desmontando el mito del patrimonio andaluz en 1936.



Durante décadas, se ha impuesto en la memoria colectiva una narrativa monolítica: la idea de que los desórdenes de julio de 1936 borraron del mapa, de forma absoluta e irreversible, el patrimonio artístico español. Bajo este relato de la "ceniza total", cualquier obra desaparecida se daba automáticamente por quemada. Sin embargo, como ilustra la infografía (2), la evidencia científica y policial demuestra una realidad mucho más compleja: la destrucción real fue parcial, mientras que el expolio sistemático y el tráfico ilícito durante la posguerra fueron los verdaderos responsables de la pérdida patrimonial.


Investigación y memoria: Esta infografía numero 2, analiza la dispersión del arte sacro español a partir de 1936, detallando operaciones policiales como Altarpiece y la salvaguarda de obras clave del renacimiento en Úbeda.


La sillería de Santa María de Úbeda: Del mito a la recuperación material

El caso de la sillería del coro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda es el ejemplo más demoledor para quienes insisten en la destrucción total. Durante años, se dictaminó que este monumental coro renacentista, tallado por Juan de Reolid y Luis de Aguilar, había sido pasto de las llamas en 1936.

La investigación doctoral del doctor José Antonio Mesa Beltrán ha desmantelado esta versión. Tal como se expuso en su reciente ponencia del 18 de junio de 2026, la sillería no fue destruida, sino desmantelada, extraída y dispersada. El hallazgo en abril de 2024 de dos tablas originales —San Juan Evangelista y Santiago el Menor— confirma que las piezas sobrevivieron intactas en manos privadas durante casi noventa años, convirtiendo la "destrucción" en un relato conveniente para ocultar un proceso de apropiación indebida.

Evidencias de un expolio sistemático

La infografía 2 sistematiza otros hitos que contradicen el discurso del sectarismo:

  • Salvaguarda Institucional: La labor de la Junta Delegada del Tesoro Artístico (Depósito de las Bernardas, 1938) prueba que existió una intención gubernamental de proteger el patrimonio mediante inventarios sistemáticos, salvando miles de piezas de los bombardeos.

  • El "San Juanito" de Miguel Ángel: Considerada destruida durante décadas, el 40% de sus fragmentos originales sobrevivieron bajo custodia privada. Su restauración digital y física —gracias a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y al Opificio delle Pietre Dure— demuestra que la supervivencia era posible.

  • Operación Altarpiece (2025): La reciente labor de la UCO, bajo la dirección del capitán Juan José Águila, ha recuperado en Italia 62 bienes culturales —incluyendo retablos del siglo XVI— procedentes de una red de contrabando en Marbella. Este hecho es la prueba irrefutable de que el patrimonio no desapareció en 1936, sino que fue exportado ilegalmente mucho tiempo después.

Conclusión: El fin de la neolenguaje histórica y la tiranía de los hechos



Investigación, patrimonio y restitución: Infografía explicativa de las jornadas «Redescubriendo Santa María», que reúne las ponencias del Dr. José Antonio Mesa Beltrán y del Capitán Juan José Águila (Jefe de la Sección de Patrimonio Histórico de la UCO). La lámina detalla el proceso completo de recuperación de las tablas del coro del siglo XVI de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, analizando desde su protección inicial durante la Guerra Civil e inventariado histórico, hasta su localización en una sala de subastas de Aragón y posterior restitución al templo mediante el trabajo conjunto entre la investigación académica y la Guardia Civil.

Ante la evidencia, el recurso a la narrativa de la "destrucción total" se revela como un mecanismo de blanqueo, diseñado para ocultar una verdad mucho más prosaica: el expolio privado amparado en el caos. Mientras que la retórica de la Causa General se esforzó en construir el mito de la "horda salvaje de los sin-Dios" para justificar una represión política totalitaria, los documentos del Archivo Histórico Provincial de Jaén desmienten este monólogo.

La realidad material es mucho más compleja que el maniqueísmo de los vencedores: mientras unos sectores prefieren insistir en interpretaciones ideológicas que estigmatizan al adversario como el único agente destructor, los expedientes de la Delegación del SDPAN demuestran que, incluso bajo el fuego, existió una minoría de intelectuales y funcionarios republicanos que, arriesgando su vida, salvaron el patrimonio artístico jiennense en lugares como la Catedral o la Santa Capilla de San Andrés.

El contraste es demoledor: mientras la "neolengua" de la posguerra clamaba por la pérdida irreparable causada por los "rojos" para legitimar su ocupación, la labor del SDPAN desde 1938 confirma que el patrimonio no fue víctima de una combustión espontánea, sino de un proceso sistemático de incautación y, posteriormente, de una gestión donde el arte andaluz se convirtió en moneda de cambio.

Hoy, el trabajo académico —avalado por investigaciones como la del Dr. Mesa Beltrán y las operaciones de la UCO— confirma que el arte no desapareció en el éter de la barbarie, sino que fue drenado hacia un mercado clandestino de complicidades. Ante el insulto a la inteligencia que supone negar esta evidencia documental, la verdad material de las obras recuperadas —y las actas que documentan su salvaguarda— permanecen inalterables, dejando en evidencia a quienes prefieren la comodidad del mito frente a la contundencia del archivo. La ignorancia es una elección; los datos, una sentencia.

Nota metodológica

El presente trabajo se fundamenta en la consulta y contraste de fuentes primarias de archivo, documentación histórica, publicaciones especializadas, documentación técnica oficial y estudios recientes. Todas las afirmaciones, datos y cronologías se sustentan en referencias expresamente citadas, conforme a los criterios habituales de investigación histórica y patrimonial. La utilización de bibliografía y documentación previamente publicada constituye un principio básico de toda investigación científica y garantiza la trazabilidad y verificabilidad de la información expuesta.

Bibliografía consultada

Almagro, A., & Campos Ruiz, M. (1938). Informes sobre el estado de los monumentos y templos de la comarca de Úbeda durante la contienda civil. Archivo Histórico Municipal de Úbeda.

Jiménez, Antonio José. (2026, 8 de junio). La Basílica de Santa María de Úbeda protagoniza unas Jornadas Culturales para redescubrir su historia y patrimonio. Diócesis de Jaén. Consultado el 6 de julio de 2026.

Mesa Beltrán, J. A. (2024). Crónica de un patrimonio recuperado: las tablas de los coros de Úbeda y la dispersión del arte renacentista giennense. Ponencia técnica y catalogación científica presentada en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, Úbeda.

Ministerio de Cultura & Jefatura de la Unidad Central Operativa (UCO). (2025). Dossier policial y técnico de la Operación Altarpiece. Madrid: Ministerio del Interior.

Museo Nacional del Prado. (2015). El San Juanito de Úbeda recuperado: proceso de restauración y atribución de la escultura de Miguel Ángel Buonarroti. Madrid: Museo Nacional del Prado.

Reolid, J., & Aguilar, L. de. (c. 1550). Tasación y registros de ejecución del coro mayor de la Colegiata de Santa María la Mayor de Úbeda. Archivo de la Catedral de Jaén.

Ruiz Prieto, M. (1906). Historia de Úbeda (Tomo II). Jaén: Imprenta de la Corona.


Fuentes documentales y archivísticas complementarias

  • Archivo Histórico Municipal de Úbeda.
  • Archivo de la Catedral de Jaén.
  • Documentación técnica del Museo Nacional del Prado.
  • Documentación oficial del Ministerio del Interior y de la Unidad Central Operativa (UCO).
  • Material técnico presentado durante las Jornadas Culturales de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda (2024–2026).


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