Autor Juan Ángel López Barrionuevo
Resumen
El presente artículo analiza la trayectoria histórica y simbólica de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares en Úbeda. A través de un enfoque multidisciplinar, se examina la transición del espacio sagrado desde su sustrato islámico hasta su consolidación como eje de la devoción cristiana. Asimismo, se aborda la dualidad iconográfica de su imagen titular, contrastando la talla gótica histórica con la actual recreación de posguerra, en un análisis que integra arqueología, historia institucional y la pervivencia de la semiótica del poder andalusí.
La Festividad del 14 de Agosto y su Simbología con el Templo
Un hito fundamental en la dimensión espiritual y litúrgica del templo se manifiesta cada 14 de agosto, jornada de vísperas de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María (15 de agosto), en la que la Basílica celebra de forma solemne a su imagen titular.
El rito de vísperas: La eucaristía solemne celebrada en la noche del 14 de agosto marca el punto álgido de devoción mariana en el edificio, vinculando directamente el templo con el dogma central de la Asunción.
Simbología histórica y de poder: La elección de esta fecha y su vinculación con la Basílica poseen una profunda carga semiótica. Al asentar sus cimientos sobre el antiguo espacio palacial y mezquitar mayor de la mediodía andalusí, la consagración del solar a la Virgen —con sus cultos solemnes en vísperas del 15 de agosto— actuó históricamente como un mecanismo de conquista espiritual y legitimación política.
La superposición de hegemonías: Del mismo modo que el poder omeya o nazarí proyectaba su centralidad desde los Reales Alcázares, la Iglesia cristiana redefinió el centro neurálgico de la ciudad subordinando el simbolismo islámico precedente. La festividad mariana de agosto sella así la mutación del espacio: el antiguo baluarte civil y religioso del islam quedó subsumido bajo la advocación de la Madre de Dios, erigiendo a Santa María no solo como eje parroquial, sino como el estandarte visual y espiritual de la cristiandad ubetense sobre los cimientos del poder conquistado.
1. Introducción y Marco Historiográfico
En la historiografía contemporánea, a menudo se ha simplificado la génesis de la identidad peninsular bajo una visión tradicionalista. No obstante, la investigación actual subraya procesos de hibridación, continuidad y transformación urbana tras la expansión de los reinos cristianos en la Baja Edad Media. La Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares se erige como un caso paradigmático de esta complejidad. Su denominación, su conversión cultual y su iconografía ofrecen una evidencia empírica de cómo la configuración del espacio sagrado cristiano se edificó sobre la infraestructura institucional andalusí, funcionando como un palimpsesto arquitectónico y simbólico.
2. El Sustrato Arquitectónico: El Alcázar como Matriz de la Advocación
Para comprender el origen de la advocación de "Los Reales Alcázares", es imperativo trascender la interpretación puramente hagiográfica y atender a la lógica de la ocupación del poder andalusí. El solar sobre el que se asienta el templo funcionó previamente como la mezquita aljama de la ciudad islámica, integrada orgánicamente en el recinto fortificado del al-qasr (el palacio-fortaleza).
La denominación mariana no fue un bautizo arbitrario, sino un acto de legitimación política mediante la ocupación del centro neurálgico. Al conquistar la ciudad, la administración castellana adoptó el complejo palatino-militar preexistente y lo resignificó. La Virgen no fue colocada en un espacio neutro, sino en el corazón del poder político andalusí. Al titularla "de los Reales Alcázares", la monarquía castellana no solo reclamaba el templo, sino que absorbía la sacralidad y el prestigio del palacio andalusí hacia la nueva fe, fusionando la soberanía militar sobre la fortaleza con la protección celestial. Así, el nombre del templo actúa como un recordatorio constante de que la legitimidad cristiana se edificó directamente sobre las estructuras de mando de Ubbadat al-Arab.
3. La Imagen Titular: Entre la Talla Histórica y la Memoria de Posguerra
La devoción a Santa María de los Reales Alcázares refleja la compleja trayectoria cultural de Andalucía.
La Talla Histórica (Siglos XIV-XV – 1936): La imagen original, de autoría anónima y estilo gótico, definió la fisonomía mariana del templo hasta su destrucción durante la Guerra Civil. Gracias a documentación gráfica de 1926, sabemos que la pieza fue un elemento central de la identidad ubetense hasta su pérdida traumática.
Crónica de una devoción perdida: La antigua imagen de la Virgen del Alcázar de Úbeda
Síntesis histórica
Autor de la escultura: Anónimo (escuela gótica de los siglos XIV-XV).
Año de la fotografía: 1926.
Archivo de procedencia: Colección de José Antonio Mesa Beltrán.
Destino final: Destruida en julio de 1936.
La memoria fotográfica de un icono desaparecido
La fotografía de la antigua talla de Santa María de los Reales Alcázares, patrona excelsa y titular de la Basílica Menor de Úbeda, no es solo un documento gráfico: es el testimonio visual de una de las pérdidas patrimoniales y devocionales más dolorosas de la historia local.
Capturada en 1926 —coincidiendo con una época clave en la que el templo fue declarado Monumento Nacional—, esta instantánea en blanco y negro forma parte del valioso fondo recopilado por el doctor en Historia del Arte José Antonio Mesa Beltrán.
El valor de una talla gótica
La escultura original, de autoría anónima y enmarcada en los cánones de la estatuaria gótica de los siglos XIV y XV, definió la fisonomía mariana y espiritual de Úbeda durante generaciones. Su presencia presidía el corazón devocional de la Basílica, consolidándose como un eje vertebrador de la identidad ubetense.
Lamentablemente, esta pieza histórica no sobrevivió a los turbulentos acontecimientos que sacudieron al país. En julio de 1936, al estallido de la Guerra Civil Española, la valiosa imagen fue destruida durante los asaltos y altercados antirreligiosos que afectaron al patrimonio sacro de la ciudad.
Recreación en color de la antigua Virgen del Alcázar de Úbeda. Basada en la fotografía de 1926 (Colección de José Antonio Mesa Beltrán), esta imagen devuelve el color a la talla gótica anónima (ss. XIV-XV) que fue patrona y eje devocional de la Basílica hasta su destrucción en julio de 1936. Un ejercicio de memoria histórica para recuperar la fisonomía de un icono perdido.
Hoy en día, aquella devoción secular sobrevive gracias a documentos gráficos como esta toma de 1926, que permiten recordar a la Virgen del Alcázar anterior a la trágica contienda —cuya vacante artística sería posteriormente sustituida por la actual talla esculpida por Jacinto Higueras—.
La Reconstrucción de Jacinto Higueras (1940): En el contexto de la posguerra, el escultor Jacinto Higueras Fuentes realizó la talla actual. Más que una simple sustitución, la obra constituye un ejercicio de memoria histórica, buscando recrear la esencia y proporciones de la pieza perdida, garantizando la continuidad de la advocación con un tratamiento estilístico propio de su tiempo.
4. Análisis de la Simbología Iconográfica
La actual imagen de la Virgen presenta una carga simbólica que trasciende la función devocional:
Realeza: Las coronas imperiales en la Virgen y el Niño subrayan su estatus como Reina y Rey del Universo, heredando el prestigio de los antiguos señores del alcázar.
Stella Maris: El halo de estrellas evoca la iconografía apocalíptica de la "Mujer vestida de sol", consolidando su rol como guía.
Humanismo y Tradición: La incorporación de mantos y vestidos, alejándose de la rigidez de la talla en madera, integra la imagen en la estética de la "reina vestida", profundamente arraigada en la cultura procesional andaluza.
Autoridad: El cetro refuerza la representación de la Virgen como soberana de los Reales Alcázares e intercesora principal de la ciudad ante Dios.
5. Conclusión: La Superposición como Dinámica Histórica
El análisis historiográfico riguroso revela que la evolución urbana de la península ibérica no es lineal, sino que responde a la dinámica del palimpsesto. La advocación de Santa María de los Reales Alcázares sintetiza esta realidad al fusionar un culto de raigambre cristiana con la toponimia y la infraestructura de poder andalusí. Esta "islamización" del título mariano —entendida como la persistencia del prestigio del al-qasr en la nomenclatura cristiana— es la clave para entender cómo los nuevos conquistadores integraron, en lugar de borrar, la memoria espacial de sus predecesores. Reconocer esta matriz multicultural enriquece el rigor analítico y permite una comprensión más precisa de los vectores sociopolíticos que configuraron la estructura urbana y espiritual de Úbeda.
Bibliografía consultada
- Eslava Galán, J. (1999). Los castillos de Jaén. Jaén: Ediciones Osuna.
- Guichard, P. (2001). Al-Ándalus frente a la historia: Fuentes, instituciones y paisaje urbano. Valencia: Universitat de València.
- Perea y Porras, F. (2005). Úbeda en la Edad Media: Urbanismo, sociedad y poder (siglos XIII-XV). Úbeda: Ayuntamiento de Úbeda.
- Torres Balbás, L. (1985). Ciudades hispanomusulmanas. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores.






