domingo, 28 de junio de 2026

La Capilla Mayor de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: historia, transformaciones y patrimonio desaparecido

 


Foto 1. Memoria viva de Úbeda: El Altar Mayor de Santa María en 1945

Esta joya fotográfica, editada por la Imprenta la Loma con fotografía de Baras, nos traslada al presbiterio de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares justo tras la posguerra.

La imagen es un valioso testimonio histórico, ya que muestra una fisonomía que desapareció por completo en las reformas de la década de 1960. En ella destacan:

  • Los muros están tapizados con un denso y elegante papel ornamental.

  • El templete central de corte neoclásico rodeado de una imponente iluminación con candelabros.

  • Una estética solemne y recargada que se transformó en los años 60 para dar paso a la sobriedad actual de piedra, presidida hoy por el Cristo de los Cuatro Clavos.

Un hermoso recuerdo de cómo cambian nuestros templos con el paso del tiempo.

Gentileza del Archivo de José Luis Latorre Bonachera.



Introducción


Hay dos formas de acercarse al patrimonio de una ciudad: hincando los codos en el archivo, o pontificando desde el sofá con el dedo gordo lleno de migas para rascar doscientos likes en un grupo de Facebook.

La Capilla Mayor de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares constituye uno de los espacios más significativos del patrimonio histórico, artístico y religioso de Úbeda. Su evolución resume buena parte de nuestra historia, desde la conquista cristiana de 1233 hasta las restauraciones contemporáneas. Las fuentes, especialmente la obra de Miguel Ruiz Prieto junto con estudios posteriores de Antonio Almagro García, nos permiten reconstruir la compleja trayectoria de este singular espacio.

El presente artículo nace, precisamente, a raíz de la reciente presentación de la restauración del Cristo de los Cuatro Clavos. Un hito que nos invita a mirar al altar mayor no solo con curiosidad histórica, sino con higiene intelectual.

Y hablando de higiene, es de obligada justicia aprovechar estas líneas para aplaudir el rotundo y necesario «callar bocas» que han supuesto las jornadas culturales ”Redescubriendo Santa María. Un templo en constante evolución”, impulsadas por el Ayuntamiento de Úbeda (en la persona del concejal de Patrimonio Mundial, José Miguel Gámez), Atlante con su gerente Marilina Román, el párroco José María Romero y el historiador Blas Molina.

Ya iba siendo hora de que la ciencia, la historiografía y los datos bajaran a barrer el suelo con el cuñadismo digital. Llevamos demasiados años soportando —especialmente en cierto y archiconocido grupo de fotos de Úbeda— a una legión de «arquitectos de teclado» y doctores en «pues a mí me gustaba más antes». Auténticos francotiradores de la nostalgia cuyo único currículum consiste en subir una foto en blanco y negro de 1970, poner un emoticono de una cara llorando y sentarse a ver cómo la indignación barata les engorda la dopamina y el algoritmo. Por no hablar de esa cumbre del esperpento que son sus encuestas populares: «¿Qué Santa María os gusta más, la de antes o la de ahora?», sometiendo el rigor científico a plebiscito digital, como si los criterios internacionales de restauración fueran una gala de Operación Triunfo y la viabilidad estructural de un monumento del siglo XIII se pudiera decidir por aclamación popular y recuento de ‘Me divierte’.

A todos esos que llevan décadas fiscalizando de oídas las titánicas obras de reconstrucción del templo (1983-2011), las conferencias de estos días les han puesto un espejo delante: el arquitecto Enrique Venegas no se levantó un martes con ganas de inventarse una iglesia. Actuó bajo las órdenes estrictas del Comité de Cultura del Obispado de Jaén y aplicando la Carta de Venecia bajo el paraguas de la UNESCO. Esa norma internacional que, para disgusto del indocumentado, prohíbe expresamente hacer "falsos históricos" de cartón piedra para regalarle la vista al paseante. Salvar Santa María de la ruina absoluta requería cirugía de vanguardia, no montar un decorado de PortAventura.

A los organizadores de las jornadas, la más sincera enhorabuena: gracias por devolverle el templo a la Historia y arrebatárselo al ruido.

Despejado el humo de las pantallas, entremos en la piedra.







PROGRAMA DE ACTOS: “Redescubriendo Santa María”

9 de junio de 2026 | Inauguración de espacios culturales y exposición

Temática: Apertura de nuevos espacios visitables de la Basílica.


Actividades: Inauguración de la antesala capitular como sala de exposiciones; presentación de la sala capitular y de la proyección permanente; inauguración de la exposición “Dibujar el Arte”, de Manuel García Villacañas.


10 de junio de 2026 | De colegiata a Monumento Nacional

Ponente: José Manuel Almansa Moreno (Catedrático de Historia del Arte de la UJA).


Conferencia: “Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: de Colegiata a Monumento Nacional”.


18 de junio de 2026 | Las tablas de la antigua sillería del coro

Ponentes: José Antonio Mesa Beltrán (Doctor en Historia del Arte) y Juan José Águila (Capitán jefe de la Sección de Patrimonio Histórico de la UCO).


Conferencias: "Crónica de un patrimonio recuperado: las tablas de los coros de Úbeda” y "Guardia Civil: restitución de bienes culturales”.


23 de junio de 2026 | El Cristo de los Cuatro Clavos

Ponentes: Blas Molina Reyes (Historiador del arte de Atlante) y Manuel Martos Leiva (Restaurador de bienes culturales y director de Ubedarte).


Conferencias: “La singularidad del Cristo de los Cuatro Clavos: influencias europeas en la escultura gótica de Úbeda” e “Intervención de conservación y restauración de la imagen del Cristo de los Cuatro Clavos de Úbeda”.

Juan Ángel López Barrionuevo. 28 Junio de 2026.



Foto 2. Un testimonio de la posguerra: El Cristo de la Caída en 1945
Esta emblemática postal de 1945 captura una de las etapas más significativas en la reconstrucción patrimonial de la Cofradía de la Caída de Úbeda [cristodelacaida.es]. Tras la trágica pérdida de su devoción original durante la contienda civil, la hermandad encomendó una nueva talla al célebre escultor Mariano Benlliure, quien la esculpió a sus 80 años de edad y la entregó en 1942.
En la fotografía —capturada por la lente de Foto Baras y editada por la histórica Imprenta La Loma— contemplamos la portentosa imagen del Señor levantándose en su tercera caída en el interior de la Basílica de Santa María. Se encuentra sobre su primer trono de la posguerra, una magnífica obra de orfebrería realizada por los talleres de Plata Meneses que cobijó al Cristo hasta principios de los años 50. Al fondo, destaca también el antiguo papel tapiz que revestía los muros del templo antes de sus posteriores restauraciones.
Documento gráfico preservado gracias al Archivo de José Luis Latorre Bonachera.



Foto 3. La ley del embudo en redes sociales: lecciones de autoría con mucha hipocresía 🎭
😭 La queja: "¡Qué vergüenza, me están copiando y robando las fotos de mi página de Facebook!"
🤫 La realidad: Tú se las copiaste primero al Archivo de José Luis Latorre Bonachera, omitiendo de forma conveniente su origen documentado en el libro 'Úbeda Monumental' (1998).
🪞 La conclusión: Esta infografía demuestra la tremenda doble moral de quien exige un respeto digital que él mismo es incapaz de tener con el trabajo de investigación ajeno. Si vas a ir dando lecciones de propiedad intelectual por la vida, empieza por aplicártelas a ti mismo. Citar autores y archivos preserva la historia; dejar la hipocresía a un lado preserva la vergüenza.








El origen de la Capilla Mayor tras la conquista de Úbeda

Adentrándonos en el interior del templo por la portada principal y atravesando el claustro medieval, llegamos a la nave central de la antigua colegiata, donde se alza la Capilla Mayor.

La tradición sostiene que este espacio ocupa el mismo lugar donde el 29 de septiembre de 1233 el rey Fernando III entró solemnemente en la antigua mezquita mayor para celebrar la conquista de la ciudad. En aquella jornada, el arzobispo de Toledo, don Rodrigo Jiménez de Rada, procedió a la consagración del edificio musulmán al culto cristiano bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reales Alcázares y Nuestra Señora de la Asunción.

Miguel Ruiz Prieto recoge esta tradición en su Historia de Úbeda:

“Capilla mayor.- Ocupa el mismo sitio en que se celebró la primera misa a que asistieron los conquistadores, para dar gracias a la Virgen de la Asunción, bajo cuyo patrocinio se puso la iglesia, por la protección otorgada en la penosa conquista de la Villa...”.

Años después, el 8 de julio de 1259, el obispo don Pascual, sucesor de fray Domingo, erigió el templo en iglesia colegial, siendo confirmada esta dignidad por el papa Alejandro IV en Viterbo el 18 de mayo de 1266. A partir de entonces la institución recibió numerosos privilegios y donaciones que incrementaron notablemente su importancia.

El panteón de los Cuevas y Mendoza

A finales del siglo XV el altar mayor fue transformado en panteón funerario de don Juan de la Cueva y de su hermano don Beltrán de la Cueva. Aunque este último no llegó a ser enterrado en la colegiata debido a desavenencias con el cabildo, el patronazgo de la familia dejó una profunda huella en la configuración del recinto.

La capilla edificada durante el siglo XV respondía a una traza plenamente gótica. Sin embargo, en el siglo XVIII sufrió una profunda reforma que sustituyó la antigua bóveda de terceletes por la actual cúpula barroca, transformando asimismo la planta rectangular original en otra de carácter cuadrangular.

La reforma barroca del siglo XVIII

Antonio Almagro García describe con detalle la riqueza ornamental de la capilla:

“El acceso a la misma se hace a través de unas amplias gradas y de un gran arco de triunfo de medio punto con decoración de grutescos azulados pintados al óleo. La clave del mismo se decora con un angelote sobre rocalla”.

La cúpula barroca se apoya sobre cuatro grandes arcos que generan las correspondientes pechinas. Estas aparecen decoradas con exuberantes motivos de rocalla y con medallones representando a los cuatro evangelistas o Tetramorfos: el águila de San Juan, el ángel de San Mateo, el león de San Marcos y el toro de San Lucas.

Según Barranco Delgado, los escudos heráldicos presentes en la decoración pertenecen a los linajes Benavides-Cueva y Manrique-Mendoza-Quiñones, familias estrechamente vinculadas al patronazgo de la capilla.

Las devociones históricas: la Virgen del Alcázar y la Virgen del Gavellar

La Capilla Mayor ha sido durante siglos el principal escenario de las grandes devociones marianas de la ciudad.

La Virgen del Alcázar fue venerada inicialmente en el recinto fortificado homónimo desde fechas inmediatamente posteriores a la conquista cristiana. Posteriormente pasó a ocupar un camarín en la Capilla Mayor, consolidándose como una de las imágenes más queridas por los ubetenses.

Por su parte, la Virgen del Gavellar, patrona de Úbeda, permaneció tradicionalmente durante los meses estivales en el altar mayor del templo hasta que en 1908 quedó instalada definitivamente en su actual capilla.
Retablos, esculturas y patrimonio desaparecido

En 1777 el Cabildo Colegial ordenó la construcción de un nuevo retablo para la Capilla Mayor, financiado por la ciudad y presidido por el escudo municipal. La obra, realizada por Luis Oller, sustituyó a otro retablo anterior restaurado por Alonso de la Cueva.

En 1824 dicho retablo fue trasladado a la parroquia del Sagrario, donde acabaría siendo destruido durante la Guerra Civil española.

Ese mismo año se abrió un camarín en el testero para albergar la nueva imagen de la Virgen del Alcázar, fechada en 1788. A ambos lados fueron colocadas imágenes de San Miguel y San Juan de la Cruz.


Foto 4. 🏛️ La evolución de un espacio sagrado: Santa María en 1926 vs. 1945
Al confrontar la fotografía de 1926 recopilada por el historiador José Antonio Mesa Beltrán con la postal de 1945 del archivo de José Luis Latorre Bonachera, podemos reconstruir visualmente las profundas heridas y adaptaciones litúrgicas de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda.
Aunque a primera vista ambos escenarios comparten el característico papel tapiz ornamental de los muros, las diferencias en el Altar Mayor delatan el impacto de la Guerra Civil (1936-1939):
La fisonomía de 1926: Muestra el altar original intacto, rematado en su parte superior por un gran emblema mariano esculpido y un dosel textil exento. El templete neoclásico central albergaba la disposición previa a la contienda, configurando un eje devocional que llevaba siglo y medio presidiendo el templo.
La readaptación de 1945: El plano superior aparece desmantelado y modificado tras la destrucción de los bienes artísticos en 1936. Para suplir las pérdidas, el presbiterio se reconfiguró de forma provisional, elevando la imponente estructura de candelabros y luminarias alrededor del baldaquino para recuperar la solemnidad pérdida antes de las reformas definitivas de los años 60 y 70.
Dos fechas clave que demuestran cómo el patrimonio ubetense supo levantarse y reinventarse a lo largo del siglo XX.


Foto 5. Una mirada al pasado desde el desaparecido coro de Santa María en 1926. Así se contemplaba el Altar Mayor desde el interior del antiguo coro central. Un testimonio gráfico de la Úbeda de hace un siglo. Imagen cedida por el Archivo de José Luis Latorre Bonachera. 🏛️📸


Foto 6. Infografía de síntesis histórica sobre la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Este trabajo gráfico recopila el significado cultural, el legado imperial de los bustos-relicarios y las transformaciones arquitectónicas del templo, tales como la reforma del presbiterio en los años 60 tras eliminarse sus ocho tribunas laterales. El contenido visual y la contextualización histórica se apoyan en los documentos y la memoria fotográfica preservados en el Archivo de José Luis Latorre Bonachera, así como en las aportaciones de la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán.


Bustos-relicarios de las Once Mil Vírgenes en la Capilla Mayor de Santa María, Úbeda. Detalle fotográfico que muestra dos de las valiosas piezas de origen flamenco (ca. 1515-1530) dispuestas sobre repisas en los muros tapizados del presbiterio antes de su desaparición en 1936. Estas obras llegaron a la ciudad como obsequio del Emperador Carlos V a Don Alonso de la Cueva y Benavides. Gentileza del Archivo de José Luis Latorre Bonachera.





Respecto a la imagen de San Miguel, Ruiz Prieto señala:

“En un ángulo de la capilla hay colocada sobre un pedestal, una imagen del Arcángel San Miguel, que procede del extinguido convento de Carmelitas Descalzas. Fue hecha en 1671, con ayuda del Ayuntamiento de la ciudad, que dio doscientos ducados...”.

La escultura constituía una de las piezas más interesantes del conjunto, aunque actualmente se desconoce su paradero.
Las reliquias de Santa Úrsula

Hasta la Guerra Civil, la Capilla Mayor conservó ocho urnas colocadas sobre ménsulas que contenían reliquias de vírgenes martirizadas junto a Santa Úrsula.

Las reliquias se custodiaban en extraordinarias cabezas relicario flamencas de madera policromada del siglo XVI. Estas piezas desaparecieron durante las reformas efectuadas a mediados del siglo XX.


El ambón histórico y las reformas litúrgicas


Hasta el cierre del templo en julio de 1983, el altar mayor estaba presidido por un notable ambón de forja del siglo XVIII.

Antes de las reformas de los años setenta existían dos ambones en el presbiterio, uno de los cuales fue eliminado durante las obras de adaptación litúrgica. El ejemplar conservado permanece actualmente almacenado en las galerías altas del claustro, pendiente de restauración.


Foto 7. Evolución y metamorfosis del Altar Mayor de  Santa María de Úbeda (Años 60) 📸🏛️
Una excepcional perspectiva de la nave central de la Basílica de los Reales Alcázares que captura el templo en pleno proceso de transformación litúrgica y arquitectónica a mediados del siglo XX. La fotografía documenta el fin del criterio estético anterior: se aprecia la eliminación del papel tapiz decimonónico de los testeros en favor de unos muros encalados, la supresión de las ocho tribunas de la Capilla Mayor y el desmantelamiento de las repisas laterales que custodiaban los históricos bustos-relicarios flamencos del siglo XVI.
Créditos y preservación: Fondo gráfico del Archivo de José Luis Latorre Bonachera.
Investigación y difusión cultural: Material recuperado para la divulgación y las rutas históricas de la guía oficial María Jesús Rodríguez




Foto 8. Memoria grabada en piedra: La culminación de la reforma de la Capilla Mayor (1976) 🏛️📜

Inscripción epigráfica que inmortaliza el final de la gran transformación arquitectónica y litúrgica de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, concluida oficialmente en el año 1976. Este documento de piedra atestigua que la obra fue sufragada por la generosidad de los fieles y deja constancia de sus protagonistas: el párroco Don Diego García Hidalgo, el maestro cantero Alfonso Ruiz, los obreros Jerónimo Ruiz y Narciso Hidalgo, el maestro de obras Consuelo Olivares y el director de los trabajos Rafael Vañó Silvestre. Un testimonio histórico que cierra con la clásica fórmula de gratitud “Laus Deo” (Alabado sea Dios).


  • 📷 Autoría de la fotografía: Delgado (Delgado 10).



Foto 9.Infografía de síntesis histórica: "La Metamorfosis del Altar Mayor de Santa María (1926-1976)". Este documento visual recoge de manera cronológica el viaje en el tiempo y la transformación del presbiterio de la Basílica de los Reales Alcázares de Úbeda a lo largo del siglo XX. La gráfica ilustra de forma clara y didáctica las cuatro etapas clave de este espacio monumental: el esplendor decimonónico original intacto en 1926, la adaptación provisional de la posguerra en 1945, el proceso de transición arquitectónica y desmantelamiento ornamental de la década de 1960, y la conclusión de la rehabilitación pétrea definitiva en 1976.




Altar Mayor de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares en Úbeda (Jaén). La imagen ilustra la profunda transformación arquitectónica y litúrgica del presbiterio, concluida oficialmente en el año 1976. Durante esta intervención, se eliminaron revestimientos anteriores y se dispuso una nueva mesa de altar. Además, se instaló en el testero, a modo de retablo, una portada pétrea gótica recuperada del antiguo Coro de la iglesia con el fin de enmarcar y albergar la valiosa talla bajomedieval del Cristo de los Cuatro Clavos. Investigación y difusión cultural: Material recuperado para la divulgación y las rutas históricas de la guía oficial María Jesús Rodríguez.


La transformación de 1976 y el Cristo de los Cuatro Clavos


Una de las reformas más profundas del siglo XX tuvo lugar en 1976. Se eliminaron las pinturas y empapelados decimonónicos, se construyó un nuevo zócalo de piedra, se instaló una mesa de altar y se reutilizó una portada procedente del antiguo coro para configurar el actual testero.

En el centro se colocó la imagen medieval del Cristo de los Cuatro Clavos, una de las esculturas más veneradas de Úbeda. La tradición popular atribuyó a esta imagen numerosos favores y milagros, especialmente durante períodos de sequía y durante la epidemia de peste bubónica que asoló la ciudad en el siglo XVIII.

La visita de la Virgen de Guadalupe en 1981

Entre las efemérides más recordadas figura la estancia de la Virgen de Guadalupe en la Capilla Mayor durante la primavera y el verano de 1981 con motivo del VI Centenario de la aparición de la imagen según la tradición. Durante varios meses recibió la veneración de numerosos fieles ubetenses.
El cierre de 1983 y la restauración contemporánea

En julio de 1983 la iglesia fue cerrada al culto para acometer una profunda restauración integral. Las obras se prolongaron durante veintiocho años y concluyeron con la reapertura del templo en 2011.

Durante este largo proceso se restauraron numerosos elementos arquitectónicos, entre ellos la cúpula barroca de la Capilla Mayor, intervención realizada en 2010 por Luisa Quirós junto a Manuel Martos Leiva.


Foto 10. El lenguaje de la piedra y la luz: Descifrando la Cúpula de Santa María ✨🏛️

¿Sabías que el techo de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda es en realidad un mapa celestial cargado de teología y poder? Esta completa infografía analiza en detalle cómo la convivencia del rigor gótico medieval con la exuberancia de los relieves barrocos de la Contrarreforma no es casualidad, sino un diálogo intencionado diseñado para conmover los sentidos y reflejar la historia civil y religiosa de la ciudad.

A través de este documento gráfico se desgranan elementos clave del crucero como:

  • La bóveda celeste: Las cuatro ménsulas de la base (símbolo de estabilidad terrenal) y la expansión de la luz divina dispuesta de forma radial en el intradós.

  • Iconografía y testimonios: El relieve del corazón junto a los anagramas de Cristo (JHS) y María (MA); los medallones de los Evangelistas como custodios de la fe; la heráldica de los fundadores; y la rica ornamentación de grutescos y rocalla.




Foto 11. Infografía de denuncia y puesta en valor: "El Ambón de Forja de Santa María de los Reales Alcázares". Este documento gráfico analiza una pieza singular y única del patrimonio de Úbeda: el antiguo ambón de forja barroca del siglo XVIII que presidía el presbiterio. La gráfica detalla su origen histórico ligado a la alta calidad de la forja ubetense, su valor litúrgico como 'El lugar de la Palabra' y su preocupante situación actual, habiendo sido retirado del culto tras la reapertura del templo en 2011 y sustituido por una pieza de piedra artificial. El documento concluye con un llamamiento a su estudio técnico, restauración y reintegración bajo el lema #RescatemosElAmbon.



Foto 12. El ambón de forja barroco en su actual situación de olvido (Julio de 2017). 📸 Registro fotográfico de la singular pieza del siglo XVIII arrumbada en las dependencias del claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. La imagen documenta el evidente estado de abandono y deterioro de su policromía tras ser retirado de su ubicación original en el Altar Mayor. Un testimonio visual que justifica la necesidad urgente de su restauración y puesta en valor.


  • 📷 Autor de la fotografía: Archivo de Juan Ángel López Barrionuevo.



Foto 13. El Altar Mayor de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares en abril de 2011. 📸 Vista del presbiterio capturada días antes de la histórica reapertura al culto del templo, tras permanecer cerrado durante 28 años por complejas obras de restauración arquitectónica. En primer plano, a la izquierda, se observa el actual púlpito de piedra artificial que fue instalado bajo las directrices directas del Obispado de Jaén, una solución que sustituyó al histórico ambón de forja barroco del siglo XVIII.






No obstante, diversas actuaciones desarrolladas durante las restauraciones suscitaron debates sobre la conservación de determinados elementos históricos, especialmente en relación con el mobiliario litúrgico tradicional y algunas piezas desaparecidas o sustituidas.
Conclusión

A modo de conclusión, la reciente intervención sobre el Cristo de los Cuatro Clavos, ejecutada por el restaurador Manuel Martos Leiva, se alza como el último capítulo de una prolongada y compleja historia de transformaciones que ha definido la Capilla Mayor de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.


Este espacio, cuyo origen se vincula a la consagración de la antigua mezquita mayor tras la conquista cristiana en 1233, ha sido testigo de constantes metamorfosis a lo largo de los siglos. Desde su configuración gótica como panteón de los Cuevas y Mendoza en el siglo XV, hasta su radical reforma barroca en el siglo XVIII —que sustituyó la bóveda original por la actual cúpula—, la capilla ha adaptado su estructura y ornamentación a las necesidades litúrgicas y estéticas de cada época. La continuidad de este legado se manifiesta en hitos recientes como la restauración de la citada cúpula en 2010, en la que también intervino Manuel Martos Leiva, y culmina hoy con la puesta en valor de la imagen del Cristo de los Cuatro Clavos. Estas actuaciones no solo consolidan el largo proceso de restauración integral concluido en 2011, sino que refuerzan el compromiso necesario para preservar la integridad histórica de este templo frente al ruido mediático y la especulación.



Bibliografía

Bibliografía y fuentes consultadas

Almagro García, A. (1989). Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Madrid: Pablo de Olavide-Úbeda, Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural Andaluz.

Almagro García, A. (2003). Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: Arqueología, Historia y Arte. Úbeda: El Olivo.

Barranco Delgado, J. G. (2004). La heráldica en la arquitectura civil y religiosa de Úbeda: el caso de la Capilla Mayor de Santa María. Revista Ibiut Año 1994

Conferencia Episcopal Española. Instrucción General del Misal Romano (IGMR), n.º 309.

Ruiz Prieto, M. (2006). Historia de Úbeda (Tomo II). Úbeda: Asociación Cultural Ubetense "Alfredo Cazabán Laguna" (Edición digital conmemorativa del centenario, 1906-206).

Varios Autores. (2011). Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Historia, Arte y Restauración. Úbeda: Ayuntamiento de Úbeda / Fundación Caja Rural de Jaén.

Fuentes gráficas:

  • Documentación fotográfica e histórica citada en los pies de foto del presente artículo.












Foto 14. Ciencia e higiene intelectual frente al cuñadismo digital de sofá 🪞🛑

El cartel de las Jornadas Culturales de Santa María (2026) representa el definitivo y necesario «callar bocas» de la historiografía frente a la legión de «arquitectos de teclado» y doctores en «pues a mí me gustaba más antes». Ya iba siendo hora de que los datos y el rigor científico bajaran a barrer el suelo con los francotiradores de la nostalgia barata; esos indocumentados que pretenden someter criterios internacionales de restauración al plebiscito de un "Me divierte" en Facebook, como si la viabilidad estructural de un monumento del siglo XIII fuera una gala de Operación Triunfo.

Las ponencias de catedráticos, restauradores y expertos de la UJA y la UCO demuestran que salvar la basílica de la ruina requería la cirugía de vanguardia exigida por la UNESCO y la Carta de Venecia, prohibiendo taxativamente los "falsos históricos" de cartón piedra. A los que prefieren pontificar con el dedo gordo lleno de migas antes que hincar los codos en el archivo, las jornadas les han puesto un espejo por delante: el patrimonio se protege con ciencia, no montando un decorado de PortAventura para regalarle la vista al paseante. Gracias por arrebatarle el templo al ruido y devolvérselo a la Historia.


Foto 15. La recuperación del gótico ubetense: El Cristo de los Cuatro Clavos tras su restauración ✝️✨

Primer plano de la portentosa imagen del Cristo de los Cuatro Clavos en la Capilla Mayor de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, capturada tras la brillante intervención de conservación y restauración acometida por el especialista Manuel Martos Leiva (director de Ubedarte). Una magistral recuperación sufragada con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Jaén que devuelve a la talla todo su esplendor y rigor técnico original.

Frente a las opiniones indocumentadas y los debates de sofá en Facebook, la reciente presentación de estos trabajos ha supuesto un auténtico baño de higiene intelectual. El análisis científico e historiográfico de la obra pone de manifiesto su tremenda singularidad artística y sus claras influencias europeas dentro de la escasa y valiosísima escultura gótica local, desarmando por completo el cuñadismo digital a golpe de datos y bisturí. Al fondo de la imagen, coronando el presbiterio, destaca el icónico anagrama de Cristo (JHS) y los motivos barrocos que enmarcan la cúpula.

Foto de Juan Ángel Lopez Barrionuevo








miércoles, 10 de junio de 2026

Redescubriendo la Capilla de Cameros de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares: El Pantocrátor más antiguo de Úbeda


Del románico norteño al gótico tardío: Esta infografía desvela las claves ocultas en el Pantocrátor de la Capilla de Cameros, un viaje visual que conecta la rigidez medieval del norte con la riqueza arquitectónica del gótico en el sur peninsular.




La Capilla de Cameros: Redescubriendo el Pantocrátor y el Tetramorfos más antiguos de Úbeda Por: Juan Ángel López Barrionuevo




Análisis iconográfico de la clave de bóveda de Úbeda. Infografía detallada que muestra la representación tardorrománica del Pantocrátor (Cristo en Majestad) entronizado en la clave central, rodeado por el Tetramorfos (los cuatro evangelistas: San Mateo, San Juan, San Lucas y San Marcos) en los extremos, y detalles arquitectónicos de los nervios de la bóveda de crucería y el retablo inferior que anualmente durante los meses de Junio a Septiembre, alberga la venerada talla de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Úbeda .





La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda es un compendio vivo de la historia arquitectónica y espiritual de Andalucía. Aunque el Renacimiento —de la mano de genios como Andrés de Vandelvira— dotó a la ciudad de su fama internacional clásica y humanista, entre sus muros se custodia un tesoro medieval excepcional que a menudo pasa desapercibido para el visitante apresurado: los restos de la antigua Capilla de Cameros.

Ubicado en la actual Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe (patrona de la ciudad), este espacio alberga una magnífica bóveda de crucería gótica que esconde en su clave y ménsulas un discurso teológico bajomedieval único: la representación del Pantocrátor y el Tetramorfos más antigua de Úbeda.
Un espacio unificado por la devoción

La fisonomía que vemos hoy es fruto de una importante remodelación acometida en 1940, en la cual se unificaron tres capillas medievales previas de la nave del Evangelio: la de San Andrés, la de las Bolas y la de los Cameros.



Un espacio unificado por la devoción

La fisonomía que hoy presenta la Capilla de la Virgen de Guadalupe es el resultado de una importante reforma histórica y de una remodelación definitiva acometida en 1940. Para levantar el espacio monumental actual, se unificaron tres capillas medievales previas de la nave del Evangelio: la de San Andrés, la de las Bolas y la de los Cameros.

Originalmente, la Capilla de Cameros coincidía con el tercer tramo de este ala del claustro. Con unas dimensiones de 4 metros de anchura por 4,4 metros de profundidad, presentaba un sencillo arco apuntado como acceso, el cual quedó cegado tras la unificación de los tres espacios.

Las fuentes históricas, especialmente las crónicas de Ruiz Prieto, sitúan la fundación original de esta capilla en 1392. Curiosamente, este espacio ostenta el mérito de ser la primera capilla del templo perteneciente a una cofradía: la de los «Honrados Viejos del Salvador», conocida popularmente como «los Cameros». Aunque el arco de entrada original parece fruto de una intervención posterior, la techumbre gótica logró preservarse intacta frente a las drásticas transformaciones barrocas y renacentistas que alteraron el resto del templo.


Esquema arquitectónico e iconográfico de la Capilla de la Virgen de Guadalupe (Camero) en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. La infografía asocia el plano técnico de la bóveda de crucería y la clave central del Pantocrátor con fotografías reales de las ménsulas esquineras, identificando la ubicación de cada uno de los símbolos alados del Tetramorfos (San Mateo, San Lucas, San Juan y San Marcos).


Un discurso teológico tallado en roca

La estructura de la techumbre consiste en una bóveda de crucería simple cuyos nervios de piedra descargan su empuje en las esquinas de la estancia. En estos puntos neurálgicos se concentra un refinado discurso teológico bajomedieval que nos transporta directamente a los siglos XIV y XV.

La Clave de la Bóveda: El Pantocrátor de Úbeda



Clave central de la bóveda de la Capilla de la Virgen de Guadalupe, Úbeda. Detalle esculpido del Pantocrátor o Cristo en Majestad entronizado, mostrando el característico hieratismo tardorrománico en sus ropajes geométricos, la mano derecha en actitud de bendición y la izquierda sosteniendo el orbe crucífero. Foto: Juan Ángel López Barrionuevo.




En el centro exacto donde convergen los recios nervios de piedra se sitúa la pieza cumbre del conjunto: una clave historiada en forma de medallón circular que exhibe la imagen de Dios Todopoderoso o Pantocrátor. La talla destaca por un marcado hieratismo y frontalidad:

  • Iconografía: Muestra a Cristo en Majestad, entronizado, con cabello largo y barba, vistiendo una túnica y un manto que cae en pliegues geométricos bien definidos.

  • Atributos: Con su mano derecha realiza el tradicional gesto de bendición, mientras que con la izquierda sostiene firmemente el orbe (la esfera terrestre coronada por una cruz), símbolo de su soberanía espiritual y terrenal.

  • Estilo: El relieve evidencia una interesante transición estilística. Aunque la rigidez plástica y los ojos almendrados remiten a la tradición tardorrománica, la flexibilidad de los ropajes y el diseño estructural de la techumbre la adscriben a un gótico temprano o de repoblación, consolidándose como la representación de esta tipología más antigua de la ciudad.

Las Ménsulas de Esquina: El Tetramorfos



Representación del ángel/hombre alado, símbolo del evangelista San Mateo, en una de las ménsulas que sustentan la bóveda de la antigua Capilla de Cameros primer tramo de la Capilla  de la Virgen de Guadalupe (Úbeda). Una muestra del programa iconográfico del Tetramorfos que decora las esquinas del templo. Fotografía de Juan Ángel López Barrionuevo.


El programa iconográfico del triunfo celeste se completa de forma magistral en los arranques de la bóveda, donde las ménsulas encarnan a los cuatro evangelistas:

  • San Mateo (El Ángel o el Hombre alado): Tallado con facciones serenas, el rostro emerge bajo un dosel decorado con motivos gallonados que recuerdan a grandes conchas de peregrino, un patrón ornamental recurrente en el templo.

  • San Lucas (El Toro): Un relieve de gran fuerza expresiva donde se observa la cabeza texturizada de un buey perfectamente definida al lado de una figura humana, sosteniendo con firmeza las escrituras en forma de filacteria o libro.

  • San Marcos (El León): A pesar de que el paso del tiempo y las históricas capas de cal han erosionado la piedra, aún se adivina la figura felina agazapada, sosteniendo el volumen de su evangelio entre las garras.

  • San Juan (El Águila): Ubicada en la última esquina, muestra el perfil del ave con las alas replegadas, cerrando el cuadrado místico que rodea celestialmente a la clave central.

Valor Histórico y Artístico

La coexistencia del Pantocrátor y el Tetramorfos en la antigua Capilla de Cameros supone un hito indispensable para el patrimonio ubetense. Mientras que el Renacimiento posterior —de la mano de genios como Andrés de Vandelvira— dotó a Úbeda de una fama internacional de corte clásico y humanista, este rincón gótico de Santa María de los Reales Alcázares nos recuerda las profundas raíces medievales de la ciudad tras su incorporación a la corona castellana en el siglo XIII.

Contemplar hoy estos relieves bajo las bóvedas de la capilla de la patrona es realizar un viaje en el tiempo hacia el origen de la escultura sacra jiennense; un tesoro de piedra que ha sobrevivido a terremotos, guerras y reformas para seguir bendiciendo, desde lo alto, a generaciones de ubetenses.


Un último apunte bajo la bóveda (y sin acritud):

No quiero cerrar esta entrada sin antes agradecer de corazón a todos los que dedicáis vuestro valioso tiempo a leer, compartir y debatir sobre las raíces de nuestra ciudad. Sin embargo, no deja de resultarme fascinante cómo el arte gótico de nuestra basílica tiene la capacidad de despertar "inspiraciones" cruzadas en el entorno digital.

Últimamente, un conocido administrador de un célebre grupo de Facebook de Úbeda insiste en la divertida teoría de que le "plagio" sus trabajos cada vez que publico una investigación. Curiosa paradoja. Supongo que, al igual que los antiguos artesanos medievales compartían un mismo taller de repoblación, algunos creen haber esculpido ellos mismos, con sus propias manos y en pleno siglo XXI, las piedras de la Capilla de Cameros del año 1392.

Viendo la asombrosa exclusividad que algunos pretenden adjudicarse sobre las crónicas de Ruiz Prieto o los archivos históricos públicos —que están ahí para el libre acceso de cualquier investigador que se precie—, solo me queda una duda: cuando vuelva a visitar el Tetramorfos, no sé si pedirle permiso de paso al Cabildo de la Catedral, a Patrimonio de la Humanidad o directamente al administrador del grupo de Facebook, no vaya a ser que también tenga el copyright registrado del buey de San Lucas o las garras del león de San Marcos.

En fin, la historia de Úbeda es demasiado grande, rica y generosa como para pretender guardarla en el cajón de un grupo privado. Mientras el patrimonio nos pertenezca a todos los ubetenses, yo seguiré investigando, citando las fuentes reales y escribiendo. Al fin y al cabo, como bien nos enseña la clave central de nuestra capilla, solo hay un Todopoderoso... y no modera ningún grupo en redes sociales.

¡Nos vemos en los archivos (públicos)!

— Juan Ángel López Barrionuevo 10 de Junio de 2026.

 


Antigua Capilla de Cameros, primer tramo de la Capilla de la Virgen de Guadalupe, Úbeda. Vista general del espacio gótico que alberga el retablo neogótico de la Virgen, enmarcado por los arcos apuntados de la bóveda. En el arranque de los nervios se aprecian las ménsulas con el programa iconográfico del Tetramorfos. Foto: Juan Ángel López Barrionuevo.

Bibliografía Consultada

  • ALMANSA MORENO, José Manuel, 2005. Guía artística de Úbeda y Baeza. Granada: El Olivo. ISBN 978-84-96307-28-5. 

  • Ruiz Prieto, M. (1906): Historia de Úbeda. Una obra imprescindible para comprender los orígenes y la evolución de los templos de nuestra ciudad. 

  • Lázaro Damas, Soledad. "La arquitectura gótica en la comarca de La Loma". Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, no. 142 (1990): 45-78. 

Para saber más sobre el patrimonio de Úbeda, puedes seguir explorando las actualizaciones de nuestro Blog oficial de Santa María de los Reales Alcázares.

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