Figura. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: un patrimonio de todas las épocas, un legado compartido. Infografía elaborada a partir de una fotografía del interior actual de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares (espacio de culto y patrimonio cultural) y de una recreación del interior de la antigua Mezquita Mayor Aljama realizada por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. La composición sintetiza la evolución histórica del monumento desde su etapa andalusí (siglos IX–XIII), pasando por su transformación en iglesia tras la conquista cristiana (siglos XIII–XV), las reformas renacentistas (siglo XVI), las intervenciones barrocas (siglos XVII–XVIII) y las restauraciones contemporáneas (siglos XIX–XXI), destacando la continuidad patrimonial y la superposición de civilizaciones que conforman su identidad. Asimismo, pone de relieve a Santa María como un espacio abierto a todas las personas, independientemente de su origen, cultura, creencias o ausencia de ellas, subrayando su valor como lugar de encuentro, conocimiento, conservación, investigación y difusión del patrimonio histórico. El mensaje central de la infografía resume esta visión: «La historia une mucho más de lo que separa», presentando a Santa María de los Reales Alcázares como un referente cultural, histórico y turístico de Andalucía, cuya preservación contribuye a mantener viva una memoria compartida de más de un milenio. Fotografía actual: autor. Recreación histórica: Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. Diseño de la infografía: elaboración propia mediante IA a partir de ambas imágenes y documentación histórica.
Juan Ángel López Barrionuevo.
Introducción
La historia de Andalucía no se escribe mediante borrados, sino a través de superposiciones. Frente a los relatos esencialistas que pretenden reducir el pasado a una única identidad homogénea, el patrimonio andaluz constituye un testimonio irrefutable de una realidad mucho más compleja y rica. Monumentos como la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda o el Castillo de Burgalimar en Baños de la Encina (Jaén) revelan que la historia de esta tierra se construyó sobre la continuidad, la adaptación y la transformación de culturas sucesivas, no sobre la destrucción absoluta de las precedentes.
Lejos de las interpretaciones que presentan la conquista castellana como una ruptura total con el pasado andalusí, estos edificios muestran una evidencia difícil de refutar: la Andalucía actual es heredera de múltiples civilizaciones, entre las que Al-Ándalus desempeñó un papel decisivo. La huella andalusí no constituye un episodio marginal de nuestra historia, sino uno de los pilares sobre los que se asentaron el urbanismo, la arquitectura, la agricultura, la lengua, la ciencia y buena parte de la identidad cultural andaluza.
La ciudad de Úbeda es un ejemplo especialmente elocuente de esta continuidad histórica. Fundada en época antigua, alcanzó un extraordinario desarrollo durante el periodo islámico bajo el nombre de Ubbadat al-ʿArab, convirtiéndose en una plaza estratégica de la cora de Jaén. Desde la conquista musulmana de la península en el año 711 hasta su incorporación definitiva a la Corona de Castilla por Fernando III en 1233, la ciudad permaneció durante más de cinco siglos —aproximadamente 522 años— integrada en el mundo andalusí. Durante ese largo periodo se levantaron murallas, alcázares, mezquitas, baños y una compleja trama urbana que aún hoy condiciona la fisonomía de la ciudad.
La Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares constituye una de las pruebas más elocuentes de esa continuidad. Levantada sobre la antigua mezquita mayor de Úbeda e integrada en el recinto del antiguo alcázar islámico, conserva en su propia estructura la memoria material de aquella etapa. Del mismo modo, el Castillo de Burgalimar, erigido por el Califato omeya a finales del siglo X y considerado una de las fortalezas islámicas mejor conservadas de Europa, demuestra que el legado andalusí forma parte inseparable del patrimonio histórico de España y de Andalucía.
Negar, minimizar o pretender borrar este legado no supone una reinterpretación de la historia, sino ignorar la evidencia arqueológica, documental y arquitectónica acumulada durante siglos. La identidad andaluza no nació de una sustitución cultural, sino de un proceso histórico de sedimentación en el que cada época dejó su huella sobre la anterior. Como un auténtico palimpsesto, Andalucía conserva en su piedra la memoria de todas las civilizaciones que la habitaron, y comprender esa complejidad constituye un ejercicio de rigor histórico, no de ideología.
El origen del nombre y la herencia en la piedra
El nombre "Reales Alcázares" no es una atribución cristiana gratuita, sino un reconocimiento directo de su pasado. El templo se asienta sobre lo que fue la alcazaba o alcázar de la ciudad musulmana de Ubbadat al-Arab. La huella andalusí es física: la propia planta del edificio y su claustro conservan la traza y la memoria de aquel complejo palatino musulmán que, en el año 1234, fue transformado en iglesia por Fernando III el Santo y que, posteriormente, alcanzaría el rango de Colegiata.
Esta estructura no fue una página en blanco; fue un edificio preexistente cuya sofisticada disposición espacial fue aprovechada por los nuevos ocupantes. Cada rincón nos susurra la distribución y el sentido del espacio que dictó la arquitectura andalusí, siendo el edificio un testamento vivo de que la historia de nuestra tierra es una continuación, no una ruptura.
1983: El reencuentro con el pasado
Durante el inicio de las obras de restauración en 1983, el subsuelo de la iglesia reveló lo que la historiografía oficial, a menudo centrada en la épica de la "Reconquista", había preferido silenciar. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz restos significativos de la estructura del alcázar islámico y de la mezquita original. Estos hallazgos demostraron que la transición entre culturas no fue una sustitución, sino una superposición: los cimientos y elementos constructivos andalusíes fueron la base técnica sobre la que se levantó la posterior gloria cristiana.
La inversión colectiva en nuestra memoria
Es imperativo reconocer que este edificio es, hoy por hoy, un lugar de cultura y un bien público, ya que su restauración ha sido financiada íntegramente con los impuestos de los andaluces. Esta inversión no ha servido únicamente para preservar un edificio religioso, sino para recuperar un espacio patrimonial que pertenece a la ciudadanía como herencia colectiva. Su estrecha relación con la Fundación El Legado Andalusí —creada por la Junta de Andalucía— reafirma que la "España Cristiana" es, en esencia, un producto heredero y transformado de la civilización andalusí.
Resulta necesario desplazar el foco: el valor histórico y cultural de este inmueble trasciende su función litúrgica. Quienes intentan reducir la importancia de este edificio a su periodo como Colegiata olvidan que el valor real y fundacional reside en su sustrato andalusí. Mientras que la arquitectura cristiana representa una fase de imposición religiosa, los restos andalusíes representan la génesis urbana y cultural de Úbeda. La capa islámica es la que dotó de sentido, técnica y estructura al edificio; por ello, su valor como testimonio de la civilización andalusí es culturalmente superior al simbolismo cristiano que lo recubre.
En definitiva, conocer los cimientos históricos de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares permite comprender la extraordinaria complejidad del pasado andaluz. La evidencia arqueológica, la arquitectura y las sucesivas intervenciones constructivas muestran que este monumento es el resultado de siglos de transformaciones, donde cada etapa histórica dejó una huella visible sobre la anterior. Lejos de representar una ruptura entre culturas, el edificio constituye un magnífico ejemplo de continuidad patrimonial y de la riqueza que aporta la superposición de civilizaciones.
La antigua mezquita mayor, el alcázar islámico, las reformas cristianas medievales, las aportaciones renacentistas y barrocas y las restauraciones contemporáneas conforman un conjunto excepcional que convierte a Santa María en uno de los espacios patrimoniales más representativos de la historia de Úbeda y de Andalucía. En la difusión y valorización de este legado, instituciones como la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí han contribuido de manera decisiva a proyectar internacionalmente el patrimonio andalusí como parte esencial de la identidad cultural andaluza y del patrimonio histórico español.
En la actualidad, aunque la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares mantiene su función religiosa como templo católico, su significado trasciende ampliamente el ámbito confesional. Es, ante todo, un espacio de encuentro con la historia, el arte y la memoria de Andalucía, abierto a visitantes de cualquier procedencia, cultura o creencia. Su recorrido permite comprender cómo distintas civilizaciones y tradiciones religiosas han contribuido, a lo largo de los siglos, a configurar un patrimonio común que hoy puede ser apreciado tanto por personas creyentes como por quienes se acercan con un interés histórico, artístico o cultural. En este sentido, constituye un lugar privilegiado para el diálogo entre culturas y un destino de especial interés para visitantes de diferentes confesiones religiosas, que encuentran en sus muros el testimonio de una historia compartida.
Las sucesivas restauraciones, financiadas en gran medida con recursos públicos, han permitido conservar un monumento que pertenece al conjunto de la ciudadanía y cuya importancia radica en su capacidad para narrar más de un milenio de historia. Preservar, investigar y difundir este patrimonio supone proteger una memoria colectiva que trasciende cualquier interpretación parcial del pasado.
Santa María de los Reales Alcázares no solo es un símbolo de la historia de Úbeda, sino también un ejemplo de cómo el patrimonio cultural puede convertirse en un espacio de conocimiento, convivencia y entendimiento entre pueblos. Su auténtica riqueza reside en haber sabido integrar las huellas de las distintas civilizaciones que la construyeron y transformaron, convirtiéndose hoy en un referente cultural y turístico de primer orden, donde la historia une mucho más de lo que separa.
Este trabajo se ha elaborado mediante la revisión crítica de bibliografía científica, publicaciones académicas, documentación institucional, estudios arqueológicos y fuentes patrimoniales oficiales. Las recreaciones históricas empleadas tienen un carácter divulgativo y se apoyan en la evidencia arqueológica y arquitectónica publicada por los investigadores citados.
Figura X. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: el palimpsesto de la identidad andaluza. Infografía de elaboración propia que sintetiza, desde una perspectiva histórico-arqueológica y patrimonial, la evolución de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares como resultado de la superposición de distintas etapas constructivas y culturales. A partir de fotografías del claustro, de los restos conservados de la antigua mezquita aljama, de una recreación hipotética mediante inteligencia artificial del interior de la mezquita mayor andalusí y de una imagen del interior actual del templo, se pone de relieve la continuidad material e histórica del edificio, cuya estructura integra elementos islámicos, cristianos medievales, renacentistas, barrocos y contemporáneos.
La infografía explica cómo el actual conjunto monumental conserva la traza del antiguo patio de la mezquita y del alcázar andalusí de Ubbadat al-ʿArab, así como restos constructivos incorporados al claustro que testimonian la permanencia de la fábrica islámica. Asimismo, recuerda que las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1983 documentaron importantes evidencias del complejo andalusí bajo el edificio actual, confirmando que la transformación posterior no supuso una sustitución completa, sino una reutilización y superposición de estructuras preexistentes.
El trabajo también reflexiona sobre el significado patrimonial del edificio, destacando que la denominación histórica «Reales Alcázares» constituye un reconocimiento de su origen palatino islámico y que el monumento debe entenderse como un bien cultural perteneciente al conjunto de la ciudadanía. En este contexto, se subraya el papel desempeñado por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí en la difusión del patrimonio andalusí y se reivindica la importancia de conservar, investigar y divulgar un legado histórico compartido que trasciende las diferentes etapas religiosas y políticas del monumento.
La elaboración de esta infografía se fundamenta en la revisión de estudios arqueológicos e históricos sobre Santa María de los Reales Alcázares y el patrimonio de Úbeda, entre ellos los trabajos de J. L. Casanova (1984) sobre las excavaciones arqueológicas del templo; la Guía del Legado Andalusí de la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí; Manuel González Jiménez (2000) sobre la conquista castellana del valle del Guadalquivir; Luis Seco de Lucena (1975) acerca de la arquitectura musulmana en la provincia de Jaén; y Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística (VV. AA., 1995), además de la documentación patrimonial y arqueológica consultada para la interpretación del conjunto.
Fotografías del claustro, restos arqueológicos e interior actual: autor. Recreación histórica del interior de la mezquita: elaboración propia mediante inteligencia artificial basada en la evidencia arqueológica, arquitectónica y documental disponible, con finalidad exclusivamente divulgativa. Diseño de la infografía: elaboración propia.
Bibliografía consultada y de referencia
Almagro García, Antonio (2003). Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Arqueología, historia y arte. Úbeda: El Olivo. ISBN: 978-84-932674-3-4.
Bazzana, André (1992). Maisons d'al-Andalus. Habitat médiéval et structures du peuplement dans l'Espagne orientale. Madrid: Casa de Velázquez. ISBN: 978-84-86839-16-5.
Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí (varias ediciones). Guía del Legado Andalusí. Itinerarios culturales de Andalucía. Granada: Fundación El Legado Andalusí. Disponible en:
https://www.legadoandalusi.es/
González Jiménez, Manuel (2000). Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de Andalucía. Sevilla: Fundación José Manuel Lara. ISBN: 978-84-8460-013-4.
Ladero Quesada, Miguel Ángel (1993). La formación medieval de Andalucía. Sevilla: Universidad de Sevilla. ISBN: 978-84-472-0182-8.
Malpica Cuello, Antonio (2002). La ciudad en al-Andalus y el Magreb. Granada: Universidad de Granada. ISBN: 978-84-338-2864-0.
Riu Riu, Manuel (1998). Manual de Arqueología Medieval. Barcelona: Ariel. ISBN: 978-84-344-6620-9.
Seco de Lucena Paredes, Luis (1975). La arquitectura musulmana en la actual provincia de Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.
Torres Balbás, Leopoldo (1957). Ciudades hispanomusulmanas. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Reediciones posteriores. ISBN (reed.): 978-84-00-06389-2.
VV. AA. (1995). Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística. Ayuntamiento de Úbeda – Junta de Andalucía.
Recursos institucionales consultados
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Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Patrimonio Cultural de Andalucía.
https://www.iaph.es/ -
Ministerio de Cultura (Gobierno de España). Bienes de Interés Cultural.
https://www.cultura.gob.es/ -
UNESCO World Heritage Centre. Renaissance Monumental Ensembles of Úbeda and Baeza.
https://whc.unesco.org/en/list/522/ -
Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí.
https://www.legadoandalusi.es/ -
Ayuntamiento de Úbeda. Patrimonio Histórico.
https://www.ubeda.es/







