Curiosidades de la Basílica de SANTA MARÍA DE LOS REALES ALCÁZARES (Parte 2).
Juan Ángel López Barrionuevo.
Desde hace pocos días, las podemos disfrutar y contemplar en la Antesacristía de la misma iglesia, un aliciente más para la visita cultural, a este edificio religioso, uno de los principales emblemas de la ciudad.
En cuanto a esta sillería, una gran parte se perdió en la guerra civil, algo se conserva en el archivo municipal y puede que alguna tabla, (está aún por estudiar este tema) se encuentre en el retablo del Hospital de Santiago, amén de la que hasta hace pocos años podíamos admirarlos en la Capilla del Hospital de Santiago, junto a otras tablas de la misma (hoy Auditorio) … tras la restauración del lugar (año 2018) no han vuelto a su lugar....
Cristo de la Caída de Benlliure, y Altar Mayor de Santa María, en cuyo testero podemos admirar restos de la antigua sillería, años 1940. Foto gentileza José Luis Latorre Bonachera. Archivo Diego Godoy Cejudo
Pero en esta ocasión, voy a exigir a la propia parroquia de San Pablo Santa María, que reclame al Ayuntamiento de Úbeda, varios restos de esta misma sillería, que conservan en su propiedad, para que vuelvan a la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.
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Altar Mayor de la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Años 1920. Foto Gentileza de José Antonio Mesa Beltrán.
Sabemos que restos de esta sillería, se guardan actualmente en el Archivo Histórico Municipal.
Cabe indicar por Ruiz Prieto que la sillería fue costeada por D. Pedro Pacheco, y los artífices fueron Juan de Reolid y Luis de Aguilar y en 1550 fue tasada de la siguiente manera: “Treinta cuatro sillas altas y bajas en doscientos sesenta y cuatro mil novecientos cuarenta y seis maravedíes. Los escaños en veinte mil cuatrocientos cuatro. La talla de los pilares de las sillas bajas con sus veneras en siete mil diecisiete; otras sillas altas y la episcopal en trescientos siete mil seiscientos cuarenta y uno y la altura de las sillas y demás obra, como el ancho, en veinticuatro mil ciento cincuenta y cuatro. Estaba hecha en nogal”.
David Rodríguez nos relata acerca de la misma los siguiente: “… Dimensiones: 86 x 171 x 77 cm; Procedencia: coro de la antigua Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares; Ubicación: Archivo Histórico Municipal de Úbeda. Descripción: al igual que en los casos anteriores, este mueble está realizado con piezas procedentes del destruido coro de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares (esculpido a mediados del siglo XVI por Juan de Reolid y Luis del Aguilar) La mesa está compuesta por dos cajoneras de tres cuerpos cada una, insertadas en el lateral del mueble. Estas dejan un hueco central resuelto con un faldón que contiene dos cajones enmarcados por molduras y rosetones. En la parte posterior del mueble se aprecian dos tablas que sirven de fondo para los laterales y que exponen tallas de grutescos y figuras antropomorfas motivos que también aparecen en la parte lateral. EI faldón está decorado con motivos vegetales, que siguen el mismo ritmo que las escuadras que lo refuerzan. La parte inferior apoya en seis bolas que dan al suelo, …”
Volviendo otra vez a David Rodríguez Martínez, mencionamos de un expositor realizado a doble faz con restos del coro de la antigua Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. “…En el caso de este expositor se utilizaron las columnas de la silla episcopal del coro, una magnífica obra elaborada en torno al año 1550 por los maestros Juan de Reolid y Luis de Aguilar. De éste tenemos la siguiente descripción de Ruiz Prieto: "El magnífico y espacioso coro que ocupa el centro de la iglesia se construyó por los años de 1538 a 1 550, bajo los auspicios del piadoso celo de los obispos de la Diócesis D. Francisco de Mendoza y D. Pedro Pacheco. [...]
Por último, referir que, con la recuperación de estas tablas, no todo se perdió durante los acontecimientos acaecidos en la guerra civil,
sí describe Juan Pasquau la Guerra Civil Española en Úbeda, uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente de nuestro país.
«Desde el 18 de julio de 1936, fecha del Glorioso Alzamiento Nacional, hasta el 29 de Marzo de 1939, Úbeda gimió presa. Fueron saqueadas todas las iglesias y quemadas todas las imágenes, entre blasfemias y sacrilegios inenarrables. Los templos sirvieron de cuadras y garajes. Fueron encarcelados y asesinados, sin mediar formalidad legalista alguna y en medio de la más absoluta impunidad, muchos buenos ubetenses por su condición de católicos, por sus ideas políticas desafectas al extremismo “rojo” o, simplemente, por odios personales».
En la tarde del 26 de julio de 1936, festividad de Santa Ana, nuestros templos fueron saqueados, arrastrándose muchas de las imágenes devocionales hacia una gran hoguera en donde se quemaron siglos de arte. No solamente se destruyeron esculturas y pinturas, sino también documentos de archivo, así como muchos de los retablos que adornaban nuestros templos (las fotografías antiguas dan fe de la monumentalidad barroca que atesoraban las iglesias ubetenses, como La Trinidad, San Pablo, Santa Clara, Santo Domingo, etc.).
Es falso que todas las obras del patrimonio ubetense desaparecieran en esa gran hoguera realizada en la tarde del 26 de julio de 1936. Muchas piezas se conservaban en su ubicación original hasta fechas avanzadas de la contienda; de hecho, en 1938 tenemos el informe particular realizado por Miguel Campos Ruiz en donde habla de un gran número de obras y del estado de conservación de nuestros templos (haciendo especial hincapié en los bienes de la Capilla del Salvador). Sin embargo, parece que a partir de este momento se incrementa la rapiña y el interés de ansiosos coleccionistas por poseer pinturas y esculturas de especial valor artístico. Esto demuestra una vez más, que dentro de nuestra nueva historia contemporánea siempre se citan los descalabros de la Guerra Civil para justificar la destrucción de nuestro patrimonio, si bien lo cierto es que ya muchos de los bienes se habían perdido durante la Invasión Francesa y las diferentes desamortizaciones eclesiásticas o intentos modernizadores del siglo XIX. A pesar de todas estas pérdidas, es en las últimas décadas cuando asistimos a un proceso destructivo de carácter más quieto y reservado, pero, no por ello, menos traumático
Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. La Reja del Coro.
Reja del Coro en la Actualidad, troceada, cerrando diversas Capillas de la Basílica Menor de Santa María de Úbeda
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| Restos de la Reja del Coro en las ventanas del ábside de la iglesia de San Pedro. |



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