jueves, 23 de julio de 2026

Joyas de la Suntuosidad Eclesiástica: Un recorrido por los ternos y casullas de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda


El esplendor silenciado de Santa María: Infografía cronológica y artística sobre el patrimonio textil litúrgico de la Basílica-Colegiata de Úbeda. Un recorrido visual que abarca desde los ternos dieciochescos hasta las piezas de posguerra, reivindicando su necesaria exposición permanente en los nuevos espacios museísticos del templo.



 Juan Ángel López Barrionuevo.


 Introducción


Ciertos sectores locales, desde la comodidad de la incomprensión y el escepticismo más infundado, han pretendido desmerecer el rigor de nuestras investigaciones y la legitimidad de nuestra metodología por el uso de herramientas de inteligencia artificial. Se nos ha cuestionado con desdén, tachando de simplista o artificial un trabajo de síntesis patrimonial que se asienta, única y exclusivamente, sobre pilares académicos de solidez incuestionable.


A quienes dudan desde la ignorancia o la burla fácil, la presente revisión no solo les devuelve los hechos con toda crudeza, sino que les blinda el acceso a las fuentes primarias y secundarias que sustentan cada afirmación. El patrimonio histórico no se demerita por cómo se procesa o difunde, sino por el abandono al que se le condena. Frente al ruido de los críticos, la ciencia archivística, la liturgia comparada y la bibliografía especializada responden con la fuerza inapelable de los documentos.


 La génesis histórica de las vestiduras litúrgicas: La evolución frente al prejuicio

Para aquellos que ignoran la génesis de las artes suntuarias y la indumentaria eclesiástica, es imperativo recordar que los hábitos sagrados no cayeron de los cielos en su forma actual, sino que responden a una evolución civil cristianizada.

  • El origen secular de los ornamentos: Tal y como documenta la tradición patrística y autores clásicos de la liturgia, los hábitos del ministerio del altar apenas se distinguían en sus albores de los civiles o ordinarios salvo por el aseo y el cromatismo.

  • Testimonios históricos:

    • Dece Fleury constata que la casulla era un vestido vulgar en tiempos de San Agustín.

    • La dalmática se utilizaba de manera habitual desde la época del emperador Valeriano.

    • La estola, lejos de nacer como pieza sacra exclusiva, era una capa llevada por mujeres, confundida históricamente con el orarium (tira de lienzo para enjugarse el sudor del cuello y el rostro).

    • El manípulo (manipula) no era más que una servilleta o pañuelo dispuesto sobre el brazo en el altar.

    • El alba, por su parte, era de uso común entre los seglares, existiendo constancia de que el emperador Aureliano regaló túnicas de esta clase al pueblo romano.

La práctica histórica confirma que la distinción entre la ropa de calle y la de culto radicó inicialmente en la limpieza y el brillo —siendo el color blanco el predilecto por imitar a los ángeles, según atestiguan San Gregorio Turonense y San Gregorio Nacianceno—, desmintiendo por completo a los improvisados censores que desconocen la arqueología cristiana.

El fondo textil de la Basílica-Colegiata de Santa María de Úbeda: Arte, Suntuosidad y Devoción

Una iniciativa ejemplar de puesta en valor

La reciente inauguración oficial —celebrada el pasado 9 de junio de 2026— de los nuevos espacios de la antesala y sala capitular de la Basílica-Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda como nueva sala de exposiciones, proyecciones y conferencias supone un acontecimiento extraordinario para la cultura local.

Por ello, merece una cálida felicitación a la empresa Atlante Úbeda y a la Parroquia de Santa María y San Pablo de Úbeda, cuya labor conjunta, visión y firme apuesta por el patrimonio han hecho realidad esta magnífica dotación museística. Esta iniciativa representa el marco idóneo y el espacio largamente esperado en el que debería de exponerse de forma permanente este excepcional fondo textil, permitiendo así al visitante admirar piezas que abarcan desde el siglo XVIII hasta la posguerra. La importancia y singularidad de este tesoro litúrgico ya fue magistralmente estudiada por Pablo Jesús Lorite Cruz en su artículo "Ternos litúrgicos dignos de atención de la Colegiata de Úbeda", publicado en Argentaria: Revista de Cultura (nº 17, 2017, pp. 9-22).


Las joyas textiles que deben lucir en la nueva sala



Del silencio de los armarios a la luz del museo: Recreación visual  con IA de cómo luciría el patrimonio textil de la Colegiata de Úbeda expuesto de forma permanente en los nuevos espacios museísticos inaugurados en junio de 2026, haciendo realidad la puesta en valor de estas joyas de la suntuosidad sacra.



La antesala y sala capitular de Santa María: Nuevos espacios inaugurados el pasado 9 de junio de 2026 como sala de exposiciones, proyecciones y conferencias gracias a la labor conjunta de la Parroquia y Atlante Úbeda. Un continente idóneo que reclama albergar de forma permanente el excepcional fondo textil histórico de la Colegiata.

  • Terno del Corpus Christi (Siglo XVIII): Compuesto por casulla y dos capas pluviales blancas con sutiles bordados florales en tonos azules y dorados. Destaca con especial simbolismo el reverso de la casulla, adornado con siete espigas y dos racimos de uvas en alusión a la Eucaristía.

  • Casulla Dorada (Siglo XIX): De característico corte hispánico, combina un fondo blanco central con ricos laterales en oro, realzados mediante delicados espolines rosados que aportan una gran elegancia cromática.

  • Ternos Florales (Fin. Siglo XVIII – Princ. Siglo XIX): Dos magníficos conjuntos de color blanco sobre tejido de damasco, decorados con motivos vegetales donde predominan las rosas junto a tonalidades moradas, verdes y fucsias.

  • Capa Pluvial Roja (Siglo XVIII): Confeccionada en damasco rojo y adornada con finísimos bordados florales. Además de su uso litúrgico, posee una profunda raigambre popular al emplearse tradicionalmente como base del tradicional pesebre navideño del templo.

  • Ornamentos Postconciliares y de Posguerra: Un repertorio que documenta la evolución litúrgica y estética del siglo XX, integrado por la casulla del Corpus Christi (posterior al Concilio Vaticano II), solemnes ternos negros de posguerra con brocados en plata y oro, la casulla celeste de la Inmaculada Concepción, planetas moradas de uso penitencial y el terno verde propio del tiempo ordinario, acompañados de complementos como estolas, manípulos, bolsas de corporales y palias.


Conclusión: El Triunfo de la Evidencia y la Exigencia de una Exposición Permanente

La verdadera custodia del patrimonio histórico no se mide por la estéril autocomplacencia de quienes observan desde la barrera, sino por el compromiso activo, riguroso y documentado con su divulgación y rescate. Pretender descalificar un análisis fundamentado en la ciencia archivística, la iconografía comparada y la bibliografía especializada —recurriendo al falaz argumento de la descalificación personal o al recelo infundado hacia los nuevos métodos de síntesis digital— solo delata una profunda resistencia al avance del conocimiento y un absoluto desconocimiento de la labor investigadora.


Frente a la crítica improvisada y el escepticismo de salón, la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda se alza con luz propia, respaldada por la reciente y encomiable apertura de sus nuevos espacios museísticos en la antesala y sala capitular gracias a la iniciativa de la Parroquia y de Atlante Úbeda. Sin embargo, dotar de continente a la historia sin ofrecer su contenido esencial es una victoria a medias. Desde este espacio exigimos y reivindicamos con firmeza que este excepcional fondo textil —estudiado magistralmente por la historiografía local— encuentre por fin su hogar definitivo y sea expuesto de forma permanente en esta nueva sala de exposiciones.


Los hilos de oro, los damascos centenarios, las casullas dieciochescas y la suntuosidad de unos ternos que resumen siglos de devoción y arte no pueden ni deben permanecer confinados u ocultos a la mirada de ubetenses y visitantes. El patrimonio textil ubetense habla por sí solo a través de sus costuras, de sus símbolos eucarísticos y de la memoria viva de un templo que merece lucir su tesoro en todo su esplendor.


Que este esfuerzo sirva de respuesta definitiva y de llamamiento ineludible: la ciencia, el rigor documental y el amor por la historia exigen que la nueva dotación museística cumpla su verdadera misión exponiendo este legado de forma permanente. Por justicia patrimonial, por fe y por cultura, Úbeda no puede permitir que su esplendor silenciado siga guardado en los cajones del olvido.



Respaldo Documental e Historiográfico (Bibliografía Consultada)


A aquellos iluminados que cuestionan el rigor de este inventario y estudio patrimonial, se les remite de manera directa al corpus bibliográfico e historiográfico que ampara nuestra investigación. Que acudan a los archivos y bibliotecas a refutar las siguientes fuentes:


Bibliografía Consultada y Fuentes Documentales

  • Aldobrandini, Hipólito (1595). Pontificale Romanum. Roma: Apud Iacobum Lunam. (Fuente litúrgica histórica oficial de referencia para la ordenación de los ritos sagrados y el uso de los ornamentos eclesiásticos).


  • Eisman Lasaga, Carmen (1985). "Introducción al estudio del arte del bordado en Jaén: sus manifestaciones en la catedral". Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 123, pp. 45-78. ISSN: 0561-3590.


  • Herrador Marín, Pedro Mariano (2003 y 2014). Nuestras cofradías en el siglo XX. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna. Tomo I (ISBN: 978-84-611-7246-7) y Tomo II (ISBN: 978-84-611-8925-0).


  • Lorite Cruz, Pablo Jesús (2003 y 2014). "Pequeño compendio descriptivo de los hábitos corales de los cabildos catedrales y colegiales de España en el presente". (Estudio monográfico y recopilación litúrgica sobre indumentaria capitular).

  • Lorite Cruz, Pablo Jesús (2017). "Ternos litúrgicos dignos de atención de la Colegiata de Úbeda". Argentaria: Revista de Cultura, nº 17, pp. 9-22. ISSN-e: 2255-226X.


  • Romero de Torres, Enrique (1915). Catálogo de los monumentos histórico artísticos de la provincia de Jaén. (Manuscrito inédito conservado en los fondos historiográficos provinciales).


  • Torres Navarrete, Ginés de la Jara (1998/2005). Historia de Úbeda en sus documentos. Tomo VI: Úbeda Cristiana. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna. ISBN: 84-609-7098-1 (Edición electrónica en PDF, D.L. J 350-2005).



lunes, 20 de julio de 2026

El Alcázar y la Mezquita: Desenterrando los Orígenes de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda.

 



Figura. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: un patrimonio de todas las épocas, un legado compartido. Infografía elaborada a partir de una fotografía del interior actual de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares (espacio de culto y patrimonio cultural) y de una recreación del interior de la antigua Mezquita Mayor Aljama realizada por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. La composición sintetiza la evolución histórica del monumento desde su etapa andalusí (siglos IX–XIII), pasando por su transformación en iglesia tras la conquista cristiana (siglos XIII–XV), las reformas renacentistas (siglo XVI), las intervenciones barrocas (siglos XVII–XVIII) y las restauraciones contemporáneas (siglos XIX–XXI), destacando la continuidad patrimonial y la superposición de civilizaciones que conforman su identidad. Asimismo, pone de relieve a Santa María como un espacio abierto a todas las personas, independientemente de su origen, cultura, creencias o ausencia de ellas, subrayando su valor como lugar de encuentro, conocimiento, conservación, investigación y difusión del patrimonio histórico. El mensaje central de la infografía resume esta visión: «La historia une mucho más de lo que separa», presentando a Santa María de los Reales Alcázares como un referente cultural, histórico y turístico de Andalucía, cuya preservación contribuye a mantener viva una memoria compartida de más de un milenio. Fotografía actual: autor. Recreación histórica: Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí. Diseño de la infografía: elaboración propia mediante IA a partir de ambas imágenes y documentación histórica.




Juan Ángel López Barrionuevo.


Introducción



La historia de Andalucía no se escribe mediante borrados, sino a través de superposiciones. Frente a los relatos esencialistas que pretenden reducir el pasado a una única identidad homogénea, el patrimonio andaluz constituye un testimonio irrefutable de una realidad mucho más compleja y rica. Monumentos como la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda o el Castillo de Burgalimar  en Baños de la Encina (Jaén) revelan que la historia de esta tierra se construyó sobre la continuidad, la adaptación y la transformación de culturas sucesivas, no sobre la destrucción absoluta de las precedentes.

Lejos de las interpretaciones que presentan la conquista castellana como una ruptura total con el pasado andalusí, estos edificios muestran una evidencia difícil de refutar: la Andalucía actual es heredera de múltiples civilizaciones, entre las que Al-Ándalus desempeñó un papel decisivo. La huella andalusí no constituye un episodio marginal de nuestra historia, sino uno de los pilares sobre los que se asentaron el urbanismo, la arquitectura, la agricultura, la lengua, la ciencia y buena parte de la identidad cultural andaluza.

La ciudad de Úbeda es un ejemplo especialmente elocuente de esta continuidad histórica. Fundada en época antigua, alcanzó un extraordinario desarrollo durante el periodo islámico bajo el nombre de Ubbadat al-ʿArab, convirtiéndose en una plaza estratégica de la cora de Jaén. Desde la conquista musulmana de la península en el año 711 hasta su incorporación definitiva a la Corona de Castilla por Fernando III en 1233, la ciudad permaneció durante más de cinco siglos —aproximadamente 522 años— integrada en el mundo andalusí. Durante ese largo periodo se levantaron murallas, alcázares, mezquitas, baños y una compleja trama urbana que aún hoy condiciona la fisonomía de la ciudad.

La Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares constituye una de las pruebas más elocuentes de esa continuidad. Levantada sobre la antigua mezquita mayor de Úbeda e integrada en el recinto del antiguo alcázar islámico, conserva en su propia estructura la memoria material de aquella etapa. Del mismo modo, el Castillo de Burgalimar, erigido por el Califato omeya a finales del siglo X y considerado una de las fortalezas islámicas mejor conservadas de Europa, demuestra que el legado andalusí forma parte inseparable del patrimonio histórico de España y de Andalucía.

Negar, minimizar o pretender borrar este legado no supone una reinterpretación de la historia, sino ignorar la evidencia arqueológica, documental y arquitectónica acumulada durante siglos. La identidad andaluza no nació de una sustitución cultural, sino de un proceso histórico de sedimentación en el que cada época dejó su huella sobre la anterior. Como un auténtico palimpsesto, Andalucía conserva en su piedra la memoria de todas las civilizaciones que la habitaron, y comprender esa complejidad constituye un ejercicio de rigor histórico, no de ideología.




El origen del nombre y la herencia en la piedra

El nombre "Reales Alcázares" no es una atribución cristiana gratuita, sino un reconocimiento directo de su pasado. El templo se asienta sobre lo que fue la alcazaba o alcázar de la ciudad musulmana de Ubbadat al-Arab. La huella andalusí es física: la propia planta del edificio y su claustro conservan la traza y la memoria de aquel complejo palatino musulmán que, en el año 1234, fue transformado en iglesia por Fernando III el Santo y que, posteriormente, alcanzaría el rango de Colegiata.

Esta estructura no fue una página en blanco; fue un edificio preexistente cuya sofisticada disposición espacial fue aprovechada por los nuevos ocupantes. Cada rincón nos susurra la distribución y el sentido del espacio que dictó la arquitectura andalusí, siendo el edificio un testamento vivo de que la historia de nuestra tierra es una continuación, no una ruptura.
1983: El reencuentro con el pasado

Durante el inicio de las obras de restauración en 1983, el subsuelo de la iglesia reveló lo que la historiografía oficial, a menudo centrada en la épica de la "Reconquista", había preferido silenciar. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz restos significativos de la estructura del alcázar islámico y de la mezquita original. Estos hallazgos demostraron que la transición entre culturas no fue una sustitución, sino una superposición: los cimientos y elementos constructivos andalusíes fueron la base técnica sobre la que se levantó la posterior gloria cristiana.

La inversión colectiva en nuestra memoria

Es imperativo reconocer que este edificio es, hoy por hoy, un lugar de cultura y un bien público, ya que su restauración ha sido financiada íntegramente con los impuestos de los andaluces. Esta inversión no ha servido únicamente para preservar un edificio religioso, sino para recuperar un espacio patrimonial que pertenece a la ciudadanía como herencia colectiva. Su estrecha relación con la Fundación El Legado Andalusí —creada por la Junta de Andalucía— reafirma que la "España Cristiana" es, en esencia, un producto heredero y transformado de la civilización andalusí.

Más allá de la cruz: La preeminencia del estrato andalusí

Resulta necesario desplazar el foco: el valor histórico y cultural de este inmueble trasciende su función litúrgica. Quienes intentan reducir la importancia de este edificio a su periodo como Colegiata olvidan que el valor real y fundacional reside en su sustrato andalusí. Mientras que la arquitectura cristiana representa una fase de imposición religiosa, los restos andalusíes representan la génesis urbana y cultural de Úbeda. La capa islámica es la que dotó de sentido, técnica y estructura al edificio; por ello, su valor como testimonio de la civilización andalusí es culturalmente superior al simbolismo cristiano que lo recubre.


Conclusión


En definitiva, conocer los cimientos históricos de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares permite comprender la extraordinaria complejidad del pasado andaluz. La evidencia arqueológica, la arquitectura y las sucesivas intervenciones constructivas muestran que este monumento es el resultado de siglos de transformaciones, donde cada etapa histórica dejó una huella visible sobre la anterior. Lejos de representar una ruptura entre culturas, el edificio constituye un magnífico ejemplo de continuidad patrimonial y de la riqueza que aporta la superposición de civilizaciones.

La antigua mezquita mayor, el alcázar islámico, las reformas cristianas medievales, las aportaciones renacentistas y barrocas y las restauraciones contemporáneas conforman un conjunto excepcional que convierte a Santa María en uno de los espacios patrimoniales más representativos de la historia de Úbeda y de Andalucía. En la difusión y valorización de este legado, instituciones como la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí han contribuido de manera decisiva a proyectar internacionalmente el patrimonio andalusí como parte esencial de la identidad cultural andaluza y del patrimonio histórico español.

En la actualidad, aunque la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares mantiene su función religiosa como templo católico, su significado trasciende ampliamente el ámbito confesional. Es, ante todo, un espacio de encuentro con la historia, el arte y la memoria de Andalucía, abierto a visitantes de cualquier procedencia, cultura o creencia. Su recorrido permite comprender cómo distintas civilizaciones y tradiciones religiosas han contribuido, a lo largo de los siglos, a configurar un patrimonio común que hoy puede ser apreciado tanto por personas creyentes como por quienes se acercan con un interés histórico, artístico o cultural. En este sentido, constituye un lugar privilegiado para el diálogo entre culturas y un destino de especial interés para visitantes de diferentes confesiones religiosas, que encuentran en sus muros el testimonio de una historia compartida.

Las sucesivas restauraciones, financiadas en gran medida con recursos públicos, han permitido conservar un monumento que pertenece al conjunto de la ciudadanía y cuya importancia radica en su capacidad para narrar más de un milenio de historia. Preservar, investigar y difundir este patrimonio supone proteger una memoria colectiva que trasciende cualquier interpretación parcial del pasado.

Santa María de los Reales Alcázares no solo es un símbolo de la historia de Úbeda, sino también un ejemplo de cómo el patrimonio cultural puede convertirse en un espacio de conocimiento, convivencia y entendimiento entre pueblos. Su auténtica riqueza reside en haber sabido integrar las huellas de las distintas civilizaciones que la construyeron y transformaron, convirtiéndose hoy en un referente cultural y turístico de primer orden, donde la historia une mucho más de lo que separa.

Este trabajo se ha elaborado mediante la revisión crítica de bibliografía científica, publicaciones académicas, documentación institucional, estudios arqueológicos y fuentes patrimoniales oficiales. Las recreaciones históricas empleadas tienen un carácter divulgativo y se apoyan en la evidencia arqueológica y arquitectónica publicada por los investigadores citados. 



Figura X. Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda: el palimpsesto de la identidad andaluza. Infografía de elaboración propia que sintetiza, desde una perspectiva histórico-arqueológica y patrimonial, la evolución de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares como resultado de la superposición de distintas etapas constructivas y culturales. A partir de fotografías del claustro, de los restos conservados de la antigua mezquita aljama, de una recreación hipotética mediante inteligencia artificial del interior de la mezquita mayor andalusí y de una imagen del interior actual del templo, se pone de relieve la continuidad material e histórica del edificio, cuya estructura integra elementos islámicos, cristianos medievales, renacentistas, barrocos y contemporáneos.

La infografía explica cómo el actual conjunto monumental conserva la traza del antiguo patio de la mezquita y del alcázar andalusí de Ubbadat al-ʿArab, así como restos constructivos incorporados al claustro que testimonian la permanencia de la fábrica islámica. Asimismo, recuerda que las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1983 documentaron importantes evidencias del complejo andalusí bajo el edificio actual, confirmando que la transformación posterior no supuso una sustitución completa, sino una reutilización y superposición de estructuras preexistentes.

El trabajo también reflexiona sobre el significado patrimonial del edificio, destacando que la denominación histórica «Reales Alcázares» constituye un reconocimiento de su origen palatino islámico y que el monumento debe entenderse como un bien cultural perteneciente al conjunto de la ciudadanía. En este contexto, se subraya el papel desempeñado por la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí en la difusión del patrimonio andalusí y se reivindica la importancia de conservar, investigar y divulgar un legado histórico compartido que trasciende las diferentes etapas religiosas y políticas del monumento.

La elaboración de esta infografía se fundamenta en la revisión de estudios arqueológicos e históricos sobre Santa María de los Reales Alcázares y el patrimonio de Úbeda, entre ellos los trabajos de J. L. Casanova (1984) sobre las excavaciones arqueológicas del templo; la Guía del Legado Andalusí de la Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí; Manuel González Jiménez (2000) sobre la conquista castellana del valle del Guadalquivir; Luis Seco de Lucena (1975) acerca de la arquitectura musulmana en la provincia de Jaén; y Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística (VV. AA., 1995), además de la documentación patrimonial y arqueológica consultada para la interpretación del conjunto.

Fotografías del claustro, restos arqueológicos e interior actual: autor. Recreación histórica del interior de la mezquita: elaboración propia mediante inteligencia artificial basada en la evidencia arqueológica, arquitectónica y documental disponible, con finalidad exclusivamente divulgativa. Diseño de la infografía: elaboración propia.


Bibliografía consultada y de referencia

Almagro García, Antonio (2003). Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Arqueología, historia y arte. Úbeda: El Olivo. ISBN: 978-84-932674-3-4.

Bazzana, André (1992). Maisons d'al-Andalus. Habitat médiéval et structures du peuplement dans l'Espagne orientale. Madrid: Casa de Velázquez. ISBN: 978-84-86839-16-5.

Fundación Pública Andaluza El Legado Andalusí (varias ediciones). Guía del Legado Andalusí. Itinerarios culturales de Andalucía. Granada: Fundación El Legado Andalusí. Disponible en:
https://www.legadoandalusi.es/

González Jiménez, Manuel (2000). Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de Andalucía. Sevilla: Fundación José Manuel Lara. ISBN: 978-84-8460-013-4.

Ladero Quesada, Miguel Ángel (1993). La formación medieval de Andalucía. Sevilla: Universidad de Sevilla. ISBN: 978-84-472-0182-8.

Malpica Cuello, Antonio (2002). La ciudad en al-Andalus y el Magreb. Granada: Universidad de Granada. ISBN: 978-84-338-2864-0.

Riu Riu, Manuel (1998). Manual de Arqueología Medieval. Barcelona: Ariel. ISBN: 978-84-344-6620-9.

Seco de Lucena Paredes, Luis (1975). La arquitectura musulmana en la actual provincia de Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

Torres Balbás, Leopoldo (1957). Ciudades hispanomusulmanas. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Reediciones posteriores. ISBN (reed.): 978-84-00-06389-2.

VV. AA. (1995). Úbeda. Patrimonio de la Humanidad. Evolución histórica y urbanística. Ayuntamiento de Úbeda – Junta de Andalucía.


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