Santa María de los Reales Alcázares; Blog Un símbolo de identidad Punto de encuentro: Es el lugar donde convergen todas las clases sociales y familias de Úbeda. Vínculo con el ausente: Para los ubetenses que viven fuera, la imagen de Santa María representa el regreso a sus raíces. Patrimonio vivo y cultural: No es solo un monumento de piedra, sino un espacio lleno de recuerdos personales (bautizos, bodas, procesiones, actos culturales, visitas turísticas)
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lunes, 7 de enero de 2013
Plaza Vieja reconoce a Jesús Maeso y critica el pago en Santa María
Plaza Vieja reconoce a Jesús Maeso y critica el pago en Santa María
Juan Ignacio Damas en Santa María. ROMÁN
Asimismo, los miembros del colectivo reconocen su cooperación en la organización y desarrollo del primer Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, organizado por Plaza Vieja, «en el cual se ha implicado de manera profunda e intensa, haciéndolo cosa suya y aumentando por ello el nivel de los participantes en las actividades que se han desarrollado con motivo del mismo».
Jesús Maeso de la Torre. ROMÁN
Respecto al Premio León de Chocolate 2012, también por decisión unánime, se ha otorgado a Juan Ignacio Damas López, arcipreste de Úbeda, «porque tan solo unos meses después de que la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares le fuera entregada al Obispado, tras veintiocho años de obras en los que las administraciones públicas invirtieron casi siete millones de euros destinados a su restauración, decidió cobrar cuatro euros por visitar este emblemático monumento ubetense».
Según recuerda Plaza Vieja, las obras del templo fueron costeadas íntegramente sin que la Iglesia católica aportara un euro y sin que la Junta de Andalucía hubiera previsto y exigido, mediante un convenio previo a su apertura, «una utilización de este edificio por todos los ciudadanos distinta a su uso religioso, comprometiendo de ese modo al Obispado a compartir este espacio monumental que le ha sido devuelto en perfectas condiciones».
Igualmente, y una vez que el Arciprestazgo ha determinado cobrar por la visita al templo más representativo de Úbeda, Plaza Vieja otorga este premio en forma de tirón de orejas «por no haber tenido en cuenta a los residentes en nuestra ciudad de manera que la entrada tuviera un coste simbólico para sus habitantes». «El dinero público y los impuestos de los ciudadanos deben ser respetados y Santa María debe ser gratuita del mismo modo que lo fue hasta que fue cerrada al culto en 1983», apostilla la junta directiva.
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jueves, 3 de enero de 2013
Es la Iglesia, ¿se puede?
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| Pileta antiguo lavatorio de los sacerdores antes de comenzar la eucaristía, Foto de Jose Carpe. |
NECESIDAD DE ABRIR LOS TEMPLOS A LOS TURISTAS (Diario de Cádiz)
Es la Iglesia, ¿se puede?
La reunión del consejero de Cultura y el portavoz de los Obispos del Sur
revela la necesidad de una normativa para la apertura de templos que
son reclamos turísticos de primer orden.
PATRICIA GODINO SEVILLA | ACTUALIZADO 30.12.2012 - 10:03
"Al adquirir su entrada, contribuye al mantenimiento del templo, que no
podría permanecer abierto todo el día para las visitas a no ser por la
aportación de los que llegan a él". Éste es el mensaje que recibe al
visitante a la entrada de la Iglesia de Santa María de los Reales
Alcázares de Úbeda, una de las principales joyas arquitectónicas del
Renacimiento Andaluz que, tras una tortuosa restauración de 28 años que
culminó en 2011, ha reabierto sus puertas al público... previo pago.
Edificado en 1234 sobre una antigua mezquita aljama, el templo se había convertido en el tesoro oculto para las generaciones de ubetenses que han asistido a una restauración que ha durado casi 30 años. El estado de ruina en que se encontraba obligó al Obispado de Jaén, titular del inmueble, a cerrar sus puertas al culto y las visitas en 1983. Fue en 1986 cuando la Junta inició una restauración a la que se ha destinado más de seis millones de euros procedentes en su totalidad de las arcas andaluzas. La aparición de restos arqueológicos, la polémica por la construcción de nuevas cubiertas y la dependencia de los presupuestos públicos -en la última fase con la crisis como gran protagonista- dilataron de manera extraordinaria las obras de un edificio que hoy, como reza su web, "ha comenzado una nueva andadura en la que se conjugan las celebraciones cristianas y las visitas turísticas", unas rutas, estas últimas, gestionadas por Palacios y Museos, especializada en gestión de Instituciones Culturales. Esta empresa se reparte al 50% con la iglesia de Santa María los ingresos por las entradas, según Juan Serrano, portavoz en la Comisión de Cultura por IU, y el parlamentario que elevó a la cámara andaluza la queja de los más de tres mil firmantes contra esta suerte de copago patrimonial.
La pregunta de Serrano motivó la comparecencia en el pleno de Luciano Alonso para presentar la propuesta de diálogo con la Iglesia en relación al acceso de los ciudadanos al patrimonio catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Una intervención que, a la postre, ha reactivado a principios de este mes, la comisión mixta, con la participación del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, portavoz de los prelados del sur, para el estudio de éste y de cuantos casos de naturaleza similar existen en Andalucía.
El debate viene de antiguo pero es ahora, en estos tiempos de arcas vacías en todos los estamentos, cuando unos y otros echan mano de la calculadora. La Junta cifra en más de 70 millones de euros la inversión destinada en la última década (desde 2002 a 2011) a actuaciones de conservación y restauración de diferente calado de bienes inmuebles y muebles, como retablos, lienzos, esculturas, azulejería, platería y tejidos, pertenecientes al numeroso, complejo y valiosísimo patrimonio que la Iglesia Católica tiene en Andalucía. En total, en la última década la Administración andaluza ha acometido intervenciones de distinto calado, muchas de ellas contando con los profesionales del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, en 387 inmuebles religiosos, de los que 162 tienen el máximo nivel de protección legal y están declarados BIC. Y no sólo en las capitales -acaso el más conocido por el gran público- sino por toda una geografía plagada de singularidades y escasez de medios, no sólo económicos, sino también de religiosos al frente de templos y ermitas. Por regla general, defiende la Consejería de Cultura, los inmuebles sobre los que se ha realizado una intervención pública -sea o no BIC- abren sus puertas sólo en horarios relacionados con el culto.
Y es aquí donde radica la necesidad de entendimiento. En declaraciones a la prensa en Sevilla, a principios de septiembre, monseñor Asenjo quiso poner en valor el esfuerzo de la Iglesia por mantener el patrimonio religioso. "Este trabajo no es fácil, porque una parte es lo que invierte la diócesis como tal con cargo a sus presupuestos, y otra parte mucho más notable es la que invierten las parroquias, que son entes autónomos que se gobiernan a sí mismos, con los propios presupuestos parroquiales y con la ayuda inestimable de los fieles". Y defendió el cobro de entrada en algunos templos con una pregunta retórica: "¿Quién paga después a los guías, la seguridad, a los sacristanes, a las personas que abren y cierran los templos, a las personas que los custodian durante las visitas?"
Incapaz hoy de hacer frente con sus propios medios a grandes y costosas rehabilitaciones en sus edificios, la Iglesia ha confiado a la Junta la restauración de edificios que, a su vez, son vendidos por el Ejecutivo andaluz como reclamos únicos para un turismo que supone el 11,5 del PIB en Andalucía (con 15,5 millones de euros de ingresos en 2011 de la Consejería de Turismo). "Si se restaura con dinero público debería existir una normativa consensuada de visitas porque, como BIC, son reclamos de primer orden". Así se manifiesta Antonio Garrido, portavoz de Cultura por el PP en el Parlamento. "Hay que estudiar caso por caso y en aquellos en que no se pueda aplicar una normativa general, tendrá que valorarse a fondo su complejidad", opina. Y si bien Garrido celebra que se haya convocado esta mesa de diálogo, critica la tardanza "de años" en retomar una comisión que, con todo, asegura, se reanuda ahora por parte del PSOE "forzado, como está, a satisfacer a su socio de Gobierno, que defiende un discurso absolutamente trasnochado". Serrano, por su parte, no esconde sus intereses ideológicos: "Defendemos que todo aquel patrimonio que ha sido financiado con dinero público sea del pueblo, no de la Iglesia, que demasiado bien tratada está por la sociedad, que le exonera del pago del IBI y otros impuestos".
Ideología aparte, lo cierto es que diversas asociaciones vecinales y líderes municipales han protestado por la instauración de la tarifa turística a iglesias restauradas con dinero público, como por ejemplo la Iglesia del Carmen en Antequera, tras ser restaurada con un coste de tres millones se abre a las visitas a razón de dos euros la entrada.
Aunque no existe un registro como tal de los templos, conventos e iglesias que aplican la tarifa turística, Garrido cifra en unos 40 los inmuebles eclesiásticos en los que media el cobro de una entrada. "Para casi todas las catedrales de España y Europa, se paga una cantidad que se destina a la propia conservación del edificio, pero hay que ser transparente en las acciones. No es un problema ideológico, sino una cuestión que garantiza, además del culto, el aprovechamiento de estos recursos para la economía andaluza", opina. En cualquier caso "siempre hay alternativas, como entrada libre a los vecinos y cobrar al turista, como ocurre en otros monumentos, caso del Alcázar de Sevilla".
El historiador Joaquín Egea, portavoz de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), considera que para exigir la apertura de todas las iglesias tendría que diseñarse un plan de trabajo entre la Junta, la Iglesia e investigadores y expertos que redactaran unos mínimos para la apertura de los edificios catalogados de acuerdo a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Es decir, una normativa consensuada para garantizar las condiciones de una visita, como "guías o grupos comprometidos de voluntarios para la realización del recorrido, seguro de robo y daños, folletos explicativos...". De hecho, por esa falta de mínimos, hoy están cerradas al turismo iglesias que han necesitado de una inversión millonaria pero que carecen de un plan de desarrollo posterior, caso de la Iglesia de los Descalzos de Écija (Cultura sufragó 5 millones en solitario) o el convento de los Agustinos de Huécija en Almería, con 1,4 millones públicos.
Respecto al cobro de la entrada, acaso el aspecto que ha subrayado la Junta como brecha con la Iglesia, Egea no rechaza la medida "siempre que los ingresos sean destinados a la conservación del edificio", y tratándose el coste de la entrada "muchas veces testimonial". "Se aprovecha la anécdota para hacer demagogia. Si una empresa organiza unas visitas y ofrece un servicio, es lógico que cobre por ello, lo que no debe permitirse es que se invierta una millonada en una rehabilitación y no se mantenga el edificio y dentro de 30 años haya que rehabilitar de nuevo", resume.
De hecho, la Catedral de Sevilla (con la restauración del Giraldillo), la de Málaga, la Mezquita de Córdoba han recibido generosas inversiones y aplican una tarifa para la visita y contemplación de sus fondos, porque son edificios para la oración pero también atractivos que trascienden nuestras fronteras, una naturaleza que si bien se aplaude en el marco religioso despierta recelos. En la reciente celebración en Sevilla de los 25 años de la declaración de la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Asenjo defendió el papel evangelizador frente a la faceta cultural y turística y reclamó que no se "ahogue ni desvirtúe la esencia religiosa" del templo, ya que de ser así la Catedral "se convertiría en un simple museo".
Límites y sensibilidades que separan el arte de la fe.
Edificado en 1234 sobre una antigua mezquita aljama, el templo se había convertido en el tesoro oculto para las generaciones de ubetenses que han asistido a una restauración que ha durado casi 30 años. El estado de ruina en que se encontraba obligó al Obispado de Jaén, titular del inmueble, a cerrar sus puertas al culto y las visitas en 1983. Fue en 1986 cuando la Junta inició una restauración a la que se ha destinado más de seis millones de euros procedentes en su totalidad de las arcas andaluzas. La aparición de restos arqueológicos, la polémica por la construcción de nuevas cubiertas y la dependencia de los presupuestos públicos -en la última fase con la crisis como gran protagonista- dilataron de manera extraordinaria las obras de un edificio que hoy, como reza su web, "ha comenzado una nueva andadura en la que se conjugan las celebraciones cristianas y las visitas turísticas", unas rutas, estas últimas, gestionadas por Palacios y Museos, especializada en gestión de Instituciones Culturales. Esta empresa se reparte al 50% con la iglesia de Santa María los ingresos por las entradas, según Juan Serrano, portavoz en la Comisión de Cultura por IU, y el parlamentario que elevó a la cámara andaluza la queja de los más de tres mil firmantes contra esta suerte de copago patrimonial.
La pregunta de Serrano motivó la comparecencia en el pleno de Luciano Alonso para presentar la propuesta de diálogo con la Iglesia en relación al acceso de los ciudadanos al patrimonio catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Una intervención que, a la postre, ha reactivado a principios de este mes, la comisión mixta, con la participación del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, portavoz de los prelados del sur, para el estudio de éste y de cuantos casos de naturaleza similar existen en Andalucía.
El debate viene de antiguo pero es ahora, en estos tiempos de arcas vacías en todos los estamentos, cuando unos y otros echan mano de la calculadora. La Junta cifra en más de 70 millones de euros la inversión destinada en la última década (desde 2002 a 2011) a actuaciones de conservación y restauración de diferente calado de bienes inmuebles y muebles, como retablos, lienzos, esculturas, azulejería, platería y tejidos, pertenecientes al numeroso, complejo y valiosísimo patrimonio que la Iglesia Católica tiene en Andalucía. En total, en la última década la Administración andaluza ha acometido intervenciones de distinto calado, muchas de ellas contando con los profesionales del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, en 387 inmuebles religiosos, de los que 162 tienen el máximo nivel de protección legal y están declarados BIC. Y no sólo en las capitales -acaso el más conocido por el gran público- sino por toda una geografía plagada de singularidades y escasez de medios, no sólo económicos, sino también de religiosos al frente de templos y ermitas. Por regla general, defiende la Consejería de Cultura, los inmuebles sobre los que se ha realizado una intervención pública -sea o no BIC- abren sus puertas sólo en horarios relacionados con el culto.
Y es aquí donde radica la necesidad de entendimiento. En declaraciones a la prensa en Sevilla, a principios de septiembre, monseñor Asenjo quiso poner en valor el esfuerzo de la Iglesia por mantener el patrimonio religioso. "Este trabajo no es fácil, porque una parte es lo que invierte la diócesis como tal con cargo a sus presupuestos, y otra parte mucho más notable es la que invierten las parroquias, que son entes autónomos que se gobiernan a sí mismos, con los propios presupuestos parroquiales y con la ayuda inestimable de los fieles". Y defendió el cobro de entrada en algunos templos con una pregunta retórica: "¿Quién paga después a los guías, la seguridad, a los sacristanes, a las personas que abren y cierran los templos, a las personas que los custodian durante las visitas?"
Incapaz hoy de hacer frente con sus propios medios a grandes y costosas rehabilitaciones en sus edificios, la Iglesia ha confiado a la Junta la restauración de edificios que, a su vez, son vendidos por el Ejecutivo andaluz como reclamos únicos para un turismo que supone el 11,5 del PIB en Andalucía (con 15,5 millones de euros de ingresos en 2011 de la Consejería de Turismo). "Si se restaura con dinero público debería existir una normativa consensuada de visitas porque, como BIC, son reclamos de primer orden". Así se manifiesta Antonio Garrido, portavoz de Cultura por el PP en el Parlamento. "Hay que estudiar caso por caso y en aquellos en que no se pueda aplicar una normativa general, tendrá que valorarse a fondo su complejidad", opina. Y si bien Garrido celebra que se haya convocado esta mesa de diálogo, critica la tardanza "de años" en retomar una comisión que, con todo, asegura, se reanuda ahora por parte del PSOE "forzado, como está, a satisfacer a su socio de Gobierno, que defiende un discurso absolutamente trasnochado". Serrano, por su parte, no esconde sus intereses ideológicos: "Defendemos que todo aquel patrimonio que ha sido financiado con dinero público sea del pueblo, no de la Iglesia, que demasiado bien tratada está por la sociedad, que le exonera del pago del IBI y otros impuestos".
Ideología aparte, lo cierto es que diversas asociaciones vecinales y líderes municipales han protestado por la instauración de la tarifa turística a iglesias restauradas con dinero público, como por ejemplo la Iglesia del Carmen en Antequera, tras ser restaurada con un coste de tres millones se abre a las visitas a razón de dos euros la entrada.
Aunque no existe un registro como tal de los templos, conventos e iglesias que aplican la tarifa turística, Garrido cifra en unos 40 los inmuebles eclesiásticos en los que media el cobro de una entrada. "Para casi todas las catedrales de España y Europa, se paga una cantidad que se destina a la propia conservación del edificio, pero hay que ser transparente en las acciones. No es un problema ideológico, sino una cuestión que garantiza, además del culto, el aprovechamiento de estos recursos para la economía andaluza", opina. En cualquier caso "siempre hay alternativas, como entrada libre a los vecinos y cobrar al turista, como ocurre en otros monumentos, caso del Alcázar de Sevilla".
El historiador Joaquín Egea, portavoz de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), considera que para exigir la apertura de todas las iglesias tendría que diseñarse un plan de trabajo entre la Junta, la Iglesia e investigadores y expertos que redactaran unos mínimos para la apertura de los edificios catalogados de acuerdo a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Es decir, una normativa consensuada para garantizar las condiciones de una visita, como "guías o grupos comprometidos de voluntarios para la realización del recorrido, seguro de robo y daños, folletos explicativos...". De hecho, por esa falta de mínimos, hoy están cerradas al turismo iglesias que han necesitado de una inversión millonaria pero que carecen de un plan de desarrollo posterior, caso de la Iglesia de los Descalzos de Écija (Cultura sufragó 5 millones en solitario) o el convento de los Agustinos de Huécija en Almería, con 1,4 millones públicos.
Respecto al cobro de la entrada, acaso el aspecto que ha subrayado la Junta como brecha con la Iglesia, Egea no rechaza la medida "siempre que los ingresos sean destinados a la conservación del edificio", y tratándose el coste de la entrada "muchas veces testimonial". "Se aprovecha la anécdota para hacer demagogia. Si una empresa organiza unas visitas y ofrece un servicio, es lógico que cobre por ello, lo que no debe permitirse es que se invierta una millonada en una rehabilitación y no se mantenga el edificio y dentro de 30 años haya que rehabilitar de nuevo", resume.
De hecho, la Catedral de Sevilla (con la restauración del Giraldillo), la de Málaga, la Mezquita de Córdoba han recibido generosas inversiones y aplican una tarifa para la visita y contemplación de sus fondos, porque son edificios para la oración pero también atractivos que trascienden nuestras fronteras, una naturaleza que si bien se aplaude en el marco religioso despierta recelos. En la reciente celebración en Sevilla de los 25 años de la declaración de la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Asenjo defendió el papel evangelizador frente a la faceta cultural y turística y reclamó que no se "ahogue ni desvirtúe la esencia religiosa" del templo, ya que de ser así la Catedral "se convertiría en un simple museo".
Límites y sensibilidades que separan el arte de la fe.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Un mes para la Fiesta de Jesús en Santa María de Úbeda
El próximo Domingo día 20 de Enero de 2013, se volverá a celebrar en la Iglesia de Santa María y por segundo año, tras la reapertura del templo la tradicional Novena y Fiesta Principal de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y para tal ocasión quiero publicar un articulo del humanista ubetense Juan Pasquau Guerrero,...
A mediados de enero, la «fiesta de
Jesús», polariza en Úbeda un estilo. A estas alturas –¿alturas?–, cuando
se quiere que pongamos todos nuestros relojes de acuerdo con la hora
desacralizante, la celebración de una fiesta religiosa es en Úbeda
«noticia». Cosa un poco rara, ¿eh? El hecho es que a la «fiesta de
Jesús» vienen ubetenses –«hermanos de Jesús»– que habitualmente tienen
su residencia fuera de la ciudad, incluso en puntos alejados de España. y
esto, ¿por qué? Estimo que se debe a que la celebración de la fiesta de
Jesús Nazareno marca el comienzo cada año de una etapa en la vida de la
ciudad. Estimo que es porque en esa fecha –precisamente en esa fecha–
la fuerza de gravedad de la Semana Santa empieza a hacerse sensible y
palpable en nuestro pueblo. Ya, a partir de ahora, las distintas
cofradías empiezan a organizar sus cultos, sus actividades. Una
«movilización», en fin, de Úbeda se inicia.
El domingo hacía un día
lluvioso, frío, desapacible. A las diez de la mañana, en Santa María de
los Reales Alcázares, había un «lleno». No señor; a mi no me repugna
aludir a los «llenos» en las iglesias ni lo estimo impropio. Lo
considero digno de resaltar en este tiempo de «capillitas» religiosas y
de templos vacíos; es decir, en esta época en que alguien preconiza
liturgias de circuito cerrado; liturgias distantes del gran culto
comunitario que da fuerza, intensidad y temperatura a las celebraciones
piadosas... Era lluviosa, digo, la mañana y, en la iglesia de Santa
María de Úbeda, una multitud se adensaba expectante. ¿Expectante ante el
espectáculo? No se trata de espectáculo. Era una comunión –diría yo que
de los que se fueron y de los que estamos, de los muertos y de los
vivos– en que la tradición, en el mejor sentido de la palabra, volvía a
actualizar su viva vigencia, su fértil sugestión sobre los ánimos tan
frecuentemente desamparados, hoy, del abrigo de indeclinables certezas,
de actitudes inequívocas.
En la fiesta de Jesús había
hombres y mujeres de todas las generaciones. ¿Quién cree que los jóvenes
no están o huyen de estas manifestaciones religiosas comunitarias que
hay quien moteja de desfasadas o antiguas cuando nada más son genuinas;
cuando lo que sucede es que, en ellas, no se mixtifican fervores ni
pretenden justificarse «snobismos», que pasan o intentan pasar por
aperturismos?
El padre Moneo, jesuita de la
mejor estirpe ignaciana, pronunció en la «fiesta de Jesús», en Santa
María de los Reales Alcázares de Úbeda, un espléndido sermón. Expuso a
los cofrades de Jesús Nazareno esa «interpretación cristiana del dolor»
–interpretación que Cristo plasma en la imagen con la cruz al hombro–
hoy tan poco recordada en una atmósfera social cuyo punto de saturación
de consumismo al servicio de la comunidad y del placer, empieza a
rebasarse. Pero sí; esto que acabo de escribir es una frase del sermón.
Así tiene que ser, porque sermón sin retórica, pero con esqueleto, sin
grandilocuencia, pero con lógica vertebración de ideas, sin recursos
lacrimógenos, pero pródigo en apelaciones a la verdad y al a razón, fue
el sermón del padre Moneo, quien, muy al día, fiel a las auténticas
doctrinas del Vaticano II, mostró la necesidad de restaurar en el alma
del creyente la pureza de una conducta que no puede perder de vista las
instancias a lo sobrenatural.
La «fiesta de Jesús» en la fría
mañana de enero vuelve a poner un calor en Úbeda. Desde ahora, el
calendario, de domingo en domingo, va a traer una confirmación a cada
una de nuestras cofradías de Semana Santa, con la fiesta anual, con
comunión eucarística de los cofrades, que respectivamente dedican a su
titular; desde ahora, digo, el calendario conduce a Úbeda a su eclosión
de fervores. No, no es sola y exclusivamente que la ciudad se prepare
para sus procesiones. Esto sería –todos estamos de acuerdo– bastante
poco. Porque la misión y empresa de las cofradías debe estar, y de hecho
está, más acá y más allá de las procesiones. Si bien, no puede decirse
que las cofradías cumplan a la perfección su misión, si cabe afirmar que
en muchas ciudades, como en Úbeda, son las cofradías los núcleos de
acción cristiana organizada con más radio de influencia y con mejores
posibilidades de eficacia.
Sería casi infantil propugnar
una acción cofradiera ceñida nada más que a la procesión. Ahora bien:
están convencidas las Cofradías de Semana Santa de que la procesión,
lejos de significar un espectáculo, es una manifestación que quiere
contagiar a la calle de unas inquietudes, de unos misterios, de unos
sentimientos que no son para celarse, para guardarse ni en el recinto
cerrado de cada conciencia ni en el ambiente de los templos. Porque la
calle –escenario tantas veces de lo trivial– debe impregnarse, al menos
una vez al año, del sentido de lo trascendente. Porque la calle, mil
veces escaparate de lo cotidiano y más de una vez vertedero de lo que
empieza moralmente a pudrirse, debe saber, también, de la Cruz de Cristo
y del Cristo de la Cruz. Ya que –decía el padre Moneo– ahora vivimos
tiempos en los que se quiere a Cristo sin la cruz y a cruces sin Cristo.
En las cofradías, por debajo del
recamado de sus apariencias festivales, hay acumulada una sapiencia y
una piedad de siglos. Las cofradías no pueden arriar su bandera,
medrosas a la última moda del viento. Las cofradías están seguras de sí
mismas. Dispuestas a ahondar cada vez más en interioridad cristiana y en
acción cristiana. Sumisas a cualquier sugerencia de la Jerarquía y del
Magisterio Eclesial; no renuncian sin embargo a su vigoroso estilo de
piedad, tan respetable por lo menos como esos otros estilo que nacen hoy
quizás con un pueril deseo que quiere adquirir en exclusiva todas las
patentes de autenticidad.
Juan Pasquau; Década de 1970;
viernes, 7 de diciembre de 2012
Santa María de Vbeda, debe abrir gratis un mínimo de días
La Junta advierte a los obispos que deben abrir gratis monumentos un mínimo de días
EFE, Sevilla | Actualizado 07.12.2012 - 14:05
El consejero andaluz de Cultura, Luciano Alonso, ha recordado este viernes al arzobispo de Sevilla, Juan
José Asenjo, con quien ha tratado sobre la conservación del patrimonio
histórico, que los monumentos propiedad de la Iglesia deben abrir un
mínimo de días gratuitamente, según marca la ley.
En conferencia de prensa tras la reunión, Alonso ha recordado que en Andalucía la Iglesia posee 387 inmuebles
de elevado valor histórico-artístico, de los que 162 están declarados
como Bien de Interés Cultural (BIC). Según la Ley de Patrimonio de
Andalucía, los BIC deben abrir gratuitamente un mínimo de cuatro días al mes, mientras que los inmuebles de interés patrimonial que no tienen la calificación de BIC deben hacerlo un mínimo de dos días al mes, también en fechas y horarios fijos.
El
consejero ha pedido al arzobispo que, en la próxima reunión de los
obispos andaluces del 20 de enero, haga valer esta norma, y ambos han
acordado reactivar y actualizar la comisión mixta entre la Junta y la Iglesia para el seguimiento de cuestiones patrimoniales culturales, que no se reúne desde hace años.
Alonso
ha explicado que esa comisión mixta debe ser "un espacio nuevo", ya que
se reunió por última vez antes de la aprobación de la Ley del Patrimonio de Andalucía, en 2007, y que esté funcionando antes del final de enero.
El consejero también ha llamado la atención del arzobispo sobre Santa María de los Reales Alcázares de Ubeda
(Jaén), en la que el cobro por la visita está siendo compartido por la
Iglesia y una empresa turística, si bien fue la Consejería de Cultura la
que restauró este monumento en solitario, con una inversión de seis
millones de euros.
Alonso ha señalado que entre los años 1997 y 2011, la Junta ha invertido un total de 93,8 millones de euros en
conservación y restauración de patrimonio histórico-artístico propiedad
de la Iglesia, cantidad en la que no se incluyen las distintas
inversiones efectuadas en el mismo patrimonio por el Gobierno central.
Sobre la rehabilitación del templo mudéjar sevillano de Santa Catalina,
el consejero ha señalado que su departamento ya ha invertido, en las
cubiertas del edificio, 812.000 euros y que ya está disponiendo de otros 91.000 más.
La oferta que Alonso ha efectuado al arzobispo es que el Ayuntamiento termine de igualar esa cantidad total efectuada por
la Junta de 0,9 millones de euros y que la Iglesia, como propietaria
del templo, efectúe otro tanto para que "se pongan al día en igualdad
las tres instituciones".
martes, 4 de diciembre de 2012
Repetimos Una y Otra vez, ¡Que reivindicamos esos 4 días al mes de entrada libre, o amplitud del horario o entrada simbólica, no cuesta nada...!
Repetimos Una y Otra vez, ¡Que reivindicamos esos 4 días al mes de entrada libre, o amplitud del horario o entrada simbólica, no cuesta nada...!
Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.
CAPÍTULO III. LEY DE PATRIMONIO HISTÓRICO DE ANDALUCÍA
14/2007
Régimen jurídico
Artículo 14. Obligaciones de las personas titulares.
1. Las personas propietarias, titulares de derechos o
simples poseedoras de bienes integrantes del Patr
imonio
Histórico Andaluz, se hallen o no catalogados, tienen el
deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos de
manera que se garantice la salvaguarda de sus valores. A
estos efectos, la Consejería competente en materia de patrimonio histórico
podrá asesorar sobre aquellas obras y actuaciones precisas para el cumplimiento
del deber
de conservación.
2. En el supuesto de bienes y actividades inscritas en el
Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz deberán, asimismo, permitir
su inspección por las personas y órganos competentes de la Administración de la
Junta de Andalucía, su estudio por las personas investigadoras acreditadas por
la misma, así como facilitar la información que pidan las Administraciones
Públicas competentes sobre el estado de los bienes y su utilización.
3. Cuando se trate de Bienes de Interés Cultural, además se
permitirá la visita pública gratuita, al menos cuatro
días al mes, en días y horas previamente señalados,
constando esta información de manera accesible y pública a los ciudadanos en
lugar adecuado del Bien de Interés Cultural. El cumplimiento de esta obligación
podrá ser dispensado total o parcialmente por la Consejería competente en
materia de patrimonio histórico cuando medie causa justificada. En el caso de
bienes muebles se podrá, igualmente, acordar como obligación sustitutoria el
depósito del bien en un lugar que reúna las adecuadas condiciones de seguridad
y exhibición durante un período máximo de cinco meses cada dos años o,
preferentemente, su préstamo temporal para exposiciones organizadas por la
Consejería competente en materia de patrimonio histórico.
4. Reglamentariamente se determinarán las condiciones en que
tales deberes deban ser cumplidos.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Templos: cultos y cultura
Templos: cultos y cultura
Los obispos del Sur delegan en el arzobispo
de Sevilla la tarea de buscar un acuerdo con la Junta por el cobro de
entrada a iglesias restauradas con dinero público
Juan Parejo | Actualizado 03.11.2012 - 07:29Condenados a entenderse. La polémica sobre el cobro de las visitas culturales a algunos templos restaurados con dinero público fue uno de los puntos tratados la pasada semana en Córdoba en la reunión conjunta de los obispos de Andalucía (Obispos del Sur), una cita que comprende las diócesis de Sevilla, Granada, Almería, Cádiz y Ceuta, Córdoba, Guadix, Huelva, Jaén, Asidonia-Jerez y Málaga. El intercambio de cartas entre Luciano Alonso, consejero de Cultura, y Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, tuvo su respuesta por parte de los prelados andaluces, quienes encomendaron al ordinario hispalense la tarea de entablar un diálogo tendente a encontrar una solución a la polémica.
La controversia comenzó después de que la Iglesia decidiera cobrar una entrada por la visita a la colegial de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, un templo que llevaba tres décadas cerrado y que pudo reabrir tras invertir la administración autonómica más de seis millones de euros en su rehabilitación. La gota que colmó el vaso de la Junta fue la noticia, publicada por este periódico, de que iban a comenzar unas visitas culturales a la colegial del Salvador a un precio de 12 euros. Alonso se apresuró a afirmar en el Parlamento que la Iglesia no podía cobrar una entrada o restringir el acceso a un templo restaurado con dinero público. Ese mismo día emplazó a al arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo a entablar un diálogo.
El Arzobispado de Sevilla salió al paso de esas declaraciones y aseguró que el cobro de estas visitas se justificaba por los gastos que genera: guías, limpieza, seguridad y para las propias tareas de conservación de los inmuebles. Asenjo, en cualquier caso, emplazó a la reunión de Córdoba para conocer la respuesta de la Iglesia. Y ésta fue que los obispos han dejado en manos del prelado sevillano la tarea de entablar un diálogo con la Junta. "Los obispos han encomendado al arzobispo de Sevilla que le exprese al consejero de Cultura la necesidad de reanudar los trabajos de la Comisión Mixta de Patrimonio Cultural". En las próximas semanas se tienen que sentar las bases de un acuerdo que satisfaga a todos. La Iglesia accede a negociar y la Junta pide que se cumplan con los principios de "legalidad, reciprocidad y generosidad" y que se abran los templos a los ciudadanos. Aunque los obispos recuerdan: "Es de todos conocido que los templos, cuya finalidad es el culto, se abren diariamente".
domingo, 11 de noviembre de 2012
QUEREMOS VER YA LAS PUERTAS DE NUESTRA SANTA MARÍA ABIERTAS PARA TODOS, ¿TANTO CUESTA PONER CUATRO DÍAS DE ENTRADA LIBRE?
¡La legalidad nos obliga a todos!
El pasado 25 de octubre los obispos de las 10 diócesis de Andalucía
reclamaban la convocatoria de la comisión mixta del patrimonio (Iglesia
Católica-Junta de Andalucía) para analizar la propuesta de la Consejería
de Cultura sobre gratuidad, calendario y horario de visitas de los
bienes culturales de la Iglesia. ¡Ya era hora!
Como ya va
siendo hora que la legislación sobre patrimonio histórico-artístico sea
cumplida por todos. Y cuando digo todos me refiero a particulares e
instituciones, entre las que se encuentra la Iglesia, titular del 80% de
los bienes de interés cultural de Andalucía.
Las
administraciones tienen la obligación de velar por este patrimonio, como
también la tienen de colaborar económicamente para su restauración y
puesta en valor. Eso nadie creo que lo discuta. Hablamos de un bien
colectivo.
Lo que no es de recibo es que, en muchos casos, se
inviertan fondos públicos en estas restauraciones y se privaticen, acto
seguido, los beneficios económicos que generan.
Hay que
recordar que la Junta de Andalucía lleva invertidos más de 48 millones
de euros desde el año 1999 en la conservación del patrimonio
eclesiástico, sin grandes contrapartidas en la mayoría de los casos. Ni
tan siquiera la del cumplimiento puntual de la legislación que a todos
nos obliga. Es cierto que una de las principales finalidades de los
templos ha sido y es el culto y que por éstos son abiertos al público.
Ese ha sido su origen y principal razón de ser, aunque no la única. Más
no es extraño encontrar en nuestras iglesias algún cartel que indica que
está prohibida la visita turística durante la celebración de la santa
misa, que apenas se extiende unos minutos con el horario de su apertura.
¿Pero qué sucede cuando éstos llevan cerrados 79 años como es el caso
de la iglesia de San Lorenzo de Úbeda?
En esta misma ciudad,
declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, La Consejería de
Cultura invirtió más de 1.400.000 euros en la muy dilatada
rehabilitación de la antigua colegiata de Santa María de los Reales
Alcázares, sin convenio, ni ninguna otra colaboración o aportación
económica por parte del Obispado de Jaén. Como tampoco de ninguna otra
administración. Pues bien, al cabo de un año de su inauguración, esta
misma institución ha puesto en manos de una empresa privada la
“explotación” turística del templo. Es decir, ha privatizado su entrada.
Hoy existe un fuerte movimiento vecinal para salvar la antigua
parroquia de San Lorenzo en esta misma ciudad. Este inmueble permanece
en el más absoluto estado de abandono y postración desde hace décadas,
por lo que ha sido incluido en la Lista roja del Patrimonio. A la
Iglesia corresponde, como titular, su conservación. Pero no lo hace.
Como tampoco accede a que la propiedad del mismo pase a manos del
Ayuntamiento que sí se encargaría de rehabilitar su fábrica para fines
vecinales y culturales. Hace dos años el anterior equipo de gobierno
ofrecía la permuta de unos terrenos, valorados en 600.000 euros, por el
arruinado inmueble para así poder intervenir en el mismo. Al obispado le
pareció poca la valoración y el acuerdo nunca se llegó a subscribir. Y
sigue, hasta la fecha, sin invertir un solo euro en su restauración.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta que el venerable inmueble sea una pura ruina?
Esta situación, como otras, es intolerable en una sociedad de derecho.
Pero siempre queda el diálogo y la comisión mixta del Patrimonio puede y
debe ser un lugar de encuentro apropiado para poner remedio razonable a
situaciones como la que acabo de referir y otras muchas. De ello solo
saldría beneficiado nuestro patrimonio histórico-artístico y el conjunto
de la sociedad andaluza que es su legítima heredera.
No sería
justo reconocer que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha sabido
salvaguardar su inmenso patrimonio para legarlo a las actuales
generaciones. Como tampoco sería justo dejar de reconocer que este
mantenimiento precisa de recursos económicos foráneos. Todo es
compatible si se hace de un modo sensato y generoso. Todo es negociable,
menos el cumplimiento de la ley.
Arsenio Moreno Mendoza.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Santa María de Úbeda; La Junta se planta ante la Iglesia.
La Junta se planta ante la Iglesia
Cultura recuerda a los azorbispos de Sevilla y Granada que el patrimonio restaurado con dinero público debe abrirse al disfrute de los ciudadanos
La Junta andaluza ha gastado en los últimos diez años 48 millones de euros en conservar y restaurar el patrimonio de la Iglesia católica. Sin embargo, arrecian las quejas de ciudadanos que se acercan a conocer obras de arte y monumentos y se encuentran con que no pueden acceder o les cobran por la visita. El consejero de Cultura, Luciano Alonso, se ha plantado ante la sucesión de casos que surgen por todos los rincones de la comunidad y ha enviado sendas cartas a los arzobispos de Sevilla y Granada, Juan José Asenjo y Francisco Javier Martínez, para recordarles que los bienes culturales costeados con dinero público son de todos los andaluces y que, por tanto, tienen derecho a su disfrute.
En las misivas, remitidas el miércoles, Alonso pide una reunión a los responsables eclesiásticos para revisar los convenios y delimitar el uso de los inmuebles y obras propiedad de la Iglesia. Su intención es “abrir un espacio de diálogo” con todas las Archidiócesis “para establecer prioridades de futuro” y restablecer el equilibrio y “proporción entre la investigación, protección y divulgación [a cargo de la Administración] y el posterior disfrute de los ciudadanos”.
El consejero dio a conocer estas cartas tras su comparecencia este miércoles en la comisión parlamentaria de Cultura y Deporte, donde el diputado de IU José Serrano había preguntado por la polémica surgida en torno a la iglesia Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, restaurada al 100% por la Junta (con una inversión superior a los seis millones de euros), por cuya contemplación hay que pagar cuatro euros. Los responsables del templo han concertado su explotación turística con una empresa privada que gestiona otros centros, como los monasterios de El Escorial y el Valle de los Caídos, el Palacio Real de Madrid o las catedrales de Córdoba, Cuenca, Granada, Málaga, Santiago de Compostela, Sevilla y Toledo.
Alerta en Santa Catalina
La iglesia de Santa Catalina de Sevilla, un monumento gótico-mudéjar, está ahora en el ojo del huracán de la polémica de las restauraciones. El Arzobispado es el titular del templo —y como tal, según la ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, tiene la obligación de conservarlo—, pero sostiene que no dispone de recursos, aunque, según dijo el obispo, Juan José Asenjo, está dispuesto a aportar un millón de euros. Asenjo ha pedido a la Administración que ponga el dinero necesario. La Junta señala que, según sus informes, el edificio no está en la situación límite que denuncia una plataforma ciudadana, y que, en cualquier caso, quiere conocer de antemano las condiciones del posible convenio, en el que participará también el Ayuntamiento con otro millón de euros, según ha anunciado el alcalde, Juan Ignacio Zoido. Fuentes de la Consejería de Cultura subrayaron que es preciso garantizar su disfrute público posterior, después de que los rectores de la iglesia del Salvador, restaurada con dinero público, hayan anunciado que se propone concertar con una empresa privada la explotación turística del templo. De momento, han dicho que cobrarán 12 euros por visitar la cripta.
Según informó en mayo pasado el arcipreste de Úbeda, Juan Ignacio Damas, el reparto del importe de las entradas se hace al 50% entre la iglesia y la empresa. La Junta no recibe nada, pese a su cuantiosa aportación. El diputado izquierdista destacó el malestar que ha ocasionado entre los ubetenses que, después de que la iglesia permaneciera cerrada 28 años por su estado de ruina y abandono, el acceso sea ahora restringido, con horarios muy limitados para el culto, mientras los gestores del templo hacen negocio.
En la comisión parlamentaria, Alonso dijo que su departamento tiene el convencimiento de que el patrimonio histórico de Andalucía debe conservarse y expresó la “voluntad y firme compromiso” de la Administración autonómica con este fin, ya que “forma parte de nuestra historia y será el legado de nuestros hijos”. Si bien, añadió: “Este Gobierno ha ayudado a mantenerlos [los monumentos], pero señorías, después de conservarlos hay que permitir a la ciudadanía que lo conozca y disfrute y darle facilidades para ello, porque si no es así, el apoyo público pierde, desde luego, todo sentido”. El titular de Cultura fue más allá y —tras aseverar que “sencillamente se ha quebrado el equilibrio”— deslizó que en el caso de que la Iglesia se resista a cambiar de actitud, la Junta reconsiderará en adelante sus inversiones: “Si no se pueden visitar y conocer muchos de estos bienes, necesariamente tenemos que replantear previamente las condiciones antes de la restauración de este patrimonio”.
En la carta a los arzobispos de Sevilla y Granada, Luciano Alonso usa un tono más suave y propone actualizar la comisión mixta y cambiar “antiguos convenios”, al tiempo que ruega una respuesta positiva a su solicitud de negociar la “instauración de líneas de trabajo conjuntas”.
Según datos de la consejería, desde 1993, la Junta ha restaurado 250 bienes artísticos de la Iglesia, con una inversión de 48 millones de euros. El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico ha intervenido en 73 bienes de hermandades y cofradías; 162 bienes diocesanos, entre los que destacan el programa de Velázquez y Sevilla, el arreglo de la iglesia de El Salvador de Sevilla, o El Giraldillo; ha establecido convenios especiales para el retablo de la Capilla Real de Granada, Santa María de las Cuevas de Cádiz y el Santo Cristo de Málaga, así como numerosos estudios y diagnósticos.
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