jueves, 3 de septiembre de 2026

La Escultura Desaparecida de Santo Domingo de Silos en Úbeda: Memoria de un Patrimonio Perdido

 



Memoria de un patrimonio perdido: La escultura de Santo Domingo de Silos. Este grabado muestra la efigie del abad benedictino tal como se encontraba en Úbeda, antes de su traslado en 1888 a la iglesia de Santa María por el Prior Monteagudo y su posterior destrucción en 1936. La pieza presentaba los atributos iconográficos propios, incluyendo el báculo y el libro, enmarcada en una hornacina con concha. Es un testimonio visual de una obra de arte irreemplazable para el patrimonio local.



Autor: Juan Ángel López Barrionuevo


1. Introducción y Planteamiento Histórico


El patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Úbeda se caracteriza por una compleja red de traslados, reutilizaciones y lamentables pérdidas patrimoniales acaecidas a lo largo de las centurias decimonovena y vigésima. Entre los episodios menos estudiados con rigor pormenorizado destaca el influjo del Prior Monteagudo sobre el tejido monumental ubetense, un periodo en el que se sucedieron intervenciones de carácter historicista, traslados de elementos muebles e inmuebles, y reconfiguraciones espaciales en templos emblemáticos como la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares y la antigua iglesia de San Lorenzo.


El presente artículo aborda la hipótesis en torno a la desaparecida escultura de Santo Domingo de Silos —originalmente vinculada a la iglesia de Santo Domingo de Silos de Úbeda— y propone su análisis integrado junto al trasplante de elementos arquitectónicos y ornamentales acometido por el Prior Monteagudo en el patrimonio ubetense.



2. El Contexto de las Intervenciones y la Figura del Prior Monteagudo: Traslados de Portadas y Rejas




Comparativa fotográfica de los elementos patrimoniales trasladados por orden del Prior Monteagudo: la reja de madera gótico-mudéjar de Santo Domingo de Silos (fotografía de 2001, lamentablemente desaparecida en 2002) y la portada plateresca adaptada como acceso a la Casa Rectoral (fotografiada en 1998 durante la restauración de Santa María). Esta política de intervención material actuó como un receptáculo de salvaguarda, aunque alteró irreversiblemente el contexto original de los templos ubetenses en riesgo de desaparición.



En este escenario de decadencia emerge la figura omnipresente de Don Alejandro María Monteagudo Garro. El "Prior Monteagudo", natural de Cuenca, no solo fue un líder eclesiástico; fue un actor político y cultural de primer orden en la Úbeda de la segunda mitad del siglo XIX.


Durante la centuria decimonovena, la gestión eclesiástica local acometió diversas obras de ornato, salvaguarda y consolidación. En este contexto, la figura del Prior Monteagudo dejó una profunda impronta, documentándose acciones de gran envergadura como el traslado de la pila bautismal de San Lorenzo a Santa María en 1888, o la integración de portadas y elementos arquitectónicos procedentes de templos desamortizados o en decadencia.


Bajo esta misma directriz de intervención material, el Prior Monteagudo promovió el traslado a la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, procedentes de la suprimida o abandonada iglesia de Santo Domingo de Silos, de elementos tan notables como una portada histórica (que pasó a servir de acceso a la Casa Rectoral), una reja de madera (lamentablemente desaparecida en el año 2002) y la propia escultura de Santo Domingo de Silos. Estas actuaciones demuestran que el templo mayor de Santa María funcionó como un receptáculo de salvaguarda para el patrimonio mueble e inmueble de templos colindantes en riesgo de desaparición.


No obstante, su controvertida gestión sigue despertando pasiones encontradas entre los historiadores, evidenciando una profunda fractura en la valoración de sus métodos. Monteagudo fue el artífice del traslado de elementos fundamentales tanto de las iglesias de San Pedro, Santo Domingo y de San Lorenzo a otros emplazamientos, alterando de forma irreversible su contexto original. Fue él quien decidió que las esculturas tanto de Santo Domingo de Silos junto a la de San Lorenzo de la fachada debían ocupar un lugar en la parte superior de la espadaña izquierda de Santa María. Para algunos, su acción constituyó un flagrante acto de "vandalismo ilustrado" que desmembró un conjunto histórico único bajo pretextos discutibles; para otros, supuestamente representó la única forma de evitar que esas piezas terminarán convertidas en escombros o vendidas al mejor postor en un siglo de acentuados expolios.




Memoria de un patrimonio perdido: la escultura de Santo Domingo de Silos en Úbeda. Su traslado a la espadaña de la portada norte de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares fue promovido por el Prior Monteagudo en el siglo XIX como medida de salvaguarda ante el abandono de su templo original. A diferencia de la imagen de San Lorenzo que aún se conserva en las espadañas, esta pieza de indumentaria abacial y pontifical quedó destruida de forma irreparable en 1936 al inicio de la Guerra Civil Española, dejando un vacío historiográfico profundo en torno a las controvertidas intervenciones del prior.

3. La Portada Norte, la Escultura de Santo Domingo y su Influencia en el Siglo XVII



Portada norte de la iglesia de Santo Domingo de Silos (Úbeda), obra de los maestros canteros Francisco de Herrera y Juan de Godoy fechada entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Su traza formal y su cuerpo ático con hornacina central sirvieron de modelo tipológico para la arquitectura religiosa local de la época clasicista y barroca temprana. Fue desde esta portada de donde se desprendió la escultura de Santo Domingo de Silos para ser colocada en 1888, por orden del Prior Monteagudo, como remate ornamental en una de las espadañas de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, replicando la práctica de reubicación monumental llevada a cabo con la efigie de San Lorenzo.



Aunque los vacíos documentales impiden certificar con actas notariales exactas cada movimiento de piezas escultóricas menores durante las obras de las espadañas de Santa María de los Reales Alcázares, el análisis comparativo de las prácticas de la época revela una tendencia constante: la reubicación de efigies devocionales en hornacinas exteriores y cuerpos de campanas. De un modo análogo a como se procedió con la escultura de la vecina iglesia de San Lorenzo —cuya efigie presidía su fachada histórica—, la estatuaria cumplía un papel monumental preeminente.



Litografía de levantamiento arquitectónico de la Portada Norte de la iglesia de Santo Domingo en Úbeda, obra de los maestros canteros Francisco de Herrera y Juan de Godoy labrada entre finales del siglo XVI y la primera década del siglo XVII. La lámina detalla los elementos compositivos descritos en los estudios históricos: el remate superior con el Niño Jesús y la Cruz de la Pasión, la hornacina central con la escultura de Santo Domingo de Silos (intercesor con báculo y libro), la venera como símbolo de purificación y tránsito espiritual, y el arco de medio punto flanqueado por columnas jónicas. Su traza sirvió de modelo tipológico e inspiración directa para otras portadas erigidas en Úbeda durante el siglo XVII.



Los relatos en torno a la portada norte sitúan precisamente en uno de sus paramentos u hornacinas la desaparecida escultura de Santo Domingo de Silos, la cual fue colocada en 1888 bajo orden del promotor Prior Monteagudo como remate ornamental de una de las espadañas de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, al igual que ocurrió con la imagen de San Lorenzo (conservándose esta última en la actualidad en las citadas espadañas). Dicha portada norte no solo albergó la efigie, sino que su traza y solución constructiva sirvieron de inspiración directa y modelo tipológico a otras portadas erigidas en Úbeda a lo largo del siglo XVII, convirtiéndose en un referente de la arquitectura religiosa local de la época clasicista y barroca temprana.



4. Tipología, Iconografía y la Trágica Destrucción en 1936




Recreación de la escultura perdida de Santo Domingo de Silos. La efigie original, destruida de forma irreparable en 1936 al inicio de la Guerra Civil Española a diferencia de la conservada de San Lorenzo, presentaba los atributos iconográficos del santo abad benedictino: hábito monástico, indumentaria abacial y pontifical, báculo, libro y una disposición hierática o de bendición. La pieza se emplazaba en una hornacina ornamentada con una venera o concha de fondo, concebida como un receptáculo de purificación y tránsito espiritual hacia lo divino.




La escultura de Santo Domingo de Silos, emplazada en el conjunto arquitectónico vinculado a su paso histórico por los templos ubetenses, representaba los atributos iconográficos propios del santo abad benedictino:


  • Indumentaria pontifical y abacial: Hábito monástico complementado con atributos episcopales o abaciales, característicos de la plástica devocional andaluza.


  • Elementos iconográficos: Disposición hierática o de bendición, perfectamente integrada en el programa de las hornacinas exteriores de las portadas monumentales, destacando además atributos clave como el báculo y el libro.


  • Simbolismo de la hornacina: La imagen se encontraba enmarcada por una venera o concha de fondo que establece una profunda analogía universal con el loto o los mandalas del arte oriental, funcionando como un receptáculo de purificación y tránsito espiritual hacia lo divino.


  • Trágico final: A diferencia de la escultura de la vecina iglesia de San Lorenzo (que todavía se conserva), la pieza experimentó el colapso de su conservación cuando el conjunto sufrió graves daños en el año 1936, al inicio de la Guerra Civil Española, quedando la escultura destruida de forma irreparable y sumiendo su rastro material en el silencio historiográfico.


5. Conclusiones


Las intervenciones ejecutadas por Don Alejandro María Monteagudo en el tejido monumental de Úbeda durante la segunda mitad del siglo XIX responden a un modelo de gestión patrimonial de carácter paliativo, condicionado por la inestabilidad derivada de los procesos desamortizadores. El trasvase exógeno de elementos muebles e inmuebles —ejemplificado en los traslados de la portada de la Casa Rectoral, la reja de Santo Domingo de Silos y los relieves escultóricos hacia las espadañas de Santa María— evidencia una disrupción tipológica e historiográfica que alteró de forma irreversible la sintaxis original de los templos de procedencia. Si bien esta praxis descontextualizadora fracturó la unidad morfológica de fábricas como las de San Lorenzo y Santo Domingo de Silos, operó simultáneamente como un mecanismo de mitigación del expolio ante la obsolescencia material de los edificios.


En consecuencia, la desaparición subsiguiente de los bienes muebles —cristalizada en la pérdida definitiva de la reja en 2002 y la destrucción de la efigie de Santo Domingo de Silos en 1936— subraya la vulnerabilidad intrínseca de los agregados patrimoniales descontextualizados. Metodológicamente, el estudio tipológico de la portada norte y su influjo en el clasicismo del siglo XVII, unido a la lectura iconográfica de la estatuaria bajo parámetros de salvaguarda eclesial, exige un abordaje analítico riguroso. Este enfoque debe distanciarse de valoraciones dicotómicas basadas en el "vandalismo" o la "salvación", priorizando la catalogación documental sistemática y la restitución virtual del patrimonio ubetense como herramientas científicas indispensables para la comprensión crítica de su evolución histórica.



Bibliografía y Fuentes Documentales

1. Fuentes Digitales y Divulgación Histórica Especializada

2. Estudios sobre Arquitectura Religiosa, Urbanismo y Desamortizaciones en Úbeda

  • Quesada Quesada, Tomás. Las iglesias parroquiales de Úbeda durante el siglo XIX. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (BIEG), ISSN 0561-3590, Nº. 140, 1990, págs. 185-212. (Obra fundamental que documenta los traslados litúrgicos y arquitectónicos, como el de la pila bautismal de San Lorenzo a Santa María en 1888 bajo los auspicios del prior Monteagudo).

  • Cazabán Laguna, Alfredo. Crónicas históricas y estudios sobre monumentos de Úbeda. Publicaciones del Cronista Oficial de la Ciudad de Úbeda (reediciones compilatorias). Aporta luz sobre la salvaguarda de bienes muebles y los traslados de portadas y elementos ornamentales procedentes de templos colindantes en riesgo de desaparición.

3. Estudios de Arquitectura Clasicista, Barroca y Modelos Tipológicos (Portada Norte)

  • Almansa Moreno, José Manuel. El Renacimiento en Úbeda y Baeza: Arquitectura y Ornamentación. Diputación Provincial de Jaén, 2005. (Analiza las trazas de tipo monumental, la impronta de las portadas históricas y su influencia como modelo tipológico en la arquitectura religiosa ubetense del siglo XVII).

  • Navas Chavarría, Miguel Ángel. Arquitectura religiosa y clasicismo en la provincia de Jaén durante el Seiscientos. Ediciones IEA, 2012. (Estudio sobre las soluciones constructivas de las portadas religiosas y su repercusión en el entorno de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares).


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