miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cristo de los Toreros. Curiosidades.

Imagen gentileza de Almansa Moreno del Cristo de los Toreros. Se trata de un busto de Ecce Homo en muy mal estado de conservación. Con una pérdida casi total de la policromía, la nariz rota y un fuerte ataque de carcoma. Se encuentra en la primera capilla de la epístola de la parroquia de San Pedro en donde se encuentran imágenes secundarias que pertenecieron a la colegiata como un San Ramón, una Santa Rita y un San Isidoro.


Se trata de un busto de Ecce Homo es muy mal estado de conservación. Con una pérdida casi total de la policromía, la nariz rota. Se encuentra en la primera capilla de la epístola de la iglesia de San Pedro en donde se encuentran imágenes secundarias que pertenecieron a la colegiata de Santa María, como un San Ramón, una Santa Rita y un San Isidoro.



Recibió culto en la capilla de Santa María que existe entre ambas puertas de acceso. La última capilla que permaneció abierta al culto aproximadamente hasta los años noventa, pues una vez cerrada la colegiata esta capilla nunca fue tocada y a ella se podían llevar velas. Así yo la conocí en esta fecha. Era muy pobre, constaba de dos bancos laterales, unos velarios y el Cristo en el centro. Era muy común las flores en la misma.



La última santera fue Adoración, suegra del hermano del Padre Dominico Lorenzo Jiménez Patón, desgraciadamente muerta en accidente de tráfico en los años 80.
No se conoce autor de la imagen, si bien sobrevivió a la guerra y debe de pertenecer a un escultor provinciano del siglo XVII. Desde que permanece en San Pedro a sufrido diversos deterioros como es la pérdida de sus potencias de hojalata (tan solo queda la superior) y una corona de espinas del mismo material que posiblemente debieron de datar del siglo XVIII.




El Cristo de los Toreros es de terracota. Si bien presenta una serie de orificios producidos por hongos.


Presento en primicia toda la historia del Cristo en Santa María, pues acabo de hablar personalmente con la última camarera del mismo, Araceli Raez Cuenca que reside en Andújar.




Todo empieza cuando hace aproximadamente cuarenta años Adoración Cuenca Lahoz entra en la capilla del Cristo que por entonces era un trastero de la colegiata y en un rincón bajo unos viejos paños encontró al citado Cristo. Se lo llevó a su casa y lo limpió con clara de huevo.




Devolviendolo a la Iglesia con intención de hacerle una capilla a su costa. Limpió el trastero y puso el Cristo en el centro. A su sorpresa al día siguiente se encontró que habían hechado monedas dentro de la capilla, por tanto pensó en restaurarla en base a donativos.



Su marido Alfonso Raez (carpintero) restauró unos reclinatorios abandonados y ella hizo los pañitos de la capilla, mientras que encargó un arco a un albañi piadoso al cual se le pagó con donativos. Su hijo Ramón reconocido pintor en Úbeda restauró la reja (reja procedente del antiguo coro de la iglesia) y las vecinas donaron macetas para la capilla.



Los donativos se consiguieron mediante tres formas, la elaboración de estampas y llaveros (me han prometido una estampa) Sebastián Jiménez Patón (hermano del ilustre Padre Don Lorenzo Jiménez Patón, una de las grandes eminencias de Úbeda por sus cuatro tesis doctorales) compraba en la cerería Bellido de Andújar las velas a menor precio que eran sobre todo vendidas e día del Cristo de Medinaceli, pues se convirtió en costumbre tras rezar los credos impares al Cristo, comprar a la salida las velas y ponérselas al Cristo de lo Toreros.



Como indiqué, Adoración tenía las llaves de Santa María y por estas circunstancias la capilla permaneció abierta hasta la muerte de la misma a mediados de los 80 (tres o cuatro años más al cierre de Santa María, 1983) Fallecida Adoración la capilla entró en un estado de abandono hasta su desmantelamiento.



Sobre la información del Cristo en San Juan de Dios, relego a lo que escribió Torres Navarrete en su Historia de Úbeda.




Fuente: Pablo Jesús Lorite Cruz.