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Diseño Baldo Padilla Fotógrafo |
Santa María de los Reales Alcázares; Blog Un símbolo de identidad Punto de encuentro: Es el lugar donde convergen todas las clases sociales y familias de Úbeda. Vínculo con el ausente: Para los ubetenses que viven fuera, la imagen de Santa María representa el regreso a sus raíces. Patrimonio vivo y cultural: No es solo un monumento de piedra, sino un espacio lleno de recuerdos personales (bautizos, bodas, procesiones, actos culturales, visitas turísticas)
viernes, 3 de agosto de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
Exposición de forja ubetense en la iglesia de Santa María
Exposición de forja ubetense en la iglesia de Santa María
Banco con forma de lagarto y dragón. ROMÁN
En el templo, tanto en el claustro como en el patio trasero, y gracias a un acuerdo con el Arciprestazgo de Úbeda, pueden contemplarse obras del taller Forja Santa María 'Tiznajo'. Son piezas poco habituales del oficio pues, aunque su soporte es el hierro, predominan las esculturas y relieves, en gran medida de temática religiosa dado el entorno expositivo. Así, aparecen San Juan de la Cruz, la madre Teresa de Calcuta, algún Cristo o la Virgen de la Soledad que, con el juego de luces, reflejan sombras en la pared dando mayor realce y profundidad a cada obra.
San Juan de la Cruz, obra de 'Tiznajo'. ROMÁN
La iniciativa
La idea de la Asociación de Artesanos es ampliar en lo sucesivo tanto los talleres como los lugares de exposición, entre los que se barajan el Hospital de Santiago, el Palacio Vázquez de Molina, el Parador de Turismo o la Sacra Capilla de El Salvador.
Así, se realizará un calendario de muestras para que, de forma cíclica y durante todo el año, todos los talleres expongan en todos los espacios, y las piezas, normalmente de gran formato, puedan ser contempladas por los visitantes, fomentando así la artesanía local.
jueves, 5 de julio de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
MEZQUITAS CONVERTIDAS EN IGLESIAS. EL MUEZZÍN Y LAS CAMPANAS
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| Una de las campanas de los campanarios de Santa María. Foto Diego Godoy. |
La insensibilidad –por usar de un eufemismo piadoso– de unos hombres, acabó, en 1936, con las campanas de Úbeda. Era un inefable concierto polifónico el de las campanas de Santa María de los Reales Alcázares, a las que hacía contrapunto la bronca solemnidad de las del Salvador, en los días de fiesta grande. Y en el centro de la ciudad, en la Plaza de Toledo, las de la Trinidad, jubilosas, alboratadoras, cantarinas, conmovían el sosiego apático de estos nuestros “hombres de la Plaza” que, de sol a sol, meros espectadores del tiempo que pasa, consumían sus horas de paro resignado.
Las campanas de ahora, instaladas después de la guerra para sustituir a las antiguas, carecen aún de personalidad evocadora. De “las de antes”, sólo queda, probablemente, una que perteneció a la iglesia de Santo Domingo de Silos y que actualmente “oficia” en una de las espadañas de Santa María.
Con las campanas, ¡ay!, desaparecieron, o fueron destruidos en ominosa profanación, incalculables tesoros de toda índole, de los templos.(De BIOGRAFÍA DE ÚBEDA)
miércoles, 6 de junio de 2012
“Caballeros Veinticuatro” NUESTRA POSTURA ANTE EL PAGO DE UNA ENTRADA A LA IGLESIA DE SANTA MARÍA
Durante este último mes de mayo han sido muchas las personas que han requerido nuestra opinión al respecto de cobrar la entrada para acceder a la iglesia de Santa María. Y solicitaban nuestra opinión porque tenían interés en saber cuál era la posición de uno de los pocos colectivos que en los últimos años se ha manifestando anualmente para la reapertura de esta iglesia tan señera y querida en Úbeda. Desconocemos los entresijos que han llevado a adoptar esta decisión por parte del obispado que, en definitiva, ha sido quien a dictaminado cómo se ha de gestionar Santa María de los Reales Alcázares de ahora en adelante. Tenemos la versión oficial que dio mediante un comunicado de prensa el arcipreste de Úbeda don José Ignacio Damas. Con ello y con nuestro criterio personal e independiente, vamos a manifestarnos. En primer lugar queremos dejar claro que nuestro colectivo es plural y de opiniones diversas, por lo que siempre no debe haber unanimidad en nuestros criterios. Dicho esto, los Caballeros Veinticuatro (en su mayoría) estamos en total acuerdo a que se pague una entrada para poder acceder a este templo. Estamos acostumbrados a ello cada vez que salimos de nuestra tierra y tenemos que pagar “religiosamente” cada vez que queremos entrar a un museo, catedral, basílica, etc,… Sin embargo, tenemos que hacer algunos matices al respecto; aunque no queremos enderezar la plana a nadie y “doctores tiene la Iglesia”. Lo justo, para los que conformamos este colectivo y para una mayoría de los ubetenses, hubiese sido: - Que la gestión se podría haber llevado a cabo íntegramente desde aquí o por empresas locales. - Los empleados serían al cien por cien de Úbeda y no de otras poblaciones limítrofes. - Poner una entrada razonable para el turista que se interese por su visita. Pensamos que 4 euros –de momento- son excesivos y mucho más para el ubetense. - Se iría subiendo el precio de la entrada progresivamente, para que no fuese tan impactante. - Se incrementará su precio según se vaya enriqueciendo la oferta de la visita; cuando se ponga en valor el museo que está en mente, por ejemplo. - Los ubetenses, después de haber esperado 28 años para la reapertura, se merecen la entrada gratuita, mostrando su DNI. - Por otro lado pensamos que los ubetenses se hubiesen acostumbrado muy pronto si en vez de tener que pagar 4 € hubiese sido 1 € simbólico. Estamos de acuerdo en que el edifico pertenece a la Iglesia, pero de igual modo reprochamos a los responsables de la misma que no alcen su voz cuando se hacen desmanes en ella y nos referimos a la polémica restauración y a los vestigios históricos que han desaparecido “de momento” (escudos, lápidas…). Los miles de millones que en ella se han intervenido, han salido de todos, por ello debería escucharse la voz de los que se manifiestan estar en desacuerdo con los modos y las formas que se han tenido de proceder. Por todo lo manifestado, la mayoría de los “Caballeros Veinticuatro” dicen sí al pago de una entrada a Santa María, porque reconocemos que la Iglesia necesita autoabastecerse de ingresos para hacer frente a muchas necesidades, pero como hemos expuesto, con ciertas premisas. Y que sepamos que la realidad es esta, por lo que tenemos que irnos acostumbrado a pagar si queremos que las iglesias sirvan –también- de otro reclamo turístico para nuestra ciudad.
Publicado por El Mercader en 15:08
lunes, 14 de mayo de 2012
Santa María, con la vista puesta en su transformación en basílica
Santa María, con la vista puesta en su transformación en basílica
MIÉRCOLES, 09 DE MAYO DE 2012 11:46 DIARIO JAEN PROVINCIA -ÚBEDA
Templo de Santa María de los Reales Alcázares. Foto: Pilar Villar
Laura Martínez Espejo/Úbeda
La iglesia de Santa María abrió las puertas hace un año, tras su larga restauración. La rectoría está satisfecha por estos doce meses de gestión del templo y defiende el cobro de la tarifa turística para acceder a este monumento ubetense, uno de los principales de la ciudad.
La iglesia de Santa María abrió las puertas hace un año, tras su larga restauración. La rectoría está satisfecha por estos doce meses de gestión del templo y defiende el cobro de la tarifa turística para acceder a este monumento ubetense, uno de los principales de la ciudad.
“365 días desde su reapertura y Santa María no es la misma”. Así lo cree el rector del templo, Juan Ignacio Damas, quien no ocultó que este templo se ve en la necesidad de “reinventarse”. A lo largo del último año, las distintas cofradías establecieron o recuperaron su sede canónica. Hubo jornadas importantes, como la Semana Santa, el Corpus o la novena de la patrona, la Virgen de Guadalupe. Con respecto al proyecto de nombrar a Santa María de los Reales Alcázares como basílica, el rector dejó claro que el proceso avanza, aunque lentamente. También se trabaja en la gestión del coro, además de un museo en la sala capitular. En la iglesia se organizan un sinfín de actividades en las que, según el responsable del templo, “todos los cristianos de Úbeda” tienen su espacio. “Es un templo importante, por su valor afectivo para los ubetenses”, aclaró.
EL NUEVO ESTATUS DE SANTA MARÍA
Fuente: Cruz de Guia Úbeda.
No cesan las polémicas en torno al templo de Santa María de los Reales Alcázares. Si en años anteriores éstas se centraban en la manera un tanto peculiar de abordar su “restauración”, ahora surge otra que está relacionada con la explotación turística del templo.
Desde principios del mes de mayo, se han cedido esos derechos de explotación a una empresa privada, con gran experiencia en el sector, que cobra cuatro euros por visitar un templo al que los ubetenses siempre habían tenido acceso libre (hay también otras tarifas). Si bien es cierto que se trata de la iglesia ubetense que, con diferencia, pasa más horas abierta, que Úbeda no es la misma que hace treinta años, cuando el templo se cerró al culto, y que su mantenimiento resulta costosísimo, no es menos cierto que ha surgido un sonoro movimientos de contestación formado, parece ser, por gentes temerosas de no poder ir a rezar al Santísimo o ante las imágenes de los distintos titulares de las cofradías que allí tienen residencia, más que con ciertas limitaciones.
Desde el principio el asunto no se explicó con profusión y el arcipreste de la ciudad, rector del templo, debió convocar a los medios a una extensa rueda de prensa en la que todo quedó explicado con la mayor nitidez: la apertura de Santa María conlleva unos enormes gastos, fijos y mensuales, que la Iglesia local debe sufragar. La entrada al templo será de pago para los turistas, pero no para los ubetenses que quieran acudir allí a rezar. Cruz de Guía ha tenido la oportunidad de comprobar que, fuera del horario de cultos, se puede acceder al interior del templo de forma gratuita, sin necesidad de certificar que se es ubetense, sino simplemente argumentando que uno va a rezar. La experiencia de otros fieles no ha ido en el mismo sentido.
Unas veces por desconocimiento, otras por mala fe y en otras ocasiones porque la empresa adjudicataria no aplica siempre un criterio uniforme y homogéneo a la hora de facilitar el paso libre a los fieles, tras esa rueda de prensa, en la que el asunto quedó meridianamente aclarado, sigue habiendo personas e instituciones que ponen en tela de juicio la medida. Muchas de estas personas e instituciones, curiosamente, jamás se han interesado por los temas relacionados con la Iglesia Católica, pero siempre han aprovechado para “dar leña al mono” cuando el río está revuelto y han intentado revolverlo más echando mano a asuntos tan lejanos y tan ajenos a este tema como son la exención del I.B.I. o la aportación voluntaria a la Iglesia Católica en el I.R.P.F. dejando de lado, con cierta subjetividad y con evidente mala intención, la labor social realizada, también en estos tiempos de ruina económica. En fin… ya sabemos lo que suele ocurrir cuando el río se revuelve: siempre suele haber pescadores que aspiran a obtener alguna ganancia.
Con el fin de seguir intentando apagar estos y otros fuegos que puedan surgir, la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares se ha hecho un hueco en Internet y con espacio propio y bajo el nombre de dominio de santamariadeubeda.es ha abierto una web donde se explica a quienes quieran estar informados todo lo relacionado con las visitas, la celebración de las bodas, los cultos y la historia de la iglesia ubetense que más pasiones y devociones suscita. La web tiene un diseño sencillo y una información eficaz, que habrá que ir actualizando prácticamente día a día. Ahí residirá el secreto de su éxito o de su fracaso.
Ojalá que esta página se convierta en un instrumento más para calmar los ánimos, para aclarar el asunto y para que las cosas vuelvan a su cauce, tras algunos errores cometidos al inicio, los cuales seguramente son propios de una medida novedosa pero necesaria
domingo, 13 de mayo de 2012
Sigue a buen ritmo la campaña de recogida de firmas

Sigue a buen ritmo la campaña de recogida de firmas
Mientras tanto, a pie de calle sigue desarrollándose una campaña de recogida de firmas contra el cobro de la entrada que está siendo ampliamente respaldada. Los promotores de la idea, reunidos en un grupo de Facebook que ya ronda los 2.000 miembros (aunque no todos comparten opinión) plantean que no es justo que los ubetenses tengan que pagar. Entre las posibles soluciones por las que más apuestan destaca la que supondría dejar entrar gratis a todo el que enseñe el DNI y demuestre ser vecino de Úbeda, algo que se hace en muchos monumentos y templos de otras ciudades.
El arcipreste, que defendió el cobro asegurando que es necesario para mantener el templo, tenerlo abierto más tiempo y compaginar los cultos con las visitas, mostró también su receptividad a estudiar las propuestas cuya aplicación fuera posible dentro de unos márgenes. Así, esta recogida de firmas podría ser una buena oportunidad para abrir dos puertas: las del diálogo y las de Santa María.
sábado, 12 de mayo de 2012
Peregrinos por Úbeda
Recuerdo que había un flujo de personas que se acercaban por las tardes a Santa María por el placer de encontrarse, de reconocerse como paisanos, mientras visitaban la iglesia o a la Patrona o a Jesús Nazareno. Hábitos de peregrinos de aceras, de gentes que apoyaban sus vidas en la de esa iglesia, como si el edificio los convocara y pudiera darles lo que no tenían. Ni siquiera era una costumbre sino una especie de ceremonia de identificación con la memoria del lugar, porque Santa María representa un río de tiempo que arranca con las raíces de la ciudad y, en su solar, se han levantado las mejores concreciones de las culturas que han hecho a Úbeda. Un espacio igual a un inmenso folio de piedra donde escribir los signos del arte, proclamar a la ciudad y negar la fugacidad y el olvido.
No sé exactamente hasta qué punto la sociedad civil ha crecido en mi pueblo, y en qué grado mis paisanos se socializan a partir no solo del pasado sino ejerciendo su protagonismo para adueñarse del futuro, pero, en todo caso, es inquietante la reciente historia de la iglesia de Santa María. Los últimos veintiocho años ha estado cerrada, corrigiendo la caída de sus pilares y sus graves deficiencias de cimentación. En ese tiempo, nos hemos gastado en su rehabilitación seis millones de euros los andaluces (la Consejería de Cultura) para poder volverla abrir a los ciudadanos, pero resulta que, aunque no lo sabíamos, lo que hemos hecho es pagar para que nos vuelvan hacer pagar, si es que queremos visitar lo que moralmente es y ha sido siempre nuestro.
La decisión del obispado, dueño meramente legal de Santa María, de cobrar entrada por ver nuestro patrimonio es muy próxima a cualquier operación de socializar las pérdidas. ¿No les recuerda a la reflotación con dinero público de Bankia y de tantos otros bancos hundidos por la mala gestión privada? Que te cobren un peaje de cuatro euros por entrar en un iglesia reconstruida con tus presupuestos ¿no es alarmantemente parecido al repago en Sanidad?
Soy de los que piensan que la Iglesia hace la función benéfica de meter energía y optimismo en los creyentes mientras les arranca la soledad metafísica. No es poco. Pero para que la Iglesia sea creíble y, antes de que la sociedad civil se lo imponga, debe dejar claro que es una comunidad espiritual tejida con el entusiasmo solidario de los creyentes y, por ello, debe lustrar ese orgullo con la autofinanciación. Es verdad que Cáritas y los otros grupos de ayuda social católicos tienen derecho a ayudas y exenciones, pero también que la Iglesia no es una empresa pública por las mismas razones que dictan que la fe es un sentimiento individual o que cualquier proselitismo de los sentimientos no tiene cabida en el sistema educativo.
El empobrecimiento que está ocasionando la crisis a los más débiles bien merecería un gesto de generosidad de los que más tienen, como abrir de par en par Santa María para que vuelva a ser otro de los pretextos de peregrinación por el hermoso patrimonio de Úbeda.
Salvador Compán es escritor
Fuente: Diario Jaén.
viernes, 11 de mayo de 2012
Santa María de los Reales Alcázares; Detalles de Hombres Verdes.
En la parte baja de la portada gótica de la Capilla de los Baeza (Bautismal); encontramos la representación de los green men, hombres verdes.
Presente en numerosos templos del románico y gótico, se encuentran uno de los símbolos más misteriosos del arte de estos estilos. Los green men u hombres verdes. Son cabezas foliadas cuyo significado aún no ha sido desentrañado por los expertos en arte medieval.
Se les denomina hombres verdes, aunque se desconoce cual era el nombre elegido por los maestros canteros del Medievo para designar esas curiosas representaciones, mitad hombres mitad bestias, que se esconden en capiteles, misericordias, tapices, vidrieras, colofones o manuscritos iluminados. En el terreno arquitectónico suele confundirse con gárgolas, si bien su presencia en el interior de iglesias y catedrales hacen suponer que no estamos hablando de la misma escultura, puesto que las gárgolas se encuentran en el exterior de los templos, a menudo de guardianes frente a las fuerzas del mal, cuyo acceso al interior de los recintos sagrados está prohibido.
Un primer análisis de la numerosa bibliografía publicada al respecto permite afirmar que no hay dos hombres verdes idénticos, si bien pueden agruparse en tres grupos bien definidos. El primero y más antiguo corresponde a una cabeza masculina formada por una mascara foliada. Así aparecen las representaciones más antiguas de las que se tiene constancia, presentes en el Livre de Portraiture (siglo XIII) de Villard de Honnecourt, cuaderno de 66 páginas cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia y que recoge las técnicas empleadas en los talleres de arquitectura de la Baja Edad Media. Honnecourt nos habla de las cabezas foliadas que vio en las catedrales e iglesias francesas de la época, refiriéndose a ellas como têtes de feuilles (cabezas de hojas). El segundo tipo de hombres verdes son aquellos formados por una cabeza masculina de cuya boca y, en ocasiones, de sus ojos y nariz sale vegetación. El tercero, por ultimo, sería una evolución posterior, mezcla de rasgos humanos con vegetación de todo tipo, clásica del Renacimiento y cuyos arquetipos se encontrarían en los cuadros del pintor italiano Archimboldo.
Los hombres verdes, como tales, comienzan a aparecer de forma habitual a partir del siglo XII; los estudiosos en la materia se resisten a encontrar un único significado para una figura tan cambiante. Algunos ven su origen en las culturas celtas y precristianas europeas, aunque también se han encontrado ejemplos característicos en diversas culturas orientales. Se cree que simboliza la fertilidad y la regeneración, el ciclo natural de la vida, si bien son muchos los expertos que ven en ellos un símbolo de muerte o ruina.
Fuente: Los green men
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