El Claustro de Santa María: Entre la Realidad Histórica y la Nostalgia de Redes
Cada vez que en el grupo de Fotos de Úbeda se publica una imagen del claustro de la Basílica de Santa María, se activa el mismo condicionamiento clásico (de la nostalgia: lamentos por los "añorados" cerramientos, suspiros por una supuesta paz ancestral y críticas airadas contra cualquier intervención que ose tocar un solo centímetro de ese paisaje sentimental. El pequeño gran problema de este fervor popular es que se arrodilla ante un fraude histórico de andar por casa.
Porque seamos claros: el rincón devoto y recogido que habita en la memoria de las postales no es ningún remanso medieval incorrupto. Es el resultado de la peor ocurrencia decimonónica, esa plaga de parches historicistas, cartón piedra espiritual y ocurrencias de sacristía que confundió el respeto al patrimonio con el decorado de zarzuela.
Las veneradas rejas y cierres por los que hoy algunos se rasgan las vestiduras no hunden sus raíces en la Edad Media caballeresca, sino en las ocurrencias decimonónicas del prior Monteagudo a finales del siglo XIX. Un hombre que entendió el templo no como un legado que preservar, sino como el lienzo perfecto para sus ocurrencias estéticas: azulejos pegados sin ton ni son en los pilares nobles, enlosados improvisados y excavaciones tan «rigurosas» que cambiaron de lugar un escudo histórico de Castilla y León para ensanchar la casa parroquial.
Nos han metido tanto el gol de la tradición apócrifa que terminamos adorando las cicatrices del capricho decimonónico como si fueran reliquias góticas. Antes de incendiar el muro de Facebook exigiendo que devuelvan el claustro a su falsa y entrañable estampa de tómbola romántica, convendría asumir la cruda realidad: la nostalgia ubetense lleva décadas defendiendo con pasión de forofo un pastiche de atrezzo que a los canteros medievales les habría dado la risa floja.
La evolución histórica del claustro: Las reformas de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda en el siglo XX
Lejos de constituir un conjunto estático o inalterable, el claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda ha sido objeto de profundas y constantes modificaciones a lo largo del tiempo. El análisis de estas intervenciones —especialmente las impulsadas a partir de los años sesenta del siglo XX por el párroco don Diego García Hidalgo y el arquitecto Francisco Prieto-Moreno Pardo— demuestra que el debate en torno a una supuesta "autenticidad" inamovible pierde sentido frente a la propia dinámica evolutiva del monumento.
Principales intervenciones arquitectónicas y recuperaciones patrimoniales
Las actuaciones documentadas en el claustro y sus espacios anejos combinaron la recuperación de elementos singulares, la revalorización arquitectónica y la reutilización creativa de elementos preexistentes:
Revalorización general del claustro: Constituyó una de las últimas intervenciones dirigidas por el arquitecto Francisco Prieto-Moreno Pardo en el templo, enfocada en poner en valor los elementos arquitectónicos ya existentes.
Apertura y cierre de espacios: Se abrieron arcadas en el lado oeste que, sin embargo, permanecieron cegadas por muros de mampostería. Asimismo, se mejoraron los accesos al embellecer el claustro mediante la sustitución de los dinteles de yeso de las dos puertas que conducen a las dependencias parroquiales por nuevos dinteles de sillería.
Tratamiento de paramentos: Se llevó a cabo el picado sistemático de la cal tanto en los paramentos como en las bóvedas, con el objetivo de dejar la piedra vista y recuperar la textura original de los materiales.
Recuperación de la Capilla del Cristo de los Toreros: Esta capilla gótica del siglo XV, fundada por el linaje de los Molina y Aranda, se encontraba cegada y destinada a archivo parroquial. La intervención implicó la demolición del muro de cierre, el picado de la sillería de la bóveda y de los paramentos encalados, y la ejecución de un nuevo pavimento con losas de piedra nivelado a la cota del claustro.
Creación del nuevo Baptisterio: Se eliminó el tabique que separaba la Capilla de los Magaña del claustro. En este espacio se instaló una portada gótica recuperada de otra demolición y se ubicó una pila bautismal gótica procedente de la iglesia de San Lorenzo, reconvirtiendo definitivamente el lugar en baptisterio.
Reutilización y reciclaje ornamental
Un aspecto característico de las directrices del párroco Diego García Hidalgo fue el aprovechamiento de elementos desplazados de otras zonas de la iglesia para integrarlos en la nueva fisonomía del claustro:
Fragmentación y reutilización de la verja del coro: La antigua reja coral fue desmontada y fraccionada para servir como cierre en la Capilla del Cristo de los Toreros y en la Capilla del Yacente.
Nuevos soportes y elementos ornamentales: Los remates ornamentales de la propia reja del coro fueron reaprovechados para fabricar los soportes de los faroles y la cruz ornamental del claustro.
Cronología de las Intervenciones Históricas y Recientes
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, el claustro fue objeto de un programa discontinuo de reparaciones de diversa índole técnica. La documentación histórica y técnica permite estructurar este proceso en fases bien diferenciadas:
Década de 1960: Reparaciones puntuales de mantenimiento y saneamiento general. Objetivo: Contener la degradación inicial de los paramentos históricos.
1992 – 1995: Sustitución de cubiertas del claustro con losas de hormigón armado y teja. Objetivo: Recrecimiento en altura y pendientes; evacuación de pluviales hacia el patio.
2001 – 2002: Recuperación y saneamiento de las bóvedas góticas del claustro. Objetivo: Estabilización de nervaduras y eliminación de humedades retenidas.
A partir de 2009: Fase final de limpieza general y consolidación profunda de muros y bóvedas. Objetivo: Limpieza superficial de fábricas y consolidación pétrea definitiva.
3. Diagnóstico de Patologías Estructurales (Proyecto de 1990)
Hacia 1990, el estado de conservación del lado este del recinto claustral presentaba un cuadro patológico severo que amenazaba la estabilidad de las crujías. Las inspecciones técnicas evidenciaron:
Desplazamiento de sillares: La pérdida de aplomo y el movimiento diferencial en los elementos portantes de las bóvedas orientales creaban líneas de tensión críticas.
Fisuración importante: Grietas pasantes en las fábricas de sillería y mampostería asociadas a empujes inadecuados de las cubiertas precedentes y filtraciones crónicas.
Colapso de la envolvente superior: Las cubiertas presentaban entradas directas de agua, comprometiendo las claves de las bóvedas góticas.
Criterio operativo de intervención (1990-2009): Las acciones se centraron en el saneamiento integral, refuerzo mediante la técnica de grapeado y llagueado de los muros de mampostería, y la reconfiguración altimétrica de las cubiertas para garantizar un vertido controlado de las aguas pluviales directamente al patio central.
4. Valoración crítica del resultado ambiental y estético
Si bien desde una perspectiva estrictamente ingenieril y conservadora las intervenciones de los siglos XX y XXI salvaron el recinto claustral del colapso estructural y de la acción erosiva de las aguas pluviales,
Consolidar el estado configurado a finales del siglo XX no equivale a salvaguardar la tradición fundacional de Santa María. Más bien, supone fosilizar una fase histórica concreta que, en no pocas ocasiones, priorizó la solución técnica sobre la legibilidad espacial, velando o alterando fábricas precedentes.
Una auténtica puesta en valor del patrimonio arquitectónico exige trascender los juicios apresurados del debate mediático o digital para abrazar la complejidad de un organismo vivo: un edificio reformado, intervenido y transformado de manera ininterrumpida a lo largo de los siglos.
La autenticidad y la lectura histórica del claustro no se descifran en la inmediatez de la opinión superficial, sino en el análisis riguroso de los archivos y en la sinceridad material de la piedra, cuyo devenir reclama una comprensión integral más allá de nostalgias formales o soluciones anacrónicas.
"Infografía analítica de El fin del mito de la postal incorrupta: desmontando de una vez por todas el falso purismo en torno al claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Frente a la morriña colectiva y los lamentos infundados de redes sociales por supuestas 'estampas ancestrales' de la Edad Media, los datos históricos y las intervenciones del siglo XIX —impulsadas por ocurrencias estéticas del prior Monteagudo y añadidos historicistas de atrezzo— demuestran que aquellos rincones 'devotos' no son legados medievales puros, sino parches decimonónicos que habrían horrorizado a los canteros originales. Lejos de fosilizarse en una postal estática, el recinto ha mutado siglo tras siglo, y las intervenciones del siglo XX (como las de Prieto-Moreno) respondieron a urgencias estéticas y a la necesidad imperiosa de frenar el colapso estructural; porque la verdadera autenticidad de un monumento histórico no reside en un disfraz sentimental de época, sino en la compleja y honesta evolución de su piedra viva."
Conclusión: El fin del mito de la postal incorrupta
A la luz de los datos históricos y de las intervenciones analizadas, resulta evidente que la pretensión de congelar el claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda en un estado "original e inalterable" no pasa de ser una ilusión romántica.
Desenmascarando el falso purismo
El espejismo del siglo XIX: Aquellos rincones devotos y "ancestrales" que hoy se defienden con fervor en los corrillos locales y redes sociales no son legados puros de la Edad Media, sino el resultado de ocurrencias estéticas decimonónicas, parches historicistas y soluciones de atrezzo que habrían horrorizado a los canteros medievales.
La evolución como constante: Lejos de ser un conjunto estático, el recinto ha mutado siglo tras siglo. Las intervenciones del siglo XX —desde la batuta de Prieto-Moreno hasta la labor de recuperación de capillas y reutilización creativa de elementos del coro— respondieron tanto a urgencias estéticas como a la necesidad imperiosa de frenar el colapso estructural.
El triunfo de la realidad sobre la nostalgia: Apostar por la conservación del patrimonio exige abandonar los reflejos pavlovianos de la queja vecinal. Fosilizar una fase decorativa concreta del pasado equivale a camuflar la verdad material del edificio bajo un disfraz sentimental.
La verdadera autenticidad de un monumento no reside en la estampa estática de una postal de época, sino en la sinceridad honesta de su piedra y en la complejidad de un organismo vivo que lleva siglos reescribiéndose a sí mismo.
Bibliografía Consultada
Almagro García, Antonio (2011). Intervención. Estudios: 28 años haciendo magia (consideraciones sobre la restauración de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda). e-rph: revista semestral.
Almansa Moreno, José Manuel (2021). Reconstrucción y restauración monumental en la provincia de Jaén durante el Franquismo. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses. ISBN 978-84-92876-80-8.
López Barrionuevo, Juan Ángel (2024). Restauración histórica de la basílica de Santa María de los Reales Alcázares en Úbeda (Siglos XX-XXI). Disponible en: SlideShare.



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