Un espacio unificado por la devoción
La fisonomía que hoy presenta la Capilla de la Virgen de Guadalupe es el resultado de una importante reforma histórica y de una remodelación definitiva acometida en 1940. Para levantar el espacio monumental actual, se unificaron tres capillas medievales previas de la nave del Evangelio: la de San Andrés, la de las Bolas y la de los Cameros.
Originalmente, la Capilla de Cameros coincidía con el tercer tramo de este ala del claustro. Con unas dimensiones de 4 metros de anchura por 4,4 metros de profundidad, presentaba un sencillo arco apuntado como acceso, el cual quedó cegado tras la unificación de los tres espacios.
Las fuentes históricas, especialmente las crónicas de Ruiz Prieto, sitúan la fundación original de esta capilla en 1392. Curiosamente, este espacio ostenta el mérito de ser la primera capilla del templo perteneciente a una cofradía: la de los «Honrados Viejos del Salvador», conocida popularmente como «los Cameros». Aunque el arco de entrada original parece fruto de una intervención posterior, la techumbre gótica logró preservarse intacta frente a las drásticas transformaciones barrocas y renacentistas que alteraron el resto del templo.
Un discurso teológico tallado en roca
La estructura de la techumbre consiste en una bóveda de crucería simple cuyos nervios de piedra descargan su empuje en las esquinas de la estancia. En estos puntos neurálgicos se concentra un refinado discurso teológico bajomedieval que nos transporta directamente a los siglos XIV y XV.
La Clave de la Bóveda: El Pantocrátor de Úbeda
En el centro exacto donde convergen los recios nervios de piedra se sitúa la pieza cumbre del conjunto: una clave historiada en forma de medallón circular que exhibe la imagen de Dios Todopoderoso o Pantocrátor. La talla destaca por un marcado hieratismo y frontalidad:
Iconografía: Muestra a Cristo en Majestad, entronizado, con cabello largo y barba, vistiendo una túnica y un manto que cae en pliegues geométricos bien definidos.
Atributos: Con su mano derecha realiza el tradicional gesto de bendición, mientras que con la izquierda sostiene firmemente el orbe (la esfera terrestre coronada por una cruz), símbolo de su soberanía espiritual y terrenal.
Estilo: El relieve evidencia una interesante transición estilística. Aunque la rigidez plástica y los ojos almendrados remiten a la tradición tardorrománica, la flexibilidad de los ropajes y el diseño estructural de la techumbre la adscriben a un gótico temprano o de repoblación, consolidándose como la representación de esta tipología más antigua de la ciudad.
Las Ménsulas de Esquina: El Tetramorfos
El programa iconográfico del triunfo celeste se completa de forma magistral en los arranques de la bóveda, donde las ménsulas encarnan a los cuatro evangelistas:
San Mateo (El Ángel o el Hombre alado): Tallado con facciones serenas, el rostro emerge bajo un dosel decorado con motivos gallonados que recuerdan a grandes conchas de peregrino, un patrón ornamental recurrente en el templo.
San Lucas (El Toro): Un relieve de gran fuerza expresiva donde se observa la cabeza texturizada de un buey perfectamente definida al lado de una figura humana, sosteniendo con firmeza las escrituras en forma de filacteria o libro.
San Marcos (El León): A pesar de que el paso del tiempo y las históricas capas de cal han erosionado la piedra, aún se adivina la figura felina agazapada, sosteniendo el volumen de su evangelio entre las garras.
San Juan (El Águila): Ubicada en la última esquina, muestra el perfil del ave con las alas replegadas, cerrando el cuadrado místico que rodea celestialmente a la clave central.
Valor Histórico y Artístico
La coexistencia del Pantocrátor y el Tetramorfos en la antigua Capilla de Cameros supone un hito indispensable para el patrimonio ubetense. Mientras que el Renacimiento posterior —de la mano de genios como Andrés de Vandelvira— dotó a Úbeda de una fama internacional de corte clásico y humanista, este rincón gótico de Santa María de los Reales Alcázares nos recuerda las profundas raíces medievales de la ciudad tras su incorporación a la corona castellana en el siglo XIII.
Contemplar hoy estos relieves bajo las bóvedas de la capilla de la patrona es realizar un viaje en el tiempo hacia el origen de la escultura sacra jiennense; un tesoro de piedra que ha sobrevivido a terremotos, guerras y reformas para seguir bendiciendo, desde lo alto, a generaciones de ubetenses.
Un último apunte bajo la bóveda (y sin acritud):
No quiero cerrar esta entrada sin antes agradecer de corazón a todos los que dedicáis vuestro valioso tiempo a leer, compartir y debatir sobre las raíces de nuestra ciudad. Sin embargo, no deja de resultarme fascinante cómo el arte gótico de nuestra basílica tiene la capacidad de despertar "inspiraciones" cruzadas en el entorno digital.
Últimamente, un conocido administrador de un célebre grupo de Facebook de Úbeda insiste en la divertida teoría de que le "plagio" sus trabajos cada vez que publico una investigación. Curiosa paradoja. Supongo que, al igual que los antiguos artesanos medievales compartían un mismo taller de repoblación, algunos creen haber esculpido ellos mismos, con sus propias manos y en pleno siglo XXI, las piedras de la Capilla de Cameros del año 1392.
Viendo la asombrosa exclusividad que algunos pretenden adjudicarse sobre las crónicas de Ruiz Prieto o los archivos históricos públicos —que están ahí para el libre acceso de cualquier investigador que se precie—, solo me queda una duda: cuando vuelva a visitar el Tetramorfos, no sé si pedirle permiso de paso al Cabildo de la Catedral, a Patrimonio de la Humanidad o directamente al administrador del grupo de Facebook, no vaya a ser que también tenga el copyright registrado del buey de San Lucas o las garras del león de San Marcos.
En fin, la historia de Úbeda es demasiado grande, rica y generosa como para pretender guardarla en el cajón de un grupo privado. Mientras el patrimonio nos pertenezca a todos los ubetenses, yo seguiré investigando, citando las fuentes reales y escribiendo. Al fin y al cabo, como bien nos enseña la clave central de nuestra capilla, solo hay un Todopoderoso... y no modera ningún grupo en redes sociales.
¡Nos vemos en los archivos (públicos)!
— Juan Ángel López Barrionuevo 10 de Junio de 2026.
Bibliografía Consultada
ALMANSA MORENO, José Manuel, 2005. Guía artística de Úbeda y Baeza. Granada: El Olivo. ISBN 978-84-96307-28-5.
Ruiz Prieto, M. (1906): Historia de Úbeda. Una obra imprescindible para comprender los orígenes y la evolución de los templos de nuestra ciudad.
Lázaro Damas, Soledad. "La arquitectura gótica en la comarca de La Loma". Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, no. 142 (1990): 45-78.





No hay comentarios:
Publicar un comentario