lunes, 29 de abril de 2019

El San Miguel Olvidado, de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Y por su puesta en valor, al Culto Religioso.


San Miguel Arcángel, vestido de soldado con dos de sus  tres atributos: el Escudo, con el significado de su nombre –Quis ut Deus- recuerda su entrega incondicional a Dios y  la Lanza, signo de su lucha victoriosa contra Lucifer; el cuadro de buen mérito, y según parece fue realizado por palabras de Torres Navarrete, en el siglo XVIII, de autor anónimo.


El San Miguel Olvidado,  de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.
Y por su puesta  en valor, al Culto Religioso.

Juan Ángel López Barrionuevo.

                        San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael. La Iglesia Católica da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama "Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial". Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.

                El nombre Miguel significa en hebreo ¨Quien como Dios¨. El primer Santuario consagrado al Arcángel está en el sur de Italia, en el Monte Gargano. En este lugar él se apareció tres veces entre los años 490 y 493. En su última aparición manifestó que ese lugar no necesitaba ser bendecido porque él ya lo había consagrado con su presencia como su Santuario. El 29 de septiembre del año 493, después de haber escuchado la voluntad del Arcángel, el pueblo con su Obispo celebró solemnemente la primera Misa en la gruta-Santuario del gran Arcángel San Miguel.

                El Arcángel posee tres atributos: la Lanza, signo de su lucha victoriosa contra Lucifer; el Escudo, con el significado de su nombre –Quis ut Deus- recuerda su entrega incondicional a Dios; y la Balanza lo identifica como el que defiende y acompaña al alma en la hora de la muerte.

                El Padre Kentenich señala: ¨San Miguel es primeramente... el protector del Santísimo Sacramento del altar. La segunda gran tarea del Arcángel San Miguel es ser el ayudante nato y escogido de la querida Madre de Dios en la lucha contra el Demonio... Al colocarnos al lado de San Miguel, en él y con él, ayudamos a la querida Madre de Dios a vencer al Demonio y a los poderes demoníacos en el mundo actual¨. (Palabras del Padre Kentenich a la Liga Apostólica en 1966).

                Las Iglesias Católica y Ortodoxa celebran el día del arcángel Miguel en diferentes fechas. Tradicionalmente, la celebración católica del mundo occidental se celebra el 29 de septiembre. Este día se celebra también a los arcángeles San Gabriel y San Rafael. En los países del Norte de Europa se le llama a este día Michaelmas.

                En la época medieval era un día muy importante y era obligación observarlo. Más tarde, se abolió esta obligación y se añadió la celebración de los otros arcángeles y todos los ángeles el mismo día.

                Las iglesias ortodoxas celebran el día del arcángel Miguel el 8 de noviembre, según el calendario juliano. También se celebra en su honor el Milagro de Konia el 6 de septiembre.

                La tarea de conducir a las almas, atribuida a san Miguel, parece derivar de Los evangelios apócrifos, donde abundan los relatos. Entre ellos, quizá el más importante, es el que narra cómo el arcángel recibió en sus manos el alma de la Virgen: "Entonces le dijo el ángel... Yo soy el que tomó las almas de los que se humillan a sí mismo ante Dios y el que las traslada a lugar de los justos en el mismo día en que salen del cuerpo. Y por lo que a Ti se refiere, si llegas a abandonar el cuerpo, yo mismo en persona vendré por Ti." (1) Debido a que la balanza aparece como atributo personal de Miguel, fue considerado patrón de los tenderos y de otros oficios relacionados de alguna manera con este instrumento. Por su naturaleza celeste se le representa siempre sobre un cúmulo de nubes, como es el caso de este lienzo, en que además se encuentra parado sobre angelillos. 1. Aurelio de los Santos Otero, Los evangelios apócrifos, p. 617.

                Muy apropiadamente, es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno. La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego.

                Él tocará la trompeta el día del Juicio (1° Tesalonicenses 4, 16), y es el encargado de frustrar a Lucifer o Satanás, enemigo principal de '''Miguel''' por ser el arcángel de los ángeles caídos o del mal​ (Apocalipsis 12:7). Por eso, en el arte se le representa como un ángel con armadura de general romano, amenazando con una lanza o espada a un demonio o dragón.

                Como ya dije también suele,  ser representado pesando las almas en la balanza, pues según la tradición, él tomaría parte en el Juicio final. Es también el más invocado, al que más se le reza y al que más personas le piden ayuda. Esto se debe a su papel de guerrero espiritual. Las imágenes creadas por artistas son el mejor ejemplo de cómo se ha percibido al arcángel Miguel a través de los tiempos.

La Olvidada Pintura de San Miguel, de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.

                Desde antaño, en la iglesia de Santa María, se daba culto al patrón de Úbeda el Arcángel San Miguel, hasta la fecha de 1936. Dos eran las representaciones de San Miguel, que recibían culto en esta Iglesia hasta la citada fecha,  estas representaciones estaba formada por  una escultura  y  la otra era una pintura, (que por suerte aún se guarda, en esta iglesia, pero en muy malas condiciones).

                En primer lugar, hablaremos de la citada desaparecida escultura de San Miguel, la misma recibió culto en la Capilla Mayor de Santa María. Donde la tradición cuenta que está ubicada donde se dijo la primera misa tras la conquista de la ciudad, el 29 de septiembre de 1233.

                Ruiz Prieto nos relata en su Historia de Úbeda. Tomo II. Pp. 8-53: “…Capilla mayor.-Ocupa el mismo sitio en el mismo sitio en que se celebró la primera misa a que asistieron los conquistadores, para dar gracias a la Virgen de la Asunción, bajo cuyo patrocinio se puso la iglesia, por la protección otorgada en la penosa conquista de la Villa, y a cuya primera festividad asistió, como queda dicho, el rey conquistador D. Fernando III, para rendir devotamente su grandeza a la Reina de los Ángeles, madre de Dios, cuya efigie llevaba dicho rey consigo en su caballo de batalla y en sus estandartes…”

                Sobre la desaparecida imagen en cuestión de San Miguel, volvemos a Ruiz Prieto:  “…En un ángulo de la capilla hay colocada sobre un pedestal, una imagen del Arcángel San Miguel, que procede del extinguido convento de Carmlitas Descalzas. Fue hecha en 1671, con ayuda del Ayuntamiento de la ciudad, que dio doscientos ducados, como consta en las sesiones de 16 de marzo de dicho año, y de 26 de junio de 1676. No hemos encontrado el nombre del artífice que talló esta interesante imagen…”.

                Hablemos, ahora de la  ovidada pintura de San Miguel, que aún se conserva, en muy malas condiciones, en una de las dependencias de la iglesia, junto a demás cuadros en espera de restauración, destacando por su belleza; una pareja de planchas de cobre dedicadas a Getsemaní y un prendimiento, San José, un Buen Pastor ninño, un cardenal franciscano de muy buena traza, los tres cuadros sobre el martirio de San Lorenzo, un retrato de San Vicente de Paúl elaborado en Logroño en 1870,…

                La pintura hasta 1936, se situaba en el desaparecido trascoro, frontero a la Capilla de la Yedra, lugar donde la decoración tomaba gran protagonismo. Además, en el lugar central del trascoro se colocaba una capilla con un altar desde dónde se podía celebrar la eucaristía,  siendo considerada  como la capilla del pueblo, al ser este Santo Patrón de Úbeda, se colocó aquí la mencionada pintura de San Miguel Arcángel.

                Ginés Torres Navarrete, en su libro Historia de Úbeda en sus Documentos, tomo IV p.32, nos dice: “…Estuvo situado a espaldas del coro frente a la capilla de la Yedra y se labró a costa del Canónigo don Juan Muñoz de Lago. Este testó en Úbeda el 26 de octubre de 1824 ante Manuel de Elbo y dice: “Que io he costeado en dicha mi Yglesia el retablo dorado y jaspeado del trascoro dedicado al Arcangel San Miguel…”.

                “…Existió otro retablo anteriormente, pues en 26 de diciembre de 1779 ante Andrés Hidalgo de Torralba, testó en Úbeda el Canónigo don Pedro Juan de Ojeda y menciona el altar de San Miguel “en el cuerpo de iglesia” de Santa María…”

                Volvemos a Ruiz Prieto, Historia de Úbeda. Tomo II. Pp. 8-53, nos dice : “…A espaldas del Coro, frente a la Capilla de la Yedra, hay otro altar, cuyo retablo lo constituye un cuadro con la imagen de San Miguel, de bastante mérito, que fue costeado a principios de este siglo (en 1824), por el tesorero D. Juan Antonio Muñoz de Lago. El cuadro parece más antiguo…”.

                La mencionada pintura, representa al Arcángel, vestido de soldado con dos de sus  tres atributos: el Escudo, con el significado de su nombre –Quis ut Deus- recuerda su entrega incondicional a Dios y  la Lanza, signo de su lucha victoriosa contra Lucifer; el cuadro de buen mérito, y según parece fue realizado por palabras de Torres Navarrete, en el siglo XVIII, es de autor anónimo.

                Esperemos, que alguna vez se tome la iniciativa de restaurar esta joya del siglo XVIII, enriquezca el poco patrimonio del mueble que conserva la Basílica de Santa María, y vuelva a tener culto y ubicarse en el lugar donde corresponde,  la Capilla Mayor de dicha iglesia.



 Fuentes:

G. AULEN, Christus Victor, SPCK, London 1931;
J. DANIÉLOU, Teología del judeocristianismo, Cristiandad, Madrid 2004;
W. LUEKEN, Michael. Eine Darstellung und Vergleichung der jüdischen und der morgenländisch-christlichen Tradition vom Erzengel Michael, Göttingen 1898;
M. MACH, «From Apocalypticism to Early Jewish Mysticism», en B. MCGINN (ed.), The Encyclopaedia of Apocalypticism, New York 1998, II, 204-237;
X. PIKAZA, Antropología bíblica, Sígueme, Salamanca 1996;
J. RATZINGER, La unidad de las naciones, Cristiandad, Madrid 2011,
Ruiz Prieto, Miguel. Historia de Úbeda. Tomo II. Asociación Alfredo Cazaban.
Torres Navarrete, Ginés. Historia de Úbeda en sus Documentos. Tomo IV. Asociación Alfredo Cazaban.

No hay comentarios:

Publicar un comentario