Aspecto del interior de Santa Maria; Antes de 1983

viernes, 11 de octubre de 2013

Manifiesto de la Asociación Cultural Caballeros 24;

APROVECHANDO QUE ESTAMOS EN SANTA MARÍA

En la anterior entrega nos congratulábamos por el resultado positivo que tuvieron las sugerencias que hicimos por mediación de nuestro secretario perpetuo el caballero Heráldico, para que se rescatara y se reubicara la pila bautismal románica de San Bartolomé en un lugar de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.
Aprovechando que estamos en Santa María, un edifico histórico para unos, monumento nacional para otros e iglesia mayor para los demás, queremos hacer una parada bajo su claustro en una de estas tardes otoñales mientras que el pueblo está de feria y meditar sobre algunos aspectos concernientes a su patrimonio.
El mes pasado dábamos una de “cal” y ahora le toca el turno a una de “arena”, porque vamos a volver a reivindicar algo que ya en su día hicimos.
Tiempo después de las interminables obras de reinvención y consolidación de Santa María y una vez abierta al público, nos hemos lamentado de que en nuestra iglesia mayor se han perdido, bien por deterioro o “por cambio de domicilio”, cinco losas de enterramientos con sus respectivos escudos heráldicos que había diseminadas por el suelo de la iglesia. Si se destruyeron en las obras habría que buscar responsabilidades y si están en otro lugar que se reubiquen en el pavimento de alguna capilla del claustro y en el enlosado del mismo. En ese mismo tiempo también pedimos que los cinco escudos “iluminados” pertenecientes a sus obispos benefactores y que existían a lo largo de la bóveda de la nave central, se volvieran a colocar en algún lugar de la iglesia dado que forman parte de su historia y son piezas que pertenecen a su patrimonio.
Pero es que aún hay más y no nos queda más remedio que denunciar la desaparición de otro bello y valioso escudo policromado en soporte metálico del que adjuntamos fotografía. Este escudo se encontraba en la clave central de la capilla de la Yedra levantada en 1505 y que tenía las armas de don Rodrigo Sagredo el que fuera canónigo proto-notario y acerdiano de la misma.
Aprovechando la ocasión y la buena predisposición de Juan Ignacio Damas, sacerdote responsable de este templo, le instaríamos a que se pusiera en contacto con las asociaciones culturales y ciudadanos de cierto cacumen de la ciudad para ver qué les sugieren en cuestión de exhibir los cuadros de esta iglesia que aún no han sido colgados y qué es lo que se va a exponer en las dependencias de su Sala Capitular. También le pediríamos que se pudieran exhibir en el claustro (o en la misma sala) algunas piezas de piedra labrada que se encuentran amontonadas en una dependencia al aire libre de la parte de poniente. Nosotros estaríamos dispuestos a colaborar si se nos lo pidiera.