Aspecto del interior de Santa Maria; Antes de 1983

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los misteriosos “hombres verdes” del arte medieval



Los misteriosos “hombres verdes” del arte medieval


Hombre Verde en el Claustro de Santa María;


Representación de "hombres verdes" en la abadía de Santa María de Laach, Alemania | Crédito: Wikipedia.
Cuando visitamos una iglesia o catedral medieval —y en especial en las islas británicas— no es extraño encontrar entre su decoración representaciones de una llamativa cabeza de aspecto humano formada por hojas o acompañada de elementos vegetales que salen de su boca o su nariz.
[Relacionado: Dólmenes y menhires en templos cristianos]
Teniendo en cuenta el variado y a menudo complejo simbolismo del arte medieval, puede que la presencia de estas cabezas o "máscaras vegetales" no llame demasiado la atención. La cosa cambia, sin embargo, cuando averiguamos que se trata de un motivo de origen pagano, ya presente en obras de arte romanas e incluso anteriores.
Pero, ¿qué hace un símbolo pagano representado en un santuario cristiano? Como ya hemos explicado en otras ocasiones, la Iglesia —en especial en sus primeros siglos, cuando el cristianismo carecía de una iconografía asentada—, no dudó en asimilar símbolos paganos, a los que posteriormente otorgó un sentido afín a la doctrina cristiana.
Cabeza foliada (derecha) en una de las hojas del cuaderno de Villard de Honnecourt | Crédito: Wikipedia.
En el caso de estas cabezas con roleos y tallos vegetales —que a menudo surgen de la boca, la nariz o los oídos de estas figuras—, no hay duda de que el motivo llegó a los templos románicos a través de la influencia de piezas de arte romano, donde solía aparecer en sarcófagos, casi siempre como motivo decorativo.
Algunos autores sugieren que el origen de esta singular representación, conocida también en el ámbito anglosajón como "hombres verdes" o "máscaras foliadas", se remonta mucho antes de la Antigua Roma, y estaría presente —de forma más primitiva—, en la India y en las culturas mesopotámicas.
Por otra parte, en Gran Bretaña e Irlanda —quizá los dos territorios europeos donde más abundante es la presencia de los "hombres verdes"—, ciertos estudiosos apuntan a un origen celta para esta enigmática iconografía.
En cualquier caso, y proceda de dónde proceda, lo cierto es que su significado exacto sigue siendo un misterio para los especialistas. Parece evidente, dada las características y los temas en los que aparece representado, que tuvo siempre un sentido relacionado con la fertilidad, la regeneración de la naturaleza y el renacimiento. De hecho, a menudo se le conoce también como "hombre de la primavera".
"Hombre verde" en un capitel de la abadía de Saint André-le-Bas en Vienne | © Javier García Blanco.
En los sarcófagos romanos, por ejemplo, aparece casi siempre asociado a representaciones del dios Baco —el Dioniso griego— y sus celebraciones festivas, un culto que estuvo directamente relacionado con la fertilidad, la agricultura y la idea de muerte-resurrección.
En lo que respecta a su sentido dentro del arte cristiano medieval, algunos autores han sugerido que en ciertas ocasiones podría estar haciendo alusión al pecado de la lujuria, aunque la interpretación más extendida alude también a la idea de fertilidad y renacimiento.
En este caso, la interpretación más evidente relacionaría estas representaciones con Cristo y su resurrección. No en vano, buena parte de los motivos vegetales de estos "hombres verdes" o máscaras foliadas están compuestas por tallos y hojas de vid, una planta de la que se obtiene el vino, símbolo de la sangre de Cristo.
Máscara vegetal en la clave del tímpano de Santa María la Real de Olite | Crédito: Wikipedia.
Sin embargo, en otras ocasiones esta interpretación se hace más difícil, y quizá estas "cabezas vegetales" cumplan otro papel, quizá meramente decorativo, como sucedía a menudo en las ilustraciones de manuscritos iluminados. De hecho, a partir del Renacimiento los "hombres verdes" siguieron utilizándose en edificios y obras de arte, por lo general con un sentido puramente ornamental.
[Relacionado: Bestiarios: criaturas simbólicas del arte medieval]

En España —aunque no se llega a la abundancia de Inglaterra, Escocia o Irlanda—, no faltan representaciones de estos sorprendentes "hombres verdes", y encontramos ejemplos notables en templos como la iglesia de Santa María la Real de Olite, en Navarra, la fachada de las Platerías de la catedral de Santiago de Compostela o el claustro de Santa María de los Reales Alcázares, por poner sólo algunos ejemplos.

Todo lo que se dice y comenta en el grupo; En Contra de tener que pagar en Santa María...;


Todo lo que se dice y comenta en el grupo perteneciente a la red social; En Contra de tener que pagar en Santa María...; no es un ataque contra la iglesia catolica ya que no se le esta inventando nada, mas bien es el pago de los ubetenses por entrar a Santa Maria;
el ataque mas bien es el del clero y otros organismos de la iglesia, a la sinceridad y a los buenos deseos de los feligreses que han luchado por conseguir la reapertura de uno de sus mayores tesoros en la ciudad, sin ellos y sus críticas no hubiera sido posible. Y una vez conseguido le restringe la entrada con horas limitadas de culto. Y en esta pagina luchamos para que el Obispado de Jaén, iglesia y Unión de Cofradías  de Úbeda, cumpla con la ley del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucia, que es el que: …por lo menos, que los edificios o bienes inmuebles restaurados con dinero publico, de titularidad eclesiástica, que sea su apertura gratuita al menos cuatro días al mes.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Templos: cultos y cultura

Templos: cultos y cultura

Los obispos del Sur delegan en el arzobispo de Sevilla la tarea de buscar un acuerdo con la Junta por el cobro de entrada a iglesias restauradas con dinero público
Juan Parejo | Actualizado 03.11.2012 - 07:29




Condenados a entenderse. La polémica sobre el cobro de las visitas culturales a algunos templos restaurados con dinero público fue uno de los puntos tratados la pasada semana en Córdoba en la reunión conjunta de los obispos de Andalucía (Obispos del Sur), una cita que comprende las diócesis de Sevilla, Granada, Almería, Cádiz y Ceuta, Córdoba, Guadix, Huelva, Jaén, Asidonia-Jerez y Málaga. El intercambio de cartas entre Luciano Alonso, consejero de Cultura, y Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, tuvo su respuesta por parte de los prelados andaluces, quienes encomendaron al ordinario hispalense la tarea de entablar un diálogo tendente a encontrar una solución a la polémica.

La controversia comenzó después de que la Iglesia decidiera cobrar una entrada por la visita a la colegial de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, un templo que llevaba tres décadas cerrado y que pudo reabrir tras invertir la administración autonómica más de seis millones de euros en su rehabilitación. La gota que colmó el vaso de la Junta fue la noticia, publicada por este periódico, de que iban a comenzar unas visitas culturales a la colegial del Salvador a un precio de 12 euros. Alonso se apresuró a afirmar en el Parlamento que la Iglesia no podía cobrar una entrada o restringir el acceso a un templo restaurado con dinero público. Ese mismo día emplazó a al arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo a entablar un diálogo.

El Arzobispado de Sevilla salió al paso de esas declaraciones y aseguró que el cobro de estas visitas se justificaba por los gastos que genera: guías, limpieza, seguridad y para las propias tareas de conservación de los inmuebles. Asenjo, en cualquier caso, emplazó a la reunión de Córdoba para conocer la respuesta de la Iglesia. Y ésta fue que los obispos han dejado en manos del prelado sevillano la tarea de entablar un diálogo con la Junta. "Los obispos han encomendado al arzobispo de Sevilla que le exprese al consejero de Cultura la necesidad de reanudar los trabajos de la Comisión Mixta de Patrimonio Cultural". En las próximas semanas se tienen que sentar las bases de un acuerdo que satisfaga a todos. La Iglesia accede a negociar y la Junta pide que se cumplan con los principios de "legalidad, reciprocidad y generosidad" y que se abran los templos a los ciudadanos. Aunque los obispos recuerdan: "Es de todos conocido que los templos, cuya finalidad es el culto, se abren diariamente".

domingo, 11 de noviembre de 2012

QUEREMOS VER YA LAS PUERTAS DE NUESTRA SANTA MARÍA ABIERTAS PARA TODOS, ¿TANTO CUESTA PONER CUATRO DÍAS DE ENTRADA LIBRE?

¡La legalidad nos obliga a todos!

El pasado 25 de octubre los obispos de las 10 diócesis de Andalucía reclamaban la convocatoria de la comisión mixta del patrimonio (Iglesia Católica-Junta de Andalucía) para analizar la propuesta de la Consejería de Cultura sobre gratuidad, calendario y horario de visitas de los bienes culturales de la Iglesia. ¡Ya era hora!

Como ya va siendo hora que la legislación sobre patrimonio histórico-artístico sea cumplida por todos. Y cuando digo todos me refiero a particulares e instituciones, entre las que se encuentra la Iglesia, titular del 80% de los bienes de interés cultural de Andalucía.

Las administraciones tienen la obligación de velar por este patrimonio, como también la tienen de colaborar económicamente para su restauración y puesta en valor. Eso nadie creo que lo discuta. Hablamos de un bien colectivo.

Lo que no es de recibo es que, en muchos casos, se inviertan fondos públicos en estas restauraciones y se privaticen, acto seguido, los beneficios económicos que generan.

Hay que recordar que la Junta de Andalucía lleva invertidos más de 48 millones de euros desde el año 1999 en la conservación del patrimonio eclesiástico, sin grandes contrapartidas en la mayoría de los casos. Ni tan siquiera la del cumplimiento puntual de la legislación que a todos nos obliga. Es cierto que una de las principales finalidades de los templos ha sido y es el culto y que por éstos son abiertos al público. Ese ha sido su origen y principal razón de ser, aunque no la única. Más no es extraño encontrar en nuestras iglesias algún cartel que indica que está prohibida la visita turística durante la celebración de la santa misa, que apenas se extiende unos minutos con el horario de su apertura. ¿Pero qué sucede cuando éstos llevan cerrados 79 años como es el caso de la iglesia de San Lorenzo de Úbeda?

En esta misma ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, La Consejería de Cultura invirtió más de 1.400.000 euros en la muy dilatada rehabilitación de la antigua colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, sin convenio, ni ninguna otra colaboración o aportación económica por parte del Obispado de Jaén. Como tampoco de ninguna otra administración. Pues bien, al cabo de un año de su inauguración, esta misma institución ha puesto en manos de una empresa privada la “explotación” turística del templo. Es decir, ha privatizado su entrada.

Hoy existe un fuerte movimiento vecinal para salvar la antigua parroquia de San Lorenzo en esta misma ciudad. Este inmueble permanece en el más absoluto estado de abandono y postración desde hace décadas, por lo que ha sido incluido en la Lista roja del Patrimonio. A la Iglesia corresponde, como titular, su conservación. Pero no lo hace. Como tampoco accede a que la propiedad del mismo pase a manos del Ayuntamiento que sí se encargaría de rehabilitar su fábrica para fines vecinales y culturales. Hace dos años el anterior equipo de gobierno ofrecía la permuta de unos terrenos, valorados en 600.000 euros, por el arruinado inmueble para así poder intervenir en el mismo. Al obispado le pareció poca la valoración y el acuerdo nunca se llegó a subscribir. Y sigue, hasta la fecha, sin invertir un solo euro en su restauración. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que el venerable inmueble sea una pura ruina?

Esta situación, como otras, es intolerable en una sociedad de derecho. Pero siempre queda el diálogo y la comisión mixta del Patrimonio puede y debe ser un lugar de encuentro apropiado para poner remedio razonable a situaciones como la que acabo de referir y otras muchas. De ello solo saldría beneficiado nuestro patrimonio histórico-artístico y el conjunto de la sociedad andaluza que es su legítima heredera.

No sería justo reconocer que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha sabido salvaguardar su inmenso patrimonio para legarlo a las actuales generaciones. Como tampoco sería justo dejar de reconocer que este mantenimiento precisa de recursos económicos foráneos. Todo es compatible si se hace de un modo sensato y generoso. Todo es negociable, menos el cumplimiento de la ley.
Arsenio Moreno Mendoza.